Alicante ofrecerá 746 vehículos eléctricos de alquiler entre patinetes y bicicletas
El Ayuntamiento ultima el proyecto para promover la movilidad sostenible, que contará con 75 estaciones de anclajes repartidas por toda la ciudad - La iniciativa municipal se prevé implementar en dos fases, que se completarán en dos años

Un usuario de patinete eléctrico circula por una céntrica calle de Alicante, recientemente. | / JOSE NAVARRO
El Ayuntamiento de Alicante pretende apostar por la movilidad sostenible. Con ese objetivo, la Concejalía de Movilidad trabaja en un nuevo servicio público de patinetes y bicicletas eléctricas. «El objetivo es crear un sistema pionero en la gestión de la movilidad individual, integrado en la ciudad y con el transporte público colectivo, y que ofrezca una alternativa a los vehículos y la movilidad motorizada», según señala el edil José Ramón González, quien sostiene que «la idea es dotar a la ciudad de Alicante de un servicio público de movilidad personal que responda a la potencial movilidad de corta distancia o micromovilidad, y que sea complementaria con el transporte público colectivo».
El sistema en el que trabaja el Ayuntamiento contará con estaciones que se configurarán como infraestructuras de intermodalidad e incorporarán los dos tipos de vehículos: bicicletas y patinetes. Así, se busca también una «mejor ordenación de los vehículos en el espacio urbano, evitando la aparición de empresas de patinetes eléctricos que ocupan el viario desordenadamente». El funcionamiento será a través de un sistema de préstamo, que permita coger un vehículo en un punto de la ciudad y dejarlo en cualquier otro punto de la red.
En la práctica, el Ayuntamiento de Alicante avanza en una propuesta de estudio que defiende la implementación del doble de anclajes que de vehículos para «facilitar la disponibilidad» de espacios de aparcamiento. Por eso, se trabaja para que el servicio público disponga de 373 bicicletas (y 746 anclajes) y otros tantos patinetes eléctricos y amarres. El número óptimo de estaciones propuesto por los técnicos es de 75 estaciones repartidas por toda la ciudad, en las que de media se instalarán cinco anclajes para bicicletas y otros cinco para patinetes.
La idea que se maneja en la Concejalía de Movilidad es que el proceso de implantación de las estaciones, así como la distribución de las bicicletas y patinetes, se haga de forma escalonada durante dos años. De esta manera, en la primera fase de implementaría la mitad del servicio público, con 38 estaciones base y la puesta en funcionamiento de aproximadamente 187 bicicletas y 186 patinetes. La empresa que resulte adjudicataria del servicio dispondrá de un periodo de seis meses para su efectiva implantación.
Superada la primera fase, llegaría la segunda, con la instalación de las restantes 37 estaciones base y la puesta en marcha de 187 bicicletas y 186 patinetes, según confirman fuentes municipales. Entre el final de la primera fase y el inicio de la segunda, según el estudio realizado, pasarían doce meses. La adjudicataria tendría otros seis meses para terminar con la implantación de la segunda y definitiva fase.
De un estudio inicial de costes, se estima que el coste anual total (incluyendo el personal y el mantenimiento) ronde los 1,3 millones de euros, con un contrato de adjudicación de cinco años de duración.
La puesta en marcha de un servicio público de bicicletas eléctricas lleva sobre la mesa del bipartito desde el inicio del mandato, según ha defendido reiteradamente el edil de Movilidad, José Ramón González. La idea ahora está más cerca de ser una realidad. Con ese propósito, recientemente tuvo lugar una reunión técnica celebrada con la participación también del concejal de Ocupación de Vía Pública, Manuel Jiménez, junto a técnicos de ambas áreas y además de Contratación.
En este caso, se trataría de una concesión demanial, según añaden fuentes municipales, al tenerse que permitir desde el Ayuntamiento el uso privativo que requieran las instalaciones fijas para el anclaje de las bicicletas eléctricas y los patinetes.
Desde Movilidad defienden la importancia de este servicio que, esperan, se ponga en marcha cuanto antes en Alicante. «Los sistemas de bicicleta pública son una herramienta idónea para fomentar el uso de este vehículo por parte de la ciudadanía, pues pone a disposición un sistema económico y fácil, ayuda a combatir el cambio climático, reduce las emisiones y el ruido. Además, su combinación con el transporte público permite cubrir viajes completos, lo que supone una mayor cobertura del transporte público», explica el edil González.
Seis años sin servicio público de bicicletas en Alicante
Desde mediados de 2014, la ciudad de Alicante no dispone de servicio público de alquiler de bicicletas. En aquella fecha echó el cierre Alabici tras cuatro años en marcha por falta de usuarios: apenas superaba los 300. La adjudicataria decidió renunciar a la prórroga del contrato, que llevaba prestando cuatro años. En otras ciudades del entorno, el alquiler de bicicletas convencionales es un servicio público que funciona con éxito, como en València y Elche.
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