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José Vicente Andreu Psicólogo Clínico del Hospital Comarcal de la Marina Baixa

«La pandemia va a dejar secuelas psicológicas tanto en sanitarios como en pacientes»

Lleva al pie del cañón desde el inicio de la pandemia. Atiende a pacientes, familiares y a compañeros sanitarios a los que intenta dar apoyo psicológico ante una crisis, la provocada por el covid, que asemeja a «haber estado en una guerra»

El psicólogo clínico del Hospital de la Marina Baixa, José Vicente Andreu. | INFORMACIÓN

El psicólogo clínico del Hospital de la Marina Baixa, José Vicente Andreu. | INFORMACIÓN

¿Qué secuelas psicológicas deja en los pacientes la enfermedad?

En general, lo que más se ha visto es el miedo, la ansiedad. Pero también mucho estado de ánimo bajo, depresión. Es una situación inescapable, porque encima no depende de uno mismo. Estamos un poco confundidos, la sociedad en general. Un buen número de ellos se han olvidado del covid, pero el covid parece que no se ha olvidado de ellos. Quedan secuelas físicas y psicológicas.

¿Y en los sanitarios?

Un médico está acostumbrado a lidiar con la muerte, lo que no está acostumbrado es a lidiar con esta debacle. Ha habido momentos de la pandemia que han sido apocalípticos, de ocupación de camas, de UCIs… Los sanitarios han estado muy mal. Han llegado a hacerse reproches entre ellos y cosas así, hasta el punto que ha habido que juntarlos en grupo para plantear la situación.

¿También ha pasado factura a los familiares de los que ingresaban en el hospital?

En el caso de los familiares, su allegado entra por una puerta y ellos se quedan fuera. De repente está en UCI o fallece. En estos casos el trabajo es de acompañamiento básicamente porque es una realidad que está ahí y que hay que afrontar. Hay que acompañarles y que expresen emocionalmente todo lo que puedan. Ayudarles a sacarlo, lo que supone todo. Además de los que han perdido un familiar, están aquellos que entra uno dentro y no saben qué va a pasar. Esa incertidumbre les genera mucha ansiedad, mucho miedo.

¿Es un ‘shock’ para todos?

Esto nos ha pillado muy de nuevas a todos. No había nada previsto para algo así y de repente hubo que crear muchas cosas. De la nada. La Sanidad Pública es buena pero quién se espera algo así. Hemos podido fallar pero ha fallado media humanidad.

¿Cómo se afrontaba?

En los grupos de ayuda del hospital se planteaba simplemente tener 15 minutos para poder respirar con tranquilidad y ocuparse con uno mismo. Con las calles en plan ‘Walking Dead’, con todo vacío, con la Policía y Guardia Civil controlándolo todo y tú manejándote en el hospital con este problema. Incluso la gente que nos dedicamos a la salud mental, estábamos muy tocados.

¿Qué momento ha sido más duro este último año?

Creo que es algo personal para cada uno. Yo y mis compañeros lo hemos vivido de una forma. Mi familia se limitaba a salir al balcón al principio a las 20 horas. Yo me levantaba por la mañana, salía a la calle, no había nadie, controles de Policía y Guardia Civil, iba al hospital y volvía a mi casa. Las dos primeras semanas bien, pero a la tercera semana, a las 20 horas a llorar, no a aplaudir. Lo más duro de todo fue la primera ola, fue horroroso, para mí particularmente. Aunque los números dijeran otra cosa, el impacto de la primera ola y todo lo que conllevó detrás, era un escenario apocalíptico. Era como estar en una guerra. Para los sanitarios fue el peor momento porque no sabías a qué te enfrentabas. Compañeros venían a consulta que habían salido de su casa para no compartir vivienda con su familia para protegerlos. Me parecía todo muy duro.

Cuando todo acabe, ¿habrá quien empiece a tener secuelas?

Sí. La ansiedad funciona así. Ahora hay un peligro real y la respuesta del organismo es afrontarlo con ansiedad, como esperando que te ataque. Pero cuando todo pasa, la gente baja la guardia. Entonces viene la depresión, viene el ‘ya he pasado por ahí’, ‘ya lo he superado’. Va a haber secuelas psicológicas importantes; tanto en sanitarios como en pacientes. Somos todos personas.

¿Los profesionales sentirán alivio cuando se vuelva a la normalidad?

Los sanitarios que se han enfrentado a esto respirarán aliviados y estará el esfuerzo hecho. Como decían: «La ansiedad y la depresión no son signos de debilidad sino de haber permanecido fuertes cuando a lo mejor no se podía». Ahora la Sanidad está fuerte, pero cuando todo pase habrá que ver qué ocurre. Algo que pasa en general en la vida. Se puede aplicar a todo.

¿Ha sido un alivio también la vacuna?

Sí. No hay sanitarios que hablen mal de la vacuna. Claro que alivio, a pesar de las cosas que se han dicho. La OMS sigue recomendando vacunación, vacunación, vacunación, con todo el sentido del mundo.

¿Afecta también psicológicamente la pandemia aunque no se haya pasado el covid?

Claro. Por ejemplo, aplicar la activación conductual ni te lo planteas porque precisamente lo que están prescribiendo las autoridades es algo que es asintomático en los enfermos mentales más graves: el aislamiento. Los que tienen un trastorno mental grave ya se aíslan de por sí. No salir de casa, no viajar, es algo contraproducente. Pero además para patologías de personas fuera del covid como depresión, ansiedad u otros trastornos, es duro ayudarles porque está limitado mucho lo que se puede hacer.

La gente que pasa semanas en la UCI, ¿qué atención necesitan al salir?

Algunos salen muy confundidos y desanimados. Los que han pasado por ahí, a nivel psicológico, están ahí todavía. Su vida ha corrido peligro, la han salvado. Ahora están en la fase de asumir y están abajo. Las secuelas físicas se unen a las psicológicas, es muy difícil separar unas de otras.

¿Se ha acostumbrado la sociedad a las cifras negativas?

Hay dos procesos psicológicos: la sensibilización y la habituación, que son incompatibles. A más sensibilidad, menos habitación, y a la inversa. La gente se habitúa a las cifras de muertes y no es que sean insensibles. La gente sigue muriendo, no hay que olvidarlo.

¿Un deseo ahora mismo?

Es muy necesario que nosotros mismos, los sanitarios, pensemos en los profesionales sanitarios y que nos cuidemos unos a otros. A modo de deseo que compartiría la mayor parte de la gente y no siempre se hace.

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