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La sombra de los peajes en las autovías vuelve tan solo un año después de que la AP-7 sea gratis

El Gobierno asegura que «es necesario desarrollar un sistema de pago» por usar estas vías pero no aclara cómo - La medida choca con la reciente cesión de tramos de carretera a ayuntamientos

Vehículos circulan por la A-70 en las proximidades de Sant Joan d’Alacant. |

Vehículos circulan por la A-70 en las proximidades de Sant Joan d’Alacant. | MANUEL R. SALA

La sombra de la aplicación de peajes por circular por las autovías vuelve a planear, cuando no hace ni un año y medio que la liberalización de la autopista AP-7 ha revolucionado las comunicaciones en la provincia. El Gobierno parece decidido a implantar algún método de pago por utilizar las vías de alta capacidad, aunque hasta el momento se desconoce de qué forma se llevaría a cabo, a partir de cuándo y cuál sería la tarifa. Así se lo ha transmitido a la Comisión Europea, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

El documento dice textualmente que «es preciso desarrollar un sistema de pago por uso de la red de vías de alta capacidad, que permita cubrir los costes de mantenimiento e integrar las externalidades negativas del transporte por carretera, como sucede en el resto de infraestructuras». Así, parece claro que, si bien no es la primera vez que se habla de la posibilidad de pagar por circular por las autovías, ahora parece evidente que antes o después se implantará alguna fórmula. No obstante, no tendría por qué ser un peaje a la manera tradicional, esto es, abonar directamente una tarifa por utilizar un tramo concreto de una autopista o autovía, sino que podría ponerse en marcha, por ejemplo, alguna tasa impositiva.

El Gobierno respaldaría así las voces que en los últimos años han reclamado la implantación de peajes en las autovías, entre las que ha destacado la patronal de las grandes constructoras españolas, Seopan. Aludiendo al coste del mantenimiento de las infraestructuras y a su impacto en las arcas públicas, la organización ha defendido de manera reiterada el establecimiento de alguna tarifa. En 2019, poco después de la primera liberalización de una autopista, la AP-1 en Burgos, esta asociación propuso el pago de 9 céntimos por kilómetro para los turismos y de 0,19 para los vehículos pesados. Esto supondría, por ejemplo, pagar cerca de 2 euros por ir de Alicante a Elche.

Una solución de ese tipo generaría conflicto en la provincia de Alicante, al menos de partida, porque la inexistencia de rutas alternativas a las autovías en muchos tramos obligaría a pagar. De lo contrario, podrían colapsarse carreteras locales o incluso zonas urbanas. Tal y como publicó este periódico después de que Seopan lanzara su propuesta en 2019, un ejemplo práctico es la A-31: es imposible ir de Alicante a Villena si no es por la autovía. Tampoco se antoja viable volver a encaminarse por la Carrasqueta para ir a Alcoy, como en épocas pasadas, o a Elche y Orihuela por la N-340, reducida en la práctica a una vía secundaria y con tráfico denso.

Asimismo, la posible implantación de peajes en todas las vías de alta capacidad contrasta con la determinación con la que se actuó el año pasado en la AP-7, no solo liberalizándola sino desmantelando por completo las estaciones de peaje, lo que ha tenido un importante efecto simbólico. Otro aspecto que llama la atención es la cesión de tramos urbanos de la carretera N-332 a los ayuntamientos como los de l’Alfàs del Pi y Altea, con el argumento de que han dejado de tener tráfico de paso. Este criterio, que en las comarcas de la Marina se ha interpretado que alejaba la posibilidad de un regreso del peaje, se ha aplicado también en el traspaso al consistorio de Alcoy de la travesía de la N-340. Ahora sorprendería tener que pagar para no tener que atravesar de nuevo la ciudad, aunque obviamente cabe esa posibilidad.

El pago por usar las autovías suscita bastante rechazo en la opinión pública, tanto entre los usuarios particulares como en los profesionales del transporte, que ya se han mostrado en contra otra veces. También ha habido manifestaciones al respecto estos últimos días en el ámbito político como las del diputado de Compromís en el Congreso Joan Baldoví, que ha señalado que las autopistas de peaje están «repagadas» y ha pedido al Gobierno información sobre el plan previsto.

Autopista a Francia sin coste a partir de septiembre

La AP-7 entre La Jonquera y Tarragona es la principal de las vías cuya concesión vence el 31 de agosto

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El posible pago por utilizar las autovías llega justo cuando se suceden los vencimientos de concesiones de autopistas y, por lo tanto, la eliminación de sus peajes. A partir del próximo 1 de septiembre será posible viajar de la provincia de Alicante a Barcelona y Francia sin más gasto que el del combustible, dado que ese día quedará liberalizada la AP-7 desde Tarragona hasta la frontera. Ahora mismo el peaje para los turismos es de 10,95 euros hasta Barcelona y de 25,75 hasta La Jonquera. También se liberalizará de forma simultánea la AP-2 desde El Vendrell (Tarragona) hasta Zaragoza, otra vía muy importante pero no tan utilizada desde la Comunidad Valenciana. El mismo 31 de agosto vencen las concesiones de otras dos autopistas catalanas de menor recorrido.

La gratuidad de la AP-7 entre Alicante y València ha supuesto un incremento del tráfico de hasta el 56% en relación a 2019, como publicó este periódico hace unas semanas, al mismo tiempo que la N-332 se ha quedado casi vacía, lo que ha redundado en la mejora de la seguridad en esta vía. También ha sido así en la N-340 en la provincia de Castellón, que históricamente había registrado una elevada siniestralidad. Además, la subida habría sido probablemente mucho mayor sin el contexto de la crisis del coronavirus. Cabe pensar que la liberalización del tramo norte de la AP-7 hará que ocurra lo mismo en esas zonas.

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