El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en el que están representados el Gobierno y las comunidades autónomas, aplazó ayer la declaración de toque de queda en toda España hasta que la consulta jurídica que han realizado aclare si es necesario declarar el estado de alarma para su aplicación. En Francia se declaró ayer para 46 millones de personas desde las 21 horas a las 6 de la madrugada. En España se adoptaría desde medianoche.

Se trata de una medida controvertida, que provoca división entre los propios juristas. El magistrado emérito del Tribunal Constitucional Vicente Gimeno Sendra considera que el toque de queda no tiene ningún sentido. «Es una invención. Para confinar hay que decretar el estado de alarma. La Justicia, con buena intención, ha ido justificando limitaciones de derechos fundamentales pero el toque de queda no es posible con nuestra Constitución ni con la ley de los Estados de Alarma, Excepción y Sitio. Para hacer cualquier confinamiento, nocturno o diurno, de todo el país o por petición de las comunidades autónomas se requiere declarar el estado de alarma». El magistrado emérito del Constitucional abundó en que el término toque de queda es un concepto que aparece en el Código de Justicia Militar, «pero no tiene regulación dentro de la ley del Estado de Alarma, Sitio o Excepción». Gimeno Sendra apela a los partidos contrarios al Gobierno a sentarse a negociar la supresión de derechos fundamentales para hacer frente al covid y poder acabar con los contagios. «Es necesario un consenso mayor para que se tomen las medidas necesarias. Si no habrá un caos normativo. El toque de queda no tiene fundamento legal», insistió.

Sin embargo, el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Alicante Santiago González-Varas discrepa y cree que se hacen demasiadas elucubraciones para encajar la figura jurídica. «En el Derecho no se puede perder el sentido común y menos en una situación de excepcionalidad como ésta». En su opinión, aunque el encaje del toque de queda no esté muy ajustado es interpretable. «En este caso se puede rebajar la exigencia», dijo, al considerar que prevalece la cuestión sanitaria si existe una necesidad de confinamiento que haga necesario restringir derechos y facultades, con una presunción de acierto.

Los científicos ven en el toque de queda un instrumento más en la lucha contra el virus. Para Rafael Ortín, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, equivale a «un confinamiento light para evitar un problema concreto, como es el ocio nocturno y las salidas de noche», teniendo en cuenta, dijo, que el 50% de los contagios en la Comunidad Valenciana tienen que ver con la interacción social, que en gran parte se produce por las noches. Aún así, reclama medidas estructurales en cuanto a recursos de salud pública y Atención Primaria, y educacionales que calen en la población más joven.

En la misma línea, Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández, dijo que la experiencia de la primera fase, recogida en revistas científicas, dice que las medidas de restricción de movilidad, «llámense toque de queda o de circulación», ayudan a reducir la tasa de transmisión del virus. Consciente de que los jóvenes no saldrán a hacer botellón pero sí podrían quedar en una casa hasta las seis de la mañana, -«lo que no hay quien lo pare sin un estado de excepción»-, aboga por hacer campañas que elogien a los que colaboran con el conjunto de la sociedad y protegen a sus mayores con mensajes contra el egoísmo en la música y las redes sociales.