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La provincia encara un verano tórrido con solo 6 municipios con planes de emergencia antiincendios

Cuarenta y cinco localidades carecen del protocolo para combatir los fuegos forestales pese a estar obligadas por ley. Para otras 81 el documento es «recomendable» y en las 9 restantes es voluntario

Imagen del incendio que arrasó 20 hectáreas de saladar en la laguna rosa muy cerca de las urbanizaciones. |

Imagen del incendio que arrasó 20 hectáreas de saladar en la laguna rosa muy cerca de las urbanizaciones. |

El bochorno y las noches tropicales que se están dejando sentir en las dos últimas semanas son solo el anticipo del verano que nos espera: meses de calor asfixiante. En estas circunstancias, el riesgo de incendios forestales se multiplica en una provincia con miles y miles de hectáreas de monte.

Para estar preparados, los municipios están obligados por ley a contar con un plan especial frente al riesgo de incendios, que abarca la organización de la vigilancia en situaciones de preemergencia y la actuación de los recursos disponibles en situaciones de emergencia.

Ahora bien, ¿cuántos ayuntamientos tienen ya estos planes de emergencia? Según los últimos datos disponibles por la Agencia de Seguridad y Emergencias del Consell, correspondientes al 1 de febrero, son 51 localidades de la provincia las que tienen la obligación de realizar este protocolo antiincendios; de ellas, solo seis lo tienen: Alicante, Banyeres, Ibi, Pego, Petrer y La Vila Joiosa. Suspenso generalizado.

En el conjunto de la Comunidad Valenciana, los datos no son mucho mejores: en Valencia solo ocho de 49 municipios y en Castellón ninguno de los 16 que están obligados a realizar su plan de actuación municipal frente al riesgo de incendios forestales. En total, únicamente 14 de 116 municipios.

Hay otros 81 ayuntamientos en la provincia que es recomendable que tengan el programa, mientras que los 9 restantes no tienen obligación y pueden elaborarlo o no.

Los consistorios son los encargados de confeccionar los planes en función de una serie de parámetros: la superficie forestal, el número de habitantes, la disponibilidad de efectivos para luchar contra el fuego y si tienen interfaz urbana forestal, es decir, si el municipio es cercano a masa forestal.

La superficie hace referencia a si es vulnerable la masa forestal donde están ubicados los municipios por cercanía a un parque natural, si tienen mucha masa forestal o un nivel de riesgo alto por la tipología de masa forestal, entre otras cuestiones.

La Agencia de Seguridad y Emergencias sostiene que es aconsejable que, al mismo tiempo que se elabora este plan, el municipio realice también el de prevención de incendios forestales, cuyas directrices competen a la Conselleria de Agricultura.

¿Qué tiene que hacer un municipio para contar con un plan antiincendios? Deben elaborarlos los técnicos municipales o externalizarlo, y la Agencia les proporciona la guía y un modelo.

El problema es que hay muchos municipios pequeños cuyos ayuntamientos no pueden destinar recursos para sacar adelante el protocolo.

Por ello, la Generalitat Valenciana desarrolla «una política de trabajar y colaborar» con los ayuntamientos, «realizar pedagogía sobre la necesidad de estar preparados frente a las emergencias, ya se trate incendios, inundaciones o cualquier otro riesgo, y poner a disposición de las administraciones locales todos los recursos necesarios para que puedan cumplir con la norma». En ese sentido, cuentan con los técnicos de la Agencia para asesorarles en todo el proceso.

Entre los pueblos que tienen la obligación se encuentran Agost, Tibi y Xixona, que poseen una extensa superficie forestal, ciudades medianas como Crevillent, El Campello y Pedreguer, y capitales comarcales como Benidorm, Elda, Dénia y Torrevieja.

Mayor riesgo estadístico

El análisis del riesgo que ha elaborado el Consell observa un mayor riesgo estadístico en la Marina Alta, mientras que las que presentan menos peligro extremo y grave son las comarcas de l’Alacantí y el Vinalopó.

La provincia también destaca por la peligrosidad ante un incendio forestal, teniendo en cuenta la dificultad de extinción por la virulencia del comportamiento del fuego.

La Conselleria ha abierto, por otra parte, este año una línea de subvenciones, en fase de tramitación, de 1,5 millones para la realización de estos planes, tanto de incendios forestales como de inundaciones y sísmicos.

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