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Investigadores de la UA limitan el daño añadido de las terapias contra el cáncer

Minimizan el efecto de la radiación en tejidos vivos al dirigir el tratamiento con un haz de iones - El avance mejora las expectativas en tumores infantiles

La catedrática de Física Isabel Abril traslada su trabajo mediante simulaciones por ordenador. | ROBERTO RUIZ DE ZAFRA

La catedrática de Física Isabel Abril traslada su trabajo mediante simulaciones por ordenador. | ROBERTO RUIZ DE ZAFRA

La catedrática de Física de la Universidad de Alicante Isabel Abril, junto a los investigadores alicantinos Rafael García, actualmente en la Universidad de Murcia, y Pablo de Vera, en Italia con una beca europea Marie Curie, han publicado un significativo avance para el tratamiento del cáncer al reducir el daño añadido que produce la radiación en las habituales terapias con rayos gamma.

Los prestigiosos físicos han logrado desarrollar un modelo, mediante la simulación por ordenador, que a partir de haces de iones dirige el contenido del tratamiento del tumor a la zona previamente localizada por los oncólogos. «Sobre todo mejora el tratamientos en cánceres pediátricos, porque las células de los niños están en continuo crecimiento, en pleno desarrollo, y la radiación habitual alcanza igualmente al tejido sano dando lugar a metástasis», explica la catedrática.

Las simulaciones que han desarrollado les permiten seguir la trayectoria de los electrones energéticos dentro de los tejidos y evaluar el daño que provocan a escala nanométrica. Abril añade que la radioterapia convencional deposita la mayoría de la energía del tratamiento cerca de la piel, en el inicio del tratamiento, y va en disminución conforme se llega a un tumor profundo. Al dañar células sanas provoca efectos secundarios como vómitos o caída del pelo. «Y cuando se efectúa cerca de órganos decisivos como la médula espinar o el cerebro los daños son importantes.

Con iones, tal y como han desarrollado los investigadores, el depósito energía inicial para el tratamiento es muy leve y solo depositan todo el haz de golpe cuando están a punto de parar. «Los efectos secundarios en tejidos sanos se minimizan y tampoco dañas otros órganos», puntualiza la catedrática. «Su nivel de exactitud es mayor que con la radioterapia convencional», afirma.

Lo que no puede detallar todavía es el porcentaje de mejora que supone este avance porque debe pasar el tiempo suficiente como para asegurar la estadística de unos resultados que se logran con aceleradores de iones de altísima energía.

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