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Las obras del Tossal ignoran el punto negro de tráfico junto a los centros escolares

Padres y alumnos alertan del peligro a la entrada al Conservatorio y al colegio La Aneja por la gran cantidad de vehículos - La comunidad escolar cree que la remodelación del parque urbano se debería haber aprovechado para ampliar las aceras

Escolares cruzan, este martes, en el entorno del Tossal, donde el paso de cebra se junta con una escalera de acceso al monte.

Escolares cruzan, este martes, en el entorno del Tossal, donde el paso de cebra se junta con una escalera de acceso al monte.

Las obras realizadas en el monte Tossal junto al Conservatorio de Música Óscar Esplá y el colegio La Aneja no han solucionando el punto negro de tráfico al lado de estos centros escolares. El entorno registra tal concentración de vehículos que existe peligro para la integridad del alumnado, según estudiantes, padres y monitores, pese a que suele haber agentes regulando el acceso. A los autobuses escolares se suman los coches de las familias que llevan a sus hijos al colegio, con los que tienen que pasar ante el edificio del Conservatorio por una calzada con un ancho de cuatro metros y doble sentido de circulación; el intenso tránsito peatonal de jóvenes hacia la escuela de música por una acera muy estrecha por la no pasan dos personas; y, por el otro lado, la escalera de piedra que conecta con el nuevo parque del Tossal, en un punto en curva y con escasa visibilidad.

Aunque padres y estudiantes destacan la mejora que ha supuesto el reciente asfaltado de un tramo de acera frente al Conservatorio, de camino al colegio, y la creación de un nuevo espacio de aparcamiento donde antes había un solar, la comunidad escolar cree que se deberían haber aprovechado las obras en el Tossal para resolver el problema del punto negro de tráfico y así lo han comunicado al Ayuntamiento. «¿No se podría hacer un nuevo muro y ampliar la zona hacia el parque? La hora de entrada a los colegios es peligrosa porque el paso de peatones coincide con la escalera del monte Tossal y la puerta de entrada al Conservatorio», afirman.

«Es un punto negro, sobre todo el tramo más cercano al Conservatorio, donde hay un estrechamiento»

DANIEL SOLER - ALUMNO DE GUITARRA DEL CONSERVATORIO

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Las obras realizadas por el Ayuntamiento en el monte Tossal, que han costado 1 millón de euros, acabaron en febrero con la apertura de nuevas sendas accesibles que «ponen a disposición de los alicantinos cinco hectáreas de zonas verdes en pleno centro de la ciudad», destacó el equipo de gobierno bipartito.

«Caminas por la puerta del Conservatorio esquivando a los coches y se acaba la acera»

VERO PASTOR - ALUMNA DE GUITARRA DEL CONSERVATORIO

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La intervención, llevada a cabo por la Concejalía de Infraestructuras, conecta los centros educativos de Miguel Hernández, Jorge Juan, el colegio Aneja y la Escuela Superior de Danza y Música de Alicante, con San Blas, Altozano, Campoamor y el centro de Alicante, con recorridos basados en las sendas abiertas, que han sido pavimentadas con losa de hormigón rayado para evitar las escorrentías. También se ha renovado el alumbrado, se han instalado nuevos juegos infantiles y plantado 350 nuevos árboles y 11.000 especies arbustivas en una intervención que perseguía «corregir la erosión forestal en 35.000 metros cuadrados en la ladera de la vertiente sur de este parque urbano», señalan desde el Ayuntamiento. Consultadas sobre la posibilidad de quitar las escaleras o el muro para ampliar las aceras, fuentes municipales explicaron que no se pudieron eliminar por su valor arquitectónico.

«Cuando vas andando y giran los coches al parking es peligroso. También se suben a la acera»

NOELIA CÁCERES - ALUMNA DE TROMPETA DEL CONSERVATORIO

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Alumnos del Conservatorio como Daniel Soler, Noelia Cáceres y Verónica Pastor coinciden en lo peligroso que es para los alumnos ir caminando y esquivar los coches que vienen del parking en una curva con escasa visibilidad. «Tenemos que tener mucho cuidado porque a veces te asustas, ya que la acera se acaba frente al Conservatorio y hay que cruzar por el medio. Es un auténtico punto negro», afirman.

«Es horroroso. Siempre le digo al nene que hay que venir antes y, al salir, esperar a que se despeje»

BEATRIZ BERNARDO - MADRE Y MONITORA DE LA ANEJA

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También perciben esa sensación de peligro las familias que llevan a sus niños al colegio La Aneja. María José Lledó, que este martes esperaba para recoger a su nieto, habla también de punto negro para la seguridad vial. «Se juntan los alumnos que entran y los que salen al Conservatorio, niños que van al colegio, coches que entran al parking del centro. Entiendo que los padres, sobre todo de los que vienen solos, estén preocupados porque es un embudo, y más cuando entra el autobús, que es muy grande en una calle tan estrecha», dijo. No obstante, le tranquiliza que haya agentes que calman el paso de vehículos en hora punta.

Beatriz Bernardo, madre de alumno del colegio y monitora, califica de «horroroso» el tráfico en la zona, de ahí que prefiera llevar pronto a su hijo y recogerle más tarde, aunque el niño tenga que esperarla, para que se despeje la zona de vehículos. Situación que se complica cuando accede el autobús escolar. Esta madre también cree que se debería haber aprovechado la obra en el Tossal para quitar el muro situado frente al Conservatorio y ampliar el espacio en una zona tan transitada.

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