Maite Martínez tiene 33 años, es de Novelda y trabaja como profesora universitaria en Corea del Sur. Este verano ha estado un mes de visita en Alicante. Solicitó un permiso especial para salir del país por cuestiones familiares y en su regreso a territorio asiático ha pasado el filtro de uno de los protocolos más severos de control fronterizo en tiempos de covid. Su aterrizaje en Seúl fue planificado al milímetro por las autoridades sanitarias. Nada se dejó al azar. Le asignaron un taxi que la recogió en el aeropuerto y la trasladó de inmediato a un hospital para hacerle una PCR. Desde allí, con el mismo vehículo y conductor, fue directa a casa y se encerró dos semanas en absoluta soledad. Todos sus movimientos fueron monitorizados por geolocalización. Médicos y rastreadores contactaban con ella hasta cuatro veces al día para hacerle seguimiento y aplicar la estrategia de prevención impuesta por la república coreana en su cruzada contra el coronavirus.

Maite Martínez es profesora universitaria en Seúl (Corea del Sur). INFORMACIÓN

«Si vives sola puedes hacer la cuarentena en casa. Si no, debes ir 14 días a un hotel asignado por el Gobierno y pagar 100 euros por noche»

Como Maite, los alicantinos que residen en el extranjero y visitan la provincia para reencontrarse con sus familias, disfrutar de vacaciones o atender obligaciones deben lidiar después con las restricciones impuestas a la movilidad internacional. Los requisitos exigidos para desembarcar a un lado u otro del planeta son del todo dispares y pueden complicar el regreso hasta convertirlo en una odisea que requiere de mucha burocracia y, sobre todo, planificación. En otros territorios, en cambio, el viajero puede pisar tierra y retomar la actividad cotidiana con total normalidad desde el primer día.

Aislamiento planificado

Conseguir un certificado médico 48 horas antes de su regreso a Seúl que acreditara que no padecía ningún síntoma relacionado con el covid-19 fue solo el primer trámite que Martínez tuvo que realizar antes de volar a Asia. También preparó al detalle el preceptivo confinamiento de su llegada. Notificó que lo pasaría sola, en su apartamento de poco más de 20 metros cuadrados de la capital coreana. «Solo si puedes justificar que vives solo o que tienes una habitación donde puedes estar solo puedes quedarte en casa. Si no, debes hacer la cuarentena en uno de los hoteles designados por el Gobierno. Te lo tienes que pagar y cuesta 100 euros por día», explica a este diario.

El dispositivo de seguimiento desde su entrada al país se activó nada más bajar un pie del avión. «Me hicieron instalarme una App en la que todas las mañanas y las noches debía registrar mi temperatura exacta, indicar si tenía síntomas como dolor de garganta, tos o cansancio. A media mañana y media tarde me enviaban mensajes desde el centro de salud preguntando cómo estaba. Si tardaba en responder, me llamaban por teléfono».

En la puerta de su casa, prosigue, le dejaron una caja con un termómetro, mascarillas, gel desinfectante y un puñado de bolsas naranjas en las que debía acumular todos los desechos generados durante su encierro. La comida la pedía por internet con entrega a domicilio. «Un día cruce la puerta no más de 30 centímetros para recoger la entrega y enseguida saltó una alarma en el teléfono y recibí una llamada», recuerda. En su entorno más directo, su edificio, las autoridades informaron a los residentes de su situación: vecina recién llegada del extranjero y en cuarentena. La PCR que le hicieron al aterrizar se resolvió en apenas 12 horas. Fue negativa, pero aún así tuvo que seguir en estricta reclusión. Fueron 14 días que, recuerda, se hicieron largos en tan minúsculo espacio. Aprovechó para descansar, leer y preparar las clases que imparte en la Hankuk University of Foreign Studies de Seúl. «Yo en Corea me siento muy segura. Hay personas que están preocupadas por su intimidad, pero no es mi caso. Con la geolocalización el Gobierno va informado sobre si ha habido nuevos casos y dónde han estado esas personas.

Con ello sé exactamente donde debo ir porque no hay riesgo. Si hay que hacer un rastreo es muy rápida la localización de posibles afectados», cuenta en conversación telefónica.

Esther Martínez es profesora de Infantil en Illinois (Estados Unidos). INFORMACIÓN

«Debes estar 14 días sin salir de casa desde que vuelves, y no es necesario presentar una PCR. Me permitieron teletrabajar durante ese tiempo»

También Esther Martínez (29 años, Agost) ha guardado cuarentena durante 14 días tras su regreso a Illinois (Estados Unidos), donde reside por tercer año gracias a un programa de profesores visitantes del Ministerio. Tras un mes de visita alicantina entre su pueblo natal y la playa de Urbanova, cruzó el charco sin necesidad de PCR previa y se confinó, tal y como ordenaba la normativa. «Supone quedarte en casa y no salir para nada. Hice la compra por internet y en el colegio me dieron la oportunidad de teletrabajar durante ese tiempo. Aunque tras una semana me hicieron una PCR, la cuarentena la cumplí entera. Da igual que salga negativa, son dos semanas de confinamiento. Durante ese tiempo recibí dos llamadas de control. Es importante seguir las normas por responsabilidad», subraya.

