Una joven en México que calza unos zapatos fabricados en Elda, una casa en Portugal con unas cortinas fabricadas en Alcoy; o un adolescente alicantino con el último móvil que lanza una mercantil de China. ¿Qué nexo hay entre los tres? Que los productos han pasado por el aeropuerto de Alicante-Elche.

La terminal por la que pasan cada año millones de turistas tiene una cara B, otro tipo de negocio aéreo, pero igualmente productivo, en el que las personas y las maletas dejan paso a los paquetes, las cajas de cartón y los palés. Y en el que, como sucede con los viajeros, la puntualidad y la precisión mandan, no se espera a nadie, los aviones despegan a la hora convenida.

El aeródromo transporta cada día unos 10.000 kilos de mercancías en once contenedores que salen desde Alicante con destino a cualquier parte del globo terráqueo.

En El Altet, la empresa encargada de este mastodóntico operativo es DHL. La compañía alemana es la única que cuenta con un carguero diario y que realiza salidas y llegadas todas las semanas de lunes a viernes, «En 24 horas llegan los pedidos a Europa y en 48 al resto del mundo», explica Raúl Molina, director comercial del área Este-Sur de la mercantil.

De hecho, sus aviones fueron los únicos que se pudieron ver de forma regular sobrevolar el espacio aéreo alicantino durante el estado de alarma, desde el 14 de marzo hasta el 21 de junio, sin faltar un día.

Las aeronaves de transporte de personas apenas salían por las restricciones establecidas por el Gobierno y el aeropuerto presentaba una estampa fantasmagórica mientras, a unos metros, la actividad del transporte de mercancías era frenética.

Los paquetes que han llegado se clasifican para su inminente reparto. rafa arjones

¿Y cuáles son los principales productos que se transportan? Calzado, juguete, textil, plástico, todo lo relacionado con la tecnología (ordenadores o móviles), perfumes o gafas de sol eran los productos estrella que pasaban por la terminal. Pero la pandemia lo cambió todo, llegaron cargueros llenos de material sanitario, mascarillas, «Hemos llevado Equipos de Protección Individual (EPI) desde China hasta la provincia y material textil de aquí a muchos países», indica Molina, que recuerda que el confinamiento cambió los hábitos de los clientes «y la compra online se ha multiplicado».

Hay empresas que tienen material para enviar, pero lo que hacen es alquilar espacio en vuelos comerciales, en los de pasajeros. DHL, en cambio, funciona con plena autonomía, ya que dispone de aeronaves: «Los aviones son nuestros, tienen unas horas de vuelo para pasajeros y luego se pueden usar para mercancías, y tenemos pilotos propios y otros a través de una subcontrata».

Además, cuentan con un agente de aduanas, que despacha la mercancía, y acelera el proceso, agiliza que el envío quede libre y pueda salir en el día.

El avión sale cada tarde de El Altet en dirección al aeropuerto de Vitoria, donde la compañía tiene el núcleo operativo del negocio. La mercancía viaja hacia los de Bérgamo (Italia) y Leipzig (Alemania) y, desde allí, a todo el mundo.

«Todos los días estamos a medio minuto de que algo se quede, de que no entre un paquete, el avión tiene un tiempo de carga y es un procedimiento muy estricto, no podemos fallar», explica José Joaquín Griñán, director de Operaciones del área Este-Sur.Como un reloj

La misma tensión se palpa por la mañana, cuando aterriza el vuelo procedente de Vitoria, ya que «el tiempo de descarga es básico, tenemos setenta minutos desde que el avión aterriza hasta la salida de ruta».

Los trabajadores tienen formación en mercancías peligrosas, en legislación de aduanas y en inglés, ya que muchos clientes de la provincia son extranjeros. «Cumplimos al 100% con la normativa de transporte de mercancías peligrosas; si sabemos lo que llevamos, lo podemos controlar».

Y así es el «otro aeropuerto», en el que no se escucha a los viajeros, no se facturan maletas, ni se presentan DNI o pasaportes, y donde los paquetes son la preciada y valiosa carga que llega cada día a empresas, instituciones y casas de cualquier rincón del planeta.

Carga aérea.

Anecdotario

Los guantes del portero Iker Casillas

Uno de los productos que salió desde Alicante fueron los guantes del portero de la selección española Iker Casillas en el Mundial de Corea y Japón. «Como eran de Reebok y estaba en Elche la fábrica, salieron desde aquí», explica el director de Operaciones. «Le escribimos un mensaje, diciéndole que confiábamos en que le diera suerte y ganara», rememora.

Material para «al filo de lo imposible»

Desde Alicante salió en dirección al Everest el material necesario para que el programa de TVE «Al filo de lo imposible» grabase documentales.

No les detiene ni la DANA ni los incendios

El transporte de mercancías no para nunca, llueva, truene o haya fuego. En septiembre pasado, con la DANA, «cayó un aguacero tremendo, el agua entraba en el almacén, pero la carga no se vio afectada y salió el avión», recuerda el director comercial. Y, a principios de año, cuando se incendió la cubierta de la terminal y se cerró el tráfico aéreo, se puso en marcha el plan de contingencia y el material se trasladó al aeropuerto de València, donde la compañía también opera.

Mirando de reojo al «megaavión»

El Antonov 124, una aeronave con una gigantesca capacidad de carga y que ha transportado material para la Vuelta a Mundo a Vela, aterriza cerca de sus instalaciones y causa enorme expectación.