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Puig y Barcala, una incongruencia tras otra

¿Alguna iniciativa que no haya supuesto concentraciones de personas en las fiestas de Navidad, justo cuando estábamos a las puertas de la tercera ola?

Ximo Puig.

Ximo Puig.

Iluminación en las calles con dos millones de luces led, un Belén gigante de récord, la San Silvestre solidaria, la Feria en Rabasa, la arteria comercial por excelencia de la ciudad (Maisonnave) peatonalizada el domingo, que es el día que menos gente tiene, en vez del sábado, que es cuándo hay más trasiego de compras... ¿Se me olvida algo, alcalde? ¿Hay alguna medida que se le haya quedado en el tintero? ¿Alguna iniciativa que no haya supuesto concentraciones de personas en las fiestas de Navidad, justo cuando estábamos a las puertas de la tercera ola?

De verdad que intento entender las decisiones de ese bipartito que usted encabeza, pero no lo consigo. Se dedican a presumir de sus logros, nos dicen que son para promover la movilidad y las compras cuando yo, y reconozco que soy un pelín corta de entendederas, solo veo una incongruencia tras otra, decisiones erróneas que lo que hacen es invitarnos a salir a la calle y disfrutar como si no hubiera una pandemia que, mientras tanto, no deja de tocar a la puerta de las casas para llevárselas al hospital... o al cementerio.

Pero no pasa nada, todo sea por la Navidad, la alegría, la felicidad. Eso sí, qué casualidad, el mismo día que acaban las fiestas, el 6 de enero, resulta que va y hace igual que el Consell al que tanto critica y ¡¡boom!! anuncia una batería de medidas ante el avance de la pandemia porque «son demasiadas las vidas perdidas y el dolor acumulado».

Entonces sí, Barcala, a suspender actos públicos y a precintar las zonas de juegos infantiles en los parques. Pero como son un poco torpes, mantienen las áreas peatonalizadas del centro los viernes y sábados, pero se olvidan de Maisonnave.

Y no solo eso, cancelan actividades, pero se les olvida qué hacer con la Feria de Navidad y ¡ay! cuando van los feriantes a pedir alargar la actividad, entonces caen en la cuenta y tic tac tic tac pasan varias horas hasta que deciden que no, que no tiene sentido que se prolongue el evento cuando el Ayuntamiento «está impulsando medidas de lucha contra la expansión del covid», dice un miembro naranja del bipartito. Eso sí, ya que están les dejan hasta el domingo, pero los parques los cerramos ya.

Pues nada, alcalde, a seguir con las incongruencias.

¿A qué espera el presidente?

Y mientras uno saca pecho con sus decisiones, tenemos al presidente de la Generalitat que nos viene metiendo el miedo en el cuerpo desde hace semanas con que más vale una silla vacía en Navidad que dejarla vacía para siempre, que vendrán semanas complicadas y que la situación en la Comunidad es muy preocupante.

Pero con lo que no contaba Puig era con que hay una parte de la ciudadanía que no está por la labor del tirar del carro, que piensa que la pandemia no va con ellos, que son imprudentes hasta la estupidez y, lo que es peor, que ponen en peligro de muerte a los demás.

Por eso, presidente, no sé a qué espera para endurecer las medidas, que es lo que nos merecemos y lo que están pidiendo a gritos tanto los ignorantes como los cumplidores a rajatabla con las normas. Confinamiento, total o parcial, pero no podemos aguardar. Cada día que pasa es un día más cerca del desastre y un día menos para la esperanza en ganar la batalla contra el virus.

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