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El Hospital General de Alicante crea consultas de seguimiento para los pacientes con síndrome post-UCI

Un 25% de los pacientes ingresados en Cuidados Intensivos puede presentar esta dolencia. El objetivo del programa es mejorar el control de las secuelas y ofrecer un apoyo a pacientes y familiares

la jefa de Sección de Medicina Intensiva, la doctora Mónica Díaz, y las intensivistas Ana Belén González y Conchi Zazo, junto al primer paciente incluido en la consulta y una familiar

la jefa de Sección de Medicina Intensiva, la doctora Mónica Díaz, y las intensivistas Ana Belén González y Conchi Zazo, junto al primer paciente incluido en la consulta y una familiar

El servicio de Medicina Intensiva del Hospital General Universitario de Alicante, dirigido por el doctor Francisco Ángel Jaime Sánchez, ha ampliado su cartera de servicios con la puesta en funcionamiento de un programa piloto para la detección y la asistencia integral de los pacientes que presentan el síndrome post cuidados intensivos. Según recientes estudios, se estima que uno de cada cuatro pacientes ingresados en Cuidados Intensivos puede padecer esta dolencia, que aparece durante los tres primeros meses tras la estancia en UCI y aparece con alteraciones en la esfera física (insuficiencia respiratoria, debilidad muscular o desnutrición), cognitiva (alteraciones en la memoria y la concentración) y emocional (ansiedad, depresión, miedo o síndrome de estrés postraumático), las cuales no guardan una relación directa con la patología de base que ha originado el ingreso, explican desde el centro hospitalario.

“Con este programa de seguimiento en consulta pretendemos minimizar el impacto que ha tenido la hospitalización en Cuidados Intensivos y tratar las secuelas mencionadas del síndrome post-UCI. Surge para dar una respuesta a las necesidades de estos pacientes y sus familias, con el fin de mejorar su calidad de vida y su capacidad funcional, de forma que puedan reincorporarse lo antes posible a su vida anterior”, apunta la jefa de Sección de Medicina Intensiva, la doctora Mónica Díaz, quien está a cargo de esta consulta junto a las intensivistas Conchi Zazo y Ana Belén González.

Así, los objetivos principales son diagnosticar de manera precoz el síndrome post-UCI, mejorar el control de la sintomatología y evitar los continuos reingresos de estos pacientes. “Durante la pandemia se ha puesto de manifiesto la importancia de abordar este síndrome; no obstante, este es un proyecto que llevábamos madurando desde hace tiempo y que se dirige a todos los pacientes, covid y no covid, que reúnen estos criterios”, aclara la doctora Conchi Zazo.

En este sentido, los pacientes más susceptibles de sufrir esta entidad son aquellos que han necesitado ventilación mecánica durante más de una semana, los que han tenido estancias prolongadas, los pacientes con sepsis, con sedación o uso de relajantes musculares y los politraumatizados, ente otros.

Diagnóstico

“El proyecto comienza en la UCI, con la detección de los pacientes que van a necesitar este seguimiento y el diagnóstico del síndrome post-UCI, que se determina a través de una serie de escalas, avaladas por las sociedades científicas”, explica la doctora Ana Belén González. A continuación, “los profesionales que integramos esta consulta realizamos una primera visita al paciente en la planta de hospitalización, transcurrida una semana del alta en Cuidados Intensivos, y la periodicidad de las siguientes está determinada por su evolución. Por lo que respecta al seguimiento ambulatorio, la primera consulta se produce al mes del alta hospitalaria, momentáneamente en la propia UCI, y las consultas sucesivas se van graduando dependiendo de la situación y las necesidades de cada paciente”, sostiene.

La creación de este programa se recoge dentro de una de las líneas estratégicas del manual de buenas prácticas de Humanización en las Unidades de Cuidados Intensivos, señalan las mismas fuentes. “Se enmarca en el concepto de la UCI fuera de la UCI, según el cual la atención del paciente crítico va más allá del momento agudo. Además, se trata de una iniciativa que humaniza la asistencia, porque ofrece soporte tanto a los pacientes como a sus familias; por ejemplo, mediante la mejora de la comunicación y el entrenamiento en torno a los cuidados que ha de recibir el paciente con posterioridad a su paso por la UCI. Detectar las necesidades facilita una recuperación más rápida y hace que se sientan más reconfortados y acompañados”, destaca la doctora Díaz.

El abordaje de estos pacientes, por su complejidad, “es una labor multidisciplinar, de modo que esta consulta pretende servir de eslabón y se va a desarrollar en colaboración con otras especialidades del hospital y de los centros de Atención Primaria, derivando a los pacientes cuando sea necesario y atendiendo las peticiones de otros profesionales para la inclusión de nuevos casos”, subraya la doctora Zazo. 

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