30% DTO ANUAL 24,50€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Cuando el teletrabajo pesa más que ir a la oficina

La pandemia ha traído la implantación del empleo en casa y provoca que trabajadores inexpertos y noveles, sin pasar por formación previa, se sientan abrumados en su jornada laboral

Un hombre teletrabaja desde su domicilio.  | INFORMACIÓN

Un hombre teletrabaja desde su domicilio. | INFORMACIÓN

El 14 de marzo del 2020 se decretó el estado de alarma en España y los trabajos, tal y como los conocemos, se paralizaron. Se implantó un modelo para sobrevivir, el teletrabajo. A muchos nos sonaba por estar presente en países nórdicos, un lujo al alcance de muy pocos que te permite conciliar vida laboral y familiar, pero que muy pocos han sabido gestionarlo durante esta pandemia y afirman trabajar más así que de manera presencial. Además, se pensaba que el teletrabajo venía para quedarse, pero meses después los datos sobre implantación de esta modalidad están igual que antes de esta pandemia.

La Generalitat Valenciana ha presentado un estudio sobre el impacto del covid en el trabajo juvenil y en él se afirma que el 61,5 % de los jóvenes que teletrabajan han dedicado más horas que en el espacio de trabajo. Algo que a los expertos en esta materia les preocupa, pero que, según afirman, no es una sorpresa debido a lo arraigado que tenemos el modelo presencial de trabajo en España. David Blay, formador en teletrabajo, afirma que esta modalidad se impuso de forma obligada y que actualmente «necesitamos formación acorde a ella para optimizar el teletrabajo e incluso para gestionar nuestra jornada laboral».

Alejandra Serrano comenzó su vida laboral el verano pasado en una agencia de publicidad y lo hizo de forma telemática. «Conocí a mis compañeros a través de la plataforma Zoom y a día de hoy no los he visto en persona», apunta. Ella forma parte de ese porcentaje de jóvenes que destina más tiempo del contratado en la jornada laboral y es que señala a este medio que «me costó mucho ponerme al día con mis compañeros y sentirme productiva porque no tenía claras mis tareas».

Esto último es algo que también tiene presente S.P. en su trabajo como Social Media: «Me mandan mil cosas para hacer en el mínimo tiempo posible porque en la empresa no vamos por objetivos y esto es algo que está terminando conmigo». Además, la afectada, que prefiere conservar el anonimato, comenta que en muchas ocasiones ha tenido ganas de dejar su empleo porque «teletrabajar sin organización ni formación por parte de la empresa hace que el trabajador se sienta abrumado», indica.

Por su parte, S.M. teletrabajó durante meses debido a las circunstancias generadas por la pandemia y su experiencia le hace concluir en que «no volvería a teletrabajar». Los motivos que le llevan a pensar esto proceden de una organización basada en el modelo tradicional, donde no ha habido una correcta implantación del teletrabajo por parte de sus superiores, según afirma. «En España se premia el presencialismo, me iba al baño y me preguntaban «¿dónde estás? o tardaba dos minutos en responder y me planteaban la misma pregunta».

Un día antes de decretar el estado de alarma, en España solo teletrabajaba un 4,1% de las entidades. Sin embargo, según una encuesta que se llevó a cabo por entonces, un 73% querrían que se implantara el teletrabajo. Por ello, Blay apunta que «en estos casos, cuando algo viene impuesto y sin una previa formación no convence».

David Blay incide en que es necesario implantar un teletrabajo sano y productivo y que desde las autoridades competentes impongan una ley que señale la necesidad de formación, tanto para directivos como para trabajadores. «La ley que tenemos lo primero que te dice es que puedes teletrabajar pero pidiendo permiso a tu empresa». Así, según afirma Blay, «el problema es que hay miedo a exponer que quieres teletrabajar porque en las cúpulas directivas ven el teletrabajo como un privilegio, como si no fueras a trabajar».

Asimismo, María Gómez volvió a su trabajo presencial como administrativa durante el verano del año pasado. «Ahí todo iba bien porque iba a trabajar y mi jefe lo controlaba así», señala. Tras la tercera ola y la necesidad de volver a los hogares para evitar brotes laborales, María comenzó de nuevo su pesadilla de teletrabajar y es que, según cuenta, el problema que residía en su empresa era la poca organización laboral. «Trabajar por objetivos estaba olvidado, el mejor era quien más horas echaba», apunta la joven.

Con este mismo contexto, la empresa en la que trabaja Yolanda Fernández decidió cambiar la modalidad a teletrabajo tras las Navidades y el aumento de contagios en Alicante. Con un bebé de la misma edad que tenía su trabajo, cuenta lo difícil que es trabajar en unas condiciones que no te permiten conciliar. «Voy de videollamada en videollamada, apenas tengo tiempo de respirar mientras al lado tengo a una niña que también necesita de mi tiempo», cuenta a este medio la trabajadora.

Por otro lado, los expertos en teletrabajo apuntan que actualmente un 10% de las empresas en la Comunidad Valenciana continúan teletrabajando después de un año, frente al 35% que se alcanzó en la primera ola de la pandemia. «El problema que tenemos es que se sigue pensando que el teletrabajo es trasladar el trabajo a casa y no es así», afirma David Blay. Quien añade también que esta modalidad laboral incluye en ella la conciliación familiar, la necesidad del trabajo por objetivos, la confianza en tu equipo, la flexibilidad laboral y , sobretodo, una educación digital.

Compartir el artículo

stats