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La pandemia triplica los surfistas federados para eludir restricciones

Las limitaciones de movimiento por el covid llevan a aficionados de distintos deportes a pedir licencia para poder practicar en el mar

Surfistas en la playa de San Juan de Alicante -arriba- y en los Arenales de Elche -abajo-. | JOSE NAVARRO / MATÍAS SEGARRA

Surfistas en la playa de San Juan de Alicante -arriba- y en los Arenales de Elche -abajo-. | JOSE NAVARRO / MATÍAS SEGARRA

La estabilidad en la práctica deportiva con la que ahora se cuenta no ha sido la constante durante el transcurso de la pandemia. El confinamiento y su posterior desescalada trajeron consigo normas que limitaban los desplazamientos y los horarios, y con ellos la decisión de quiénes sí y quiénes no podían ir a la piscina, a la montaña o a surfear, entre otros. Respecto a los que optaban por el surf, hubo semanas en las que solo los profesionales y quienes contaban con una licencia federativa se podían desplazar hasta el mar. Con todo esto, en 2019 había un total de 195 surfistas federados en Alicante, mientras que el 2020 se cerró con 559, según datos de la Federación Española de Surfing (FES).

La desescalada prohibía los desplazamientos, y con esta limitación los amantes del agua salada decían adiós al surf, pues, como parte obvia, no es un deporte que se pueda practicar en cualquier lugar, pero, además y como añadido, tampoco en cualquier playa. Los deportistas de este campo, cuando las condiciones se dan -y en el Mediterráneo se dan de manera muy intermitente- recorren distintos tramos de la costa en busca del mejor spot para subirse a la cresta.

En esas primeras fases, trazar el recorrido era bien difícil. Las medidas establecidas por el Gobierno central dejaban la posibilidad de ir al agua tan solo a algunos privilegiados. «La práctica deportiva durante el estado de alarma ha estado afectada de manera general y en su desescalada se ha dado privilegios a los surfistas DAN -deportistas de alto nivel-, pero también a deportistas de interés nacional en un primer momento, y, después, a los surfistas federados», explica Lourenço Chaves, vicepresidente y gerente de la FES, quien añade que es precisamente esto lo que ha hecho «que muchos surfistas se hayan federado para así poder seguir entrenando durante las fases de desescalada».

En el mundo de este deporte, son mayoría quienes practican sin competir. En concreto, según los datos de la FES, el 90% son este tipo practicantes. Y de este grupo, ahora, son varios los que han optado por federarse para conseguir «blindarse», tal y como explicaba la Federación, que trabaja de la mano con el Consejo Superior de Deporte y la Asociación del Deporte Español.

En la Comunidad, Alicante supera con creces al resto de provincias en el número de nuevas licencias. De hecho, suma más que las provincias de Castellón y Valencia juntas, donde los nuevos adscritos a la agrupación han pasado de 107 a 177 y de 65 a 330, respectivamente.

Surfistas en Arenales del Sol Matías Segarra

Pese a la aparente «picaresca» de federarse para surfear sin problemas, no todo ha sido tan fácil como cumplimentar un documente. Cuando los federados podían coger su coche para llevar sus tablas hasta una playa con buenas olas, a diferencia de los aficionados que no lo estaban, hubo a quienes los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado les advirtieron de que no podían desplazarse con sus vehículos. Ocurrió en mayo y, ante esta situación, la FES intervino al entender que la orden aplicable marcaba que los surfistas podrían «acceder libremente» a los espacios en los que «desarrollar su actividad», y con esto entendían que los desplazamientos, fueran como fueren, formaban parte de ese «libremente».

Por otra parte, y en la dirección contraria a la del crecimiento, la FES otorga otro tipo de licencias que han descendido en toda la Comunidad de manera significativa: las cursillistas, licencias temporales que se asignan a quienes realizan cursos de surf en distintos puntos. En Alicante han descendido un 27% entre 2019 y 2020, pasando de 1.657 y 1.145, una bajada que guarda relación con los «efectos secundarios» del covid y su relación con el turismo, entre otros. En Valencia han pasado de 2.149 a 1.879, una bajada del 13%; y en Castellón de 363 a 332, un 9%.

En la montaña

Los nadadores o la pesca recreativa son otros deportes que han experimentado un mayor número de seguidores, tal y como ya publicó este diario. Pero, además de en el mar, uno de los espacios preferidos, los deportistas también se inclinan por la montaña. Las aglomeraciones en distintas rutas de la provincia que se están viendo estas semanas, sumado al crecimiento del número de intervenciones de emergencias, corroboran que en los aficionados optan por acercarse a las cimas con mayor frecuencia desde que se inició la pandemia.

También lo corroboran los datos. Según la Federación de Montañistas de la Comunidad Valenciana, en 2020 se dieron 804 licencias, llegando a alcanzar un total de las 19.778 federados entre Valencia, Alicante y Castellón. El presidente de esta agrupación, Carlos Ferrís, reconoce que «con el covid y las restricciones ha habido un incremento de personas», aunque Ferrís no menciona posibles ventajas para los montañistas derivadas de la pandemia, sino que, según sus declaraciones, el crecimiento se debe a temas relacionados con la seguridad en la montaña, las actividades que organizan o la información de las rutas, entre otros.

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