La pandemia ha agravado, más si cabe, la situación de las mujeres, aumentando los niveles de desigualdad e injusticia social, los índices de desempleo en el colectivo y el sinhogarismo entre ellas, empeorando su salud física y mental. En resumen, el covid-19 ha supuesto la feminización de la pobreza, como se puso de manifiesto en todas las concentraciones que se celebraron en distintas localidades de la provincia para no perder, a causa de las restricciones del covid, la conmemoración del 8-M y reivindicar la agenda feminista pendiente. Fueron en su mayoría concentraciones simbólicas, de entre 20 y 30 personas; salvo la manifestación convocada en Alicante por organizaciones de izquierda como Juventud Comunista, Arran o Endavant, y otras antifascistas, a la que asistieron unas 450 personas, que corearon consignas como «denuncia archivada, mujer asesinada; «ahórrate el comentario sobre mi cuerpo y mi vestuario», «patriarcado y capital, alianza criminal», o «con ropa, sin ropa, mi cuerpo no se toca».

La Plataforma Feminista en la plaza de la Montañeta en Alicante y la Corporación de Benidorm bajo la pancarta conmemorativa. | ALEX DOMÍNGUEZ

Los manifestantes llevaban mascarillas y mantuvieron la distancia de seguridad, vigilados por la Policía, desde la Plaza de Toros hasta la Montañeta. Este enclave fue escenario, minutos antes, de una de las diversas concentraciones autorizadas en la capital de la provincia por la Plataforma Feminista, celebradas sin ser previamente anunciadas para evitar aglomeraciones, y con los asistentes distanciados y con mascarillas y pancartas individuales. En Alicante se repitieron en las escaleras del Jorge Juan, en Canalejas, el Postiguet y plaza de Argel, actos que se prologaron por espacio de media hora con el lema «Tejiendo redes feministas por la igualdad». Los participantes marcaron en el suelo las siluetas de las víctimas de violencia de género y reclamaron una ley de libertad sexual que tipifique el sexo sin consentimiento como violación.

Zapatos rojos en recuerdo de las mujeres asesinadas este año | PILAR CORTÉS/INFORMACIÓN

«No podemos abandonar las calles, por ello hemos organizado concentraciones reducidas haciéndonos visibles por las que están en su casa para no salir de forma masiva a las calles», señaló Yolanda Díaz, portavoz de la Plataforma. En cada concentración se leyó un manifiesto en el que se criticó que durante la pandemia «se han utilizado el teletrabajo y los cuidados como medida de conciliación de las mujeres»; a la vez que enfatizaron la situación de las mujeres migrantes y las dificultades para garantizar los derechos en la salud sexual y reproductiva.

Concentraciones por los derechos de la mujer

También recordaron que el confinamiento supuso mayores niveles de violencia y «una mayor desprotección y aislamiento de las mujeres víctimas de violencia de género. Las llamadas al 016 se incrementaron de manera exponencial. Dentro de nuestra agenda está acabar con la lacra social del terrorismo machista. Debemos combatir el virus de la violencia y vacunarnos como sociedad. Son 1.082 las mujeres asesinadas por la violencia machista», recordaron. En las concentraciones se gritó «basta ya» a la precariedad laboral, ala prostitución, las manadas, la cosificación del cuerpo de la mujer y a todas las violencias machistas. El movimiento feminista reclamó participar en la toma de decisiones de la reconstrucción del país una vez que se supere el coronavirus.

Zapatos rojos en conmemoración de las mujeres asesinadas este año INFORMACIÓN TV

También se celebraron concentraciones en Elche, con la presencia de medio centenar de personas y dos lecturas reivindicativas en la plaça de Baix; Santa Pola, Crevillent, Altea, San Vicente o Torrevieja.

Numerosas instituciones celebraron actos por el Día Internacional de la Mujer. La subdelegada del Gobierno en Alicante, Araceli Poblador, leyó una declaración difundida en redes sociales. El Ayuntamiento de Alicante colocó, con presencia de todos los grupos, salvo Vox, una pancarta en la fachada consistorial con el lema «Alacant amb la igualtat» y homenajeó a las cuatro primeras mujeres que entraron en la Policía Local; y por la noche se iluminó de morado el Castillo de Santa Bárbara. Las universidades de Alicante y Miguel Hernández de Elche se sumaron a la lectura del manifiesto de la Red de Unidades de Igualdad de Género de las Universidades Españolas para la Excelencia Universitaria. La UA, en concreto, lo hizo a través de un video protagonizado por la comunidad universitaria que pone en evidencia que persisten los problemas de conciliación y la brecha de género, al tiempo que apuntan un ligero cambio de tendencia. Las universidades de Elche y el CEU-UCH conmemoraron el día de la mujer con «escape room» y exposiciones. El instituto de Carrús representó un pueblo feminista.

Zapatos rojos en recuerdo de las mujeres asesinadas este año

El Ayuntamiento de Elche acogió un acto muy reducido presidido por el alcalde, Carlos González. El alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón (PP) leyó la moción institucional presentada por las formaciones políticas que Vox no rubricó. Los actos preparados por este ayuntamiento se completan con un ciclo de cine online dirigido y protagonizado por mujeres.

El balcón del Ayuntamiento de Benidorm luce una pancarta conmemorativa del 8-M bajo el que se reunió la Corporación y se iluminaron de morado el Tosssal, Castell y el propio edificio consistorial. La Nucía tiñó de violeta sus edificios principales y también hubo actos en l’Alfàs del Pi y La Vila Joiosa.

El Ayuntamiento de Alicante conmemora un 8-M marcado por el covid: pancarta y acto "online"

Las escalinatas de la Subdelegación de Gobierno acogen una muestra de zapatos rojos en conmemoración de las mujeres asesinadas este año y los carteles de la artista Diana Raznovich con motivo del Día Internacional de la Mujer. Además, la fachada del edificio estará iluminada de morado hasta el 14 de marzo.

Homenaje a las mujeres en primer línea durante el covid

La lectura del manifiesto en las concentraciones homenajeó a todas las mujeres que siguen trabajando frente a la pandemia o a pesar de ella «como las sanitarias, empleadas sociosanitarias, administrativas, limpiadoras, educadoras, maestras, profesoras, sindicalistas, políticas, policías, bomberas, trabajadoras sociales y abogadas. Empleadas del hogar, amas de casa, cuidadoras profesionales y no profesionales. Transportistas, reponedoras, cajeras de supermercados; jornaleras en el campo, y a tantas y tantas mujeres que han estado y están en primera fila trabajando. Porque si nosotras paramos, se para el mundo».