Mónica domínguez es directora de Bienestar Canino en la Isla de Terranova (Canadá). INFORMACIÓN

«Sin síntomas no hace falta hacerte una PCR. La cultura canadiense es muy cívica, confías en que todos guardan la cuarentena por responsabilidad»

Civismo

Mónica Domínguez es otra alicantina que ha estado en confinamiento en la Isla de Terranova (Canadá) tras pasar un tiempo en la provincia. Vive allí desde hace 28 años y dirige un centro de bienestar canino. «Cuando llegué a España hice un encierro voluntario de 15 días porque iba a tener contacto con un familiar de edad avanzada, y no quería riesgos . De regreso a Canadá hice otro, aunque este ya fue obligatorio. Cuando llegas al aeropuerto tienes que rellenar un impreso y te hacen un seguimiento por teléfono, que fueron un par de llamadas. Para volar no es necesaria una PCR si no tienes síntomas. La cultura canadiense en muy cívica. Se confía en el civismo de la gente y en el cumplimiento de las normas, en que cada uno va a hacer lo que tiene que hacer en una situación como la que estamos viviendo». Domínguez tiene previsto regresar en breve a la provincia a Alicante por cuestiones familiares y cuenta de nuevo con hacer un encierro a la ida y otro más a la vuelta. «Si viajo me paso un mes como mínimo en cuarentena. Aunque en España no sea mandatorio prefiero hacerlo, me quedo más tranquila».

Miquel A. Amorós es profesor en Stevenage (Inglaterra). INFORMACIÓN

«No puedo afirmar que todo el mundo cumple la cuarentena al volver, pero creo que la mayoría sí, al menos durante 10 días»

Miquel Ángel Amorós (Elche, 27 años) ejerce de maestro en un colegio de Stevenage (Inglaterra). También él tuvo que cuadrar su visita a la provincia en vacaciones para poder guardar la preceptiva cuarentena de regreso a territorio británico. Tampoco precisó ninguna PCR para subir al avión. «Fueron 14 días sin salir de casa en confinamiento absoluto. Cuando cerraron los coles el curso pasado y teletrabajabas sí podías salir una hora a hacer deporte, pero ahora no, es más restrictivo. No hay test PCR y solo te puedes reincorporar a tu trabajo pasadas esas dos semanas», relata. En el colegio le permitieron trabajar en remoto durante el tiempo confinado tras volver de Alicante. «No puedo decir que todo el mundo cumpla con ese confinamiento, pero la gran mayoría sí lo cumple, por lo menos los 10 primeros días», valora.

Iris Cantó es empleada de comercio en Bristol (Inglaterra). INFORMACIÓN

«Estar en cuarentena tras volver de Alicante supone no ir trabajar. La empresa me lo ha permitido, pero esos días no los cobras»

En una situación similar se ha visto Iris Cantó (Novelda, 25 años), que reside desde hace cuatro años en Bristol (Inglaterra). Tras 10 días de vacaciones alicantinas, se encuentra ahora cumpliendo cuarentena en su domicilio británico. «Hay que tener un poco de dinero ahorrado para ese aislamiento. Trabajo en un comercio y si no trabajas esos días, no cobras», asegura.

Ester Laorden es tecnóloga alimentaria en Frankfurt (Alemania).

Ester Laorden es tecnóloga alimentaria en Frankfurt (Alemania). INFORMACIÓN

«Cuando aterrice me harán una PCR y quedaré en cuarentena hasta el resultado. Es muy rápido, a una amiga se lo han dado en 6 horas»

Rapidez

Ester Laorden (Alicante, 31 años) volverá este fin de semana a Frankfurt (Alemania) tras un mes y medio con su familia. Vive allí desde hace siete años y trabaja en una multinacional como experta en calidad y seguridad alimentaria. El único requisito que se le exige para viajar es someterse a una PCR nada más aterrizar, en el mismo aeropuerto, y permanecer en cuarentena hasta recibir el resultado. La administración asume los costes. Es algo que no le preocupa en absoluto. «Una amiga que voló hace poco me dijo que en seis horas se lo habían notificado, por lo que intuyo que será muy rápido».

Andrés Martínez es importador hortofrutícola en Senegal. INFORMACIÓN

«Presenté mi PCR a la llegada a Senegal e hice vida normal desde el primer minuto. Mi hijo llegó a España desde Senegal y no le pidieron nada de nada»

Un test PCR negativo es también lo que necesitan para entrar a sus países de residencia Andrés Martínez y Nuria Balsalobre. Él, de Villena, y dedicado a la importación hortofrutícola, regresó la semana pasada a Senegal y sólo precisó presentar el resultado de la PCR que un médico revisó en el aeropuerto. «A mi hijo, en cambio, que hizo el trayecto contrario, de Senegal a España, no le pidieron ninguna prueba».

Nuria Balsalobre es abogada en Vicenza (Italia).

«Me hice el test en Alicante. Volé a Italia y desde allí envié el resultado a la Seguridad Social. En el aeropuerto no me preguntaron nada»

Ella, de Alicante y residente en Vicenza (Italia), también ha necesitado acreditar con un test que está libre del virus. Tenía la opción de llevarlo consigo antes de embarcar o someterse a la prueba allí y, en función de la región de residencia, quedar confinada hasta el resultado. «Me lo hice en Alicante en una clínica privada porque quería tener todo listo para cuando entraba en Italia. Al llegar al aeropuerto nadie te para ni te pregunta nada. Me vine hasta mi ciudad y mandé por correo a la seguridad social el resultado del test», explica.

Rubén Brau es ingeniero aeronáutico en Gotemburgo (Suecia). INFORMACIÓN

«No me pidieron nada al volver a Gotemburgo tras las vacaciones en Alicante. Solo te dicen que te quedes en casa si te encuentras mal»

La experiencia de Rubén Brau (consultor aeronáutico de 25 años) tras pasar sus vacaciones en Alicante y volver a Suecia es la de aterrizar sin necesidad de ninguna prueba ni cuarentena ni nada de nada. Aún así, él se hizo una PCR antes de embarcar «para marcharme más tranquilo». «La vida se ha mantenido normal desde el principio, allí no se usa mascarilla y solo te dicen que te quedes en casa si te encuentras mal», cuenta desde Gotemburgo.