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Entrevista a Rafael Tabarés, comisionado de Presidencia de la Generalitat en salud mental

Rafael Tabarés: «Es insuficiente limitar la respuesta a la salud mental a ir al médico»

El psiquiatra señala que la lucha contra la ansiedad o la depresión debe ir más allá de las consultas medicalizadas y ve necesario abordarlo en los más pequeños: «Debe ser más que una charlita»

El catedrático y comisionado de Salud Mental para la Generalitat, Rafael Tabarés.  | M.A.MONTESINOS

El catedrático y comisionado de Salud Mental para la Generalitat, Rafael Tabarés. | M.A.MONTESINOS

Entre las reflexiones paradójicas que admite le gusta hacer está la de que un virus respiratorio como el Sars-Cov-2 haya puesto encima de la mesa el debate sobre la salud mental. Para evitar que estos problemas sean la quinta o sexta ola pandémica, Rafael Tabarés, catedrático de Psiquiatría de la Universitat de València, se pondrá al frente del comisionado de Presidencia de la Generalitat que abordará los trastornos derivados de la pandemia. De momento, con una quincena de solicitudes de entrevista, ya se ha conseguido el primer objetivo: «Visibilidad».

¿Es paradójico que un virus respiratorio haya puesto en valor la salud mental?

Esto es más que un virus respiratorio, afecta a múltiples sistemas y órganos del cuerpo. Los coronavirus tienen un neurotropismo, una afinidad por las neuronas. Hay estudios que indican que una de cada ocho personas que han tenido covid, meses después han desarrollado enfermedades neuropsiquiátricas como psicosis, demencia o hemorragias cerebrales.

Y va más allá de quienes se han contagiado

El virus está desnudándonos a todos como sociedad e individuos, nos está poniendo en una situación de emergencia que puede provocar que saque lo mejor y lo peor.

Comisionado de Presidencia de la Generalitat Valenciana en salud mental para dar respuesta a los problemas derivados de la pandemia, ¿qué significa?

Significa que hay desde el Consell un interés, una preocupación y una sensibilidad por los problemas de salud mental. Esta es la situación de dificultad más importante como sociedad desde la guerra civil y ha tenido un impacto sin precedentes en la salud física y en la mental. Ha habido miles de muertes, de personas que han pasado por las UCI, pérdidas de empleo y un trabajo exhausto del personal esencial. Hay que analizarla y ver cómo la podemos abordar.

¿El plan podría llamarse «vete al médico»?

La solución no pasa solo por medicalizar los problemas de salud mental. Es una de las vertientes, aunque no se trata de ir al médico para que dé una pastilla sino ir a un sitio, ser atendido personalmente, donde ser escuchado y que se establezca un diálogo y que medicalizar sea solo cuando sea necesario y conveniente porque sería absolutamente insuficiente si limitamos la respuesta a la salud mental a ir al médico. Hay que hacer intervenciones a distintos niveles y el comisionado ha de señalarlo y poner en marcha programas específico.

¿Por ejemplo?

Hacer visible toda esta problemática, no estigmatizar y que quien la sufra no lo haga con sentimiento de culpa, vergüenza y en soledad. Hay en países donde se han hecho planes estratégicos donde se han planteado líneas psicoterapéuticas y otras líneas como deporte y mejorar el estilo de vida a través de los hábitos.

¿Cómo llegar a otros niveles aparte del sanitario?

Por ejemplo, me parece fundamental la coordinación entre educación y sanidad. El sistema educativo tiene que estar pendiente de estas cosas. No hay que estar solo preocupado por los contenidos académicos, tenemos que preocuparnos porque nuestros hijos tengan las habilidades para manejarse en situaciones de estrés, de pérdida, en las que se fracasa, habilidades cognitivas y emocionales para soportar los problemas de la vida y manejárselos. Ha de haber una mayor coordinación en planes de estudio para que se incluya la salud mental no como una charlita fuera del currículum sino como un elemento básico dentro de la formación de los individuos.

¿Qué carencias tiene hoy el sistema?

Se debe mejorar en el número y calidad de profesionales en salud mental, no solo psiquiatras sino psicólogos, enfermería especializada, trabajadores sociales y mejorar también los recursos en Atención Primaria porque es la primera puerta de entrada. Y hacer labor de coordinación e ir más allá. La Policía Local ha alertado del aumento de peticiones de intervenciones por conductas suicidas y que va a preocuparse en formar a sus miembros. Ahí habrá que hacer una labor de combinación con los que están en punta de lanza.

Hablamos de fatiga pandémica ahora en plenas restricciones, pero cuando se pasen las consecuencias del virus, ¿se pasarán los problemas mentales?

Las evidencias dicen que para los grupos más vulnerables, los más jóvenes y los más mayores, el efecto probablemente sea a medio y largo plazo. Estamos observando que quienes han estado ingresadas mucho tiempo en las UCI tienen más probabilidades de sufrir problemas por estrés postraumático y puede perdurar meses y años. No es una cosa que desaparezca una vez pasada la pandemia, para un grupo puede ser que sea así, pero hay un porcentaje, que estamos por ver cuánto es, que desarrollarán estos problemas.

¿Hay patologías concretas?

Hay quienes tendrán manifestaciones subclínicas y otros podrán desarrollar cuadros clínicos como trastornos depresivos, de ansiedad, problemas relacionados con el consumo de sustancias adictivas o estrés postraumático. También habrá a quien se le descompensen los trastornos anteriores. La situación no parece especialmente esperanzadora si no se toman medidas, o nos hacemos cargo de esto o vamos a dejar pasar una oportunidad fundamental.

¿Hay una mayor afección en los jóvenes?

Son más vulnerables porque les han afectado más las medidas necesarias de aislamiento, se les han cerrado colegios o se les han impedido sus relaciones sociales y no han tenido mecanismos para resolverlos. No tenemos ni idea del efecto sobre el neurodesarrollo de dejar de ir a las clases y que haya docencia online. Es algo tremendo y es una marca que puede quedar.

¿Existen diferencias de género?

También las hay. Al nivel de uso de psicofármacos vemos un aumento de consumo especialmente en mujeres, probablemente porque son las que están soportando los trabajos esenciales. Ya de partida hay diferencias desde la patología del punto de vista psiquiátrico, las depresiones son más frecuentes en mujeres igual que el consumo de psicofármacos, quizás porque los hombres lo sustituyan por otras sustancias como el alcohol.

Leía el otro día que la mejor forma de luchar contra las patologías mentales era que se cumplieran los derechos laborales

Una de las mejores medidas para favorecer el bienestar mental de la ciudadanía es que tengan trabajo, que se cubran las necesidades básicas, que existan unas condiciones socioeconómicas dignas y adecuadas. Y eso es una responsabilidad de los sistemas públicos y de la sociedad, en general.

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