El Consell ha reclamado al Gobierno que incluya en el proyecto de los Presupuestos Generales para 2021 infraestructuras pendientes de realizar en la provincia como la remodelación de la autovía Alicante-Murcia, con un tercer carril desde Crevillent; la mejora del trazado en la autovía Alicante-Villena y el Tren de la Costa, que supondrían una inversión de unos 3.000 millones de euros necesarios para reactivar la obra pública paralizada por la crisis del covid. Ahora mismo, tan solo está en ejecución la remodelación de los accesos al aeropuerto por la N-338.

La provincia necesita ya, según sostienen los empresarios, una inversión urgente de 750 millones de euros para evitar que la autovía Alicante-Villena y la circunvalación de Alicante, las más conflictivas en cuanto a tráfico, se colapsen completamente en los próximos diez años, aunque ambas presentan ya serios problemas de congestión. El equipo del presidente Ximo Puig considera que existe la sintonía suficiente para que el Gobierno sea receptivo a sus peticiones.

En concreto, las «nuevas» carreteras debieran estar completamente operativas en el horizonte del año 2029, cuando se estima que la A-31 soportará un tráfico de 65.102 vehículos diarios, un 15% pesados, y, por ejemplo, la circunvalación de Alicante (A-70), 76.302 vehículos, un 8,5% pesados, según la CEV y la Cámara de Comercio.

La A-70 es el primer cinturón de circunvalación de la ciudad de Alicante y libre de peaje, en contraposición al segundo cinturón, englobado en la AP-7 y con un peaje convencional. Es la vía de mayor capacidad que conecta las ciudades de Elche y Alicante, y también es un eje de conexión con otros puntos de la provincia y con Murcia. Entre ambos municipios, la autovía consta de dos carriles de circulación por sentido, si bien a partir del denominado Camino Castilla hacia Crevillent pasa a tener tres carriles por sentido. En las proximidades de Alicante se encuentra el nudo con la A-31, cuyo muy elevado nivel de tráfico provoca notables retenciones, especialmente en el tronco de la A-70. Para aumentar la capacidad de la autovía se plantea un tercer carril entre Elche y Alicante, y un paso inferior en la rotonda de la Universidad de Alicante. Ambas obras costarían 105 millones. El acceso al Campus de San Vicente resulta un calvario en las horas punta de entrada y salida a la Universidad con día en las que las retenciones pueden llegar casi hasta Novelda.

En cuanto a la autovía que conecta Alicante con Villena, una de las vías con mayor porcentaje de concentración de accidentes de la provincia, se trata de una antigua nacional que se desdobló a finales de los años 80 para convertirla en autovía de las consideradas de primera generación. El tráfico se ha disparado y la carretera se ha quedado antigua, hasta el punto de que resulta difícil y peligroso circular a más de 90 kilómetros por hora. Los ingenieros de la Cámara y la CEV consideran urgente la construcción de un tercer carril por sentido entre Elda y Monforte del Cid para reducir los problemas de congestión. El proyecto tendría un coste de 162 millones de euros.

La alternativa ferroviaria actual para la mejora de la movilidad entre Alicante y Villena y rebajar la presión viaria en la A-31 no es operativa. La línea del ferrocarril convencional (ancho Ibérico) sirve como conexión entre Madrid-Alicante y Valencia-Alicante, al discurrir de forma casi paralela a la autovía A-31. Esta línea dispone de paradas en varias poblaciones del corredor como Villena, Elda o Novelda. El Ministerio de Fomento puso en servicio el 22 de octubre de 2018 la línea de cercanías Alicante-Villena, con paradas intermedias en Sax, Elda, Monóvar y Novelda con diez servicios en cada sentido, pero con una frecuencia de paso de 90 minutos durante todo el día. Una actuación que debiera beneficiar a aproximadamente medio millón de vecinos de las comarcas del Alto y Medio Vinalopó y l´Alacantí, pero que no ha servido para descongestionar la carretera. La red viaria de la provincia está compuesta por 2.678 kilómetros, de los que 673 kilómetros son del Estado, 979 de la Generalitat y 1.026 de la Diputación.

Otras obras que se consideran urgentes son la duplicación de la carretera CV-95 entre Orihuela y Torrevieja para incrementar la capacidad, reducir tiempos de recorrido y aumentar la seguridad vial. El Ministerio de Fomento dejó, por otra parte, en un parche la necesaria ampliación de la autovía A-7 entre Alicante y Murcia porque solo construirá, en principio, un tercer carril en cada sentido en un tramo de 18 kilómetros entre Crevillent y Orihuela, con una inversión total de 56 millones, el 15% de lo que se había presupuestado en 2017.

Por último, otro de los proyectos para los que busca fondos el Consell de Ximo Puig es el Tren de la Costa, una infraestructura de transporte clave para mejorar la conexión entre Alicante y Valencia por la franja litoral y acercar, además, en tren, a Benidorm con Madrid, ya que la previsión es que en Alicante el tren arrancara con una estación en San Vicente conectada con la del AVE.