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RESTRICCIONES

El fin del estado de alarma multiplica los viajes a la costa y los centros de las ciudades de la provincia de Alicante

Baja a la vez la masificación en los pueblos pequeños

Un grupo de turistas que llegaron a Benidorm con los primeros viajes organizados por la entidad en septiembre de 2020.

Un grupo de turistas que llegaron a Benidorm con los primeros viajes organizados por la entidad en septiembre de 2020. DAVID REVENGA

El fin del estado de alarma ha estimulado los desplazamientos por motivos de ocio a zonas de la provincia habitualmente más concurridas, según se desprende de los primeros datos del nuevo estudio de movilidad que el Gobierno está realizando a partir del posicionamiento de los teléfonos móviles. El encargado de dar a conocer los resultados es en este caso el Instituto Nacional de Estadística (INE), que revela cómo el pasado 16 de mayo, siete días después de que se levantaran las restricciones de movimiento, se produjo una afluencia más que notable a las localidades costeras alicantinas y, en menor medida, a los centros de los principales núcleos urbanos.

El INE ha comenzado la difusión de una nueva fase de este estudio, tras las dos que hizo el año pasado y los análisis de fechas señaladas como la Navidad y las semanas centrales del verano. Los pocos datos que han trascendido hasta ahora permiten comparar la movilidad del domingo 16 de mayo con la del 18 de abril, mismo día de la semana pero aún bajo estado de alarma. En la provincia de Alicante llama la atención cómo hay un mayor número de personas que se desplazan a lugares de la costa. Dos de los ejemplos más destacados son El Campello y Santa Pola, a donde el 18 de abril se habían dirigido desde otras localidades 5.417 y 5.034 personas, respectivamente, mientras que un mes después cada una de esas cifras subió a 11.042 y 10.058.

La mayor afluencia que también se registró el 16 de mayo en comparación con el 18 de abril en otros puntos del litoral da a entender que lo ocurrido en El Campello y Santa Pola es generalizado, y que aunque la meteorología pudiera influir en los viajes por ocio hay, por encima de todo, un aumento de la movilidad. Además, se da una circunstancia muy relevante: tanto a El Campello como a Santa Pola acudieron ese día varias decenas de personas desde los municipios murcianos de Yecla y Jumilla, algo que con el estado de alarma no podían hacer debido al cierre perimetral. La permeabilidad de esos límites se observa más aún en otros puntos como Pilar de la Horadada, y también en el interior, en Villena. En Dénia y Xàbia, por su parte, gran parte de quienes acudieron venían de la provincia de Valencia.

Mientras tanto, en las ciudades se observa que aumentan las personas que salen a pasar fuera el día: 2.607 residentes en el centro de Alicante habían salido de su zona el 18 de abril, mientras que el 16 de mayo la cifra ascendió a 4.068. En el centro de Elche, asimismo, se pasó de 5.100 a 6.413. Ahora bien, el centro de la capital también recibió el segundo domingo sin estado de alarma más visitantes que un mes antes: 6.253 frente a 5.409, lo que viene a decir que también hay más personas que salen a disfrutar de un tipo de ocio más urbano.

En este sentido, es llamativo lo ocurrido en Alcoy: mientras que en la mayor parte del casco urbano son más las personas que se marchan que las que llegan en domingo, el centro histórico recibe más visitantes, aunque lógicamente las cifras absolutas son casi simbólicas en comparación con puntos de la costa o núcleos urbanos más grandes. Y buena parte de los que salen de Alcoy, por otro lado, se desplazan a los pequeños municipios del entorno, aunque el final del estado de alarma parece haber aminorado la afluencia a los pueblos. Estos se habían convertido en lugar de destino principal de los viajes dominicales, según reflejaba la anterior fase de este mismo estudio de movilidad.

Así, el área de las sierras de Aitana y Serrella -que el INE define como «Benilloba y otros municipios»- había recibido 3.978 habitantes el 18 de abril, mientras que un mes después la cifra bajó a 3.558. La cifra sigue siendo muy alta -supone el 70% de la población residente-, pero parece que la libertad de movimientos, y quizá también la relajación en general, invita más a decantarse por espacios más frecuentados.

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