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Opinión

Si la Explanada no se limpia...

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Esta es la imagen de la Explanada de Alicante: bolsas, envases, desechos... y cubos de basura al límite

Era domingo. Jornada primaveral. El comercio estaba cerrado (como corresponde a esta fecha del calendario) y las terrazas, abiertas (en las últimas horas con reducción de aforo). Miles de alicantinos eligieron la fachada litoral para pasear, por la mañana y por la tarde. No había mucha más oferta de ocio dadas las restricciones. Y la Explanada, según avanzó el día, empezó a presentar una imagen impropia del paseo más emblemático de la ciudad, de la postal que todo gobierno municipal quiere vender para atraer a turistas. No era una, ni dos ni tres... Fácilmente fue una docena las papeleras (la mayoría de ellas localizadas en el tramo entre la Rambla y la Puerta del Mar) que estaban desbordadas, totalmente llenas de desperdicios y con desechos que se acumulaban en la parte superior y, también, en la inferior. Bolsas, vasos y basura de todo tipo. Esa escena repetida evidenciaba que la ciudadanía quería mantener limpia su ciudad, cumpliendo con su obligación cívica, pero en este caso resultaba harto complicado.

Papeleras en la Explanada

Las excusas pueden ser variadas, pero no son más que eso, excusas. Es cierto que las terrazas estaban a mitad de aforo, que no fueron pocos los que compraron productos para llevar y se los fueron tomando por la zona, que hacía un tiempo que invitaba a echarse a la calle... Pero nada de eso se puede encuadrar entre los imprevistos. Todo era sabido. Sin embargo, no hubo el refuerzo necesario para que la Explanada, el paseo más representativo de la ciudad, presentase una imagen idónea. Una dejación de la que el bipartito debe aprender de inmediato, al igual que la UTE concesionaria, para evitar que se vuelva a repetir.

De nada sirve que las papeleras estuvieran vacías la mañana de este lunes ni tampoco que se haya impulsado una campaña de concienciación, si el servicio de la limpieza no cumple con su deber. Bajo el lema «Lo que me viene bien» se insiste en que los comportamientos incívicos promueven «el deterioro general del estado de limpieza y la mala imagen para el ciudadano y el visitante». Todo eso está bien, pero la responsabilidad es compartida. En esto, también.

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