Los hosteleros de la Explanada no solo no podrán abrir la semana que viene sus terrazas, como sí tienen autorizado el resto de negocios con mesas y sillas al aire libre de la provincia de acuerdo a la relajación de las restricciones que impuso la Conselleria de Sanidad al dispararse los casos de covid, sino que temen no poder hacerlo en Semana Santa, que es cuando el Ayuntamiento se comprometió a que las obras de remodelación del emblemático paseo, con un coste de 1,5 millones, estuvieran terminadas.

Operarios ayer durante los trabajos que se realizan en un lateral de la Explanada. ALEX DOMÍNGUEZ

La reforma del lateral en el tramo entre la Rambla y Canalejas, que comenzó en octubre con un plazo de seis meses para que estuviera acabada antes de Semana Santa, y no interferir en la campaña de los restaurantes, sufre un retraso en sus plazos, admitido por la Concejalía de Urbanismo, que va a reunir a los restauradores la semana que viene para buscar alternativas que permitan a los negocios montar sus veladores en la primera semana de abril, como estaba previsto, aunque las obras no estén acabadas.

El concejal Adrián Santos (Ciudadanos) explicó que los técnicos están haciendo cálculos de cómo de avanzada estará la remodelación a finales de marzo para poder compatibilizarla con la apertura de las terrazas en Semana Santa. «No sé si llegaremos con algo pavimentado o solo estará el hormigón y podrán montar las mesas y sillas encima», dijo, incluso parando puntualmente los trabajos. Desde Urbanismo incidieron en que otra posibilidad es llevar los veladores a la Explanada central, «cualquier opción viable técnicamente y que los hosteleros vean factible se llevará a cabo para que puedan salvar la Semana Santa». Desde el Ayuntamiento admitieron el retraso por las dificultades técnicas con el colector de Aguas, que se prolongaron un mes y medio. «Es cierto que vamos apurados. Los operarios ampliaron el horario (hasta medianoche) para ir más rápido pero llegaron las restricciones (el toque de queda) y ha sido caótico».

Sin embargo, los hosteleros creen que se debería haber aprovechado el cierre gubernamental del sector por el covid para acelerar los trabajos y que ha sido justo al contrario. Varios de ellos señalaron que los trabajadores de la obra calculan que ésta se prolongará hasta mayo y dudan si será factible comprar provisiones y sacar a trabajadores del ERTE parar montar las terrazas solo en Semana Santa y luego tener que desmontarlas.