Un lío. Imposible cumplir los horarios. Un desastre de organización. Estas fueron las frases más repetidas ayer entre los alumnos de la Universidad de Alicante (UA) en el primer día de docencia dual, con parte del alumnado en el aula y parte siguiendo las clases online desde casa en tiempo real. El principal problema es que los alumnos se encuentran con que en el mismo día deben ir a clase presencial y online sin tiempo para ir o volver de sus casas.

Esta situación, unida a los problemas padecidos la semana pasada para conectarse en el aula virtual y al hecho de que solo se hayan rebajado las tasas un 5% en los grados de máxima experimentalidad, pero no en los demás, es decir, que el coste de la matrícula es el mismo aunque haya asignaturas en las que los alumnos solo vayan a pisar el aula una vez al mes han provocado que el Consejo de Estudiantes convoque un paro académico.

«Yo la semana que viene tengo clase de 10 a 11 online y de 11 a 12 presencial, ¿qué hago? pues me vendré al campus antes de las 10 para luego quedarme porque si no es imposible que llegue a tiempo», explicó Ander Pérez, de cuarto de Turismo. A lo que su compañera Ana Rosillo añadió «es lo que nos va a tocar hacer a todos. Nos han dicho que se van a habilitar aulas para que podamos conectarnos, pero ¿no es eso lo que se quería evitar, que estemos en el campus sin tener una clase presencial?», se pregunta.

El Consejo de Estudiantes y las asociaciones que lo componen - Alternativa Universitaria, Ágora y Estudiantes de la Universidad de Alicante – ESTUA- ya ha empezado a moverse y, según su presidente, Álvaro Asencio, «tras someter el manifiesto y la convocatoria de paro a la asamblea y hablar con la vicerrectora de Estudiantes convocaremos el paro. Calculamos que para principios de octubre».

Unos 7.000 estudiantes acudieron ayer al campus para recibir clases presenciales de los 22.200 matriculados. Tras una primera semana de docencia 100% online, fue su primera visita a la UA tras seis meses. Todos ellos eran de segundo curso en adelante, ya que los alumnos de primero comenzarán el curso el próximo viernes.

La UA ha equipado unas 500 aulas para la docencia dual y reajustó los aforos para cumplir la norma ministerial de metro y medio de distancia interpersonal. Esta medida ha reducido la presencialidad a entre el 25 y el 40%. Hay aulas en las que ayer había veinte alumnos y otras con ocho. En función de los matriculados en la asignatura se establecen grupos y la app asigna por semanas al alumno cuándo debe acudir. Por eso en las que tienen un elevado número de matrícula han tenido que dividir en cuatro, cinco o seis grupos, de manera que los alumnos sólo tienen clase presencial una vez cada cuatro, cinco o seis semanas. «Queremos que se realice una reestructuración y días se repartan entre días de presencialidad y días de clase telemática. También que se habiliten espacios en la UA para que los alumnos puedan realizar las clases de forma telemática en la propia Universidad cuando fuera necesario porque hoy -por ayer- hemos visto a alumnos con el ordenador encima de una roca en los espacios exteriores para seguir las clases», criticó el presidente del Consejo de Estudiantes, Álvaro Asencio.

Los profesores tampoco lo tienen fácil. Fernando Olivares, del grado de Publicidad y Relaciones Públicas, cree que el mayor reto de la docencia dual es «mantener la atención de ambos grupos y que tanto los que están en el aula como los que están en casa sientan que la clase ha merecido la pena». Otro reto es llegar puntual cuando tienen una clase en uno de los aularios y otra a continuación en la facultad, donde tienen que volver a conectar todo el sistema. Y terminar de familiarizarse con la app de docencia virtual.