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EXALCALDESA DE ALICANTE
Sonia Castedo Ramos EXALCALDESA DE ALICANTE

«Cómo no iba a dudar la gente de mí si hasta hubo momentos en que dudé yo»

La Audiencia Provincial de Alicante absolvió este miércoles a siete de los nueve acusados en el «caso PGOU», entre ellos a la exalcaldesa Sonia Castedo, mientras que impuso sendas multas por cohecho al empresario Enrique Ortiz (18.000 euros) y al exalcalde Luis Díaz Alperi (6.000 euros). La exregidora, que se vio forzada a dimitir por la investigación, lamenta las consecuencias del proceso y pasa facturas.

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Sonia Castedo, absuelta del caso PGOU Rafa Arjones

El 23 de diciembre de 2014, la entonces alcaldesa, Sonia Castedo, dimitía de un cargo que asumió seis años antes. Lo hizo en plena investigación judicial por el presunto amaño del PGOU. Este miércoles se conoció la sentencia, por la que se le absolvió de todos los delitos de los que le acusaban (revelación de información privilegiada, cohecho y tráfico de influencias) y por los que le pedían hasta diez años de cárcel. Asegura que ha sentido alivio, pero que ni puede olvidar ni recuperar todo lo perdido durante estos años.

Tras más de una década de investigación judicial y casi siete años de su dimisión, ha sido absuelta. ¿Cómo valora la sentencia?

Hay que ser muy valiente para dictar la sentencia que ha dictado el tribunal. Sólo la puedan redactar personas que no tienen complejos, profesionales que no tienen que demostrarle nada a nadie y que no permiten que la presión social y mediática pueda influir en una decisión que debe ser objetiva. Al margen de eso, la valoración al final es agridulce. No puedo decir «estoy feliz», no puedo decir «siento satisfacción plena». ¿Me siento liberada? Obviamente que sí, porque al final te quitas una carga muy pesada que has tenido que llevar a lo largo de muchos años. Pero a mí ya se me condenó hace diez años. Cuando dicen, ¿quién te devuelve ahora...? Es que no quiero que nadie me devuelva nada. Nadie me puede paliar, suavizar el daño que se me ha hecho, no solamente a mí, sino a mi familia. Me da mucha pena la pregunta «¿quién te restituye ahora...?». Vivo en un país en el que la gente juzga, condena, en el que la oposición hace declaraciones en las que viene a decir que querían verme apaleada en una plaza pública.

La Fiscalía le pedía diez años de cárcel por revelación de información privilegiada, cohecho y tráfico de influencias. ¿Temió, en algún momento, acabar en prisión?

Voy a ser muy sincera. Por un lado, nunca te ves en la cárcel porque no había nada. Y piensas: si no has hecho nada, es imposible que tengas una condena. Pero no es el primer inocente que acaba en prisión. Y claro que te puedes llegar a ver [en la cárcel] , pero no solamente yo, también el resto o... ¿por qué hubo acuerdos? Cuando tienes una espada de Damocles sobre tu cabeza... Y no estamos hablando de 300 euros de multa ni de un año de inhabilitación. Hablamos de cárcel. El fiscal pedía diez años, pero IU llegaba a pedir trece [para Ortiz] y el Ayuntamiento cuatro. ¿La justicia es justa? Quiero pensar que sí. Pero también a veces yerra. Al final, la justicia la imparten personas y tienen derecho a equivocarse. Tienes que pensar que las marcas que ya llevas son de guerra, marcas que te hacen muchísimo más fuerte, más hábil, más mala. Y desgraciadamente, también mucho más rencorosa.

¿Cómo se enteró de la sentencia que se conoció el miércoles tras medio año de espera?

Me entero porque mi abogado Nacho Gally me llama y me dice que ese día, a las 13.30 horas, daban a conocer la sentencia.

¿Cómo fueron esos minutos?

Fueron complicados, y no por la sentencia, sino porque estaba en el hospital con mi hija mayor. Me da la hora en el hospital y, de pronto, recibo un «whatsapp» de mi abogado, que leo solamente el principio: «Me complace...». Y entonces lo abrí y leí: «Me complace comunicarte que has sido absuelta». Yo estaba en un «box» con mi hija, que me dijo: «Mamá, ¿qué pasa?». Le dije: «Me han absuelto». Mi hija se puso a llorar y yo salí disparada porque al minuto me volvió a llamar el abogado.

¿Cuál fue la primera llamada?

A mi marido. Le dije que ya se conocía la sentencia, y que a mi hermano y a mí nos habían absuelto.

Usted, absuelta. Y Alperi y Ortiz, multados por cohecho...

No perdamos nunca de vista que estábamos hablando de un tema penal, donde nos pedían cárcel a todos. Que al final por el tema del viaje a Creta y por la chaqueta haya unas multas... ¡De verdad! Me parece hasta ridículo hablar de eso. Doce años de dolor, de daño, de humillaciones, de vergüenza, de ataques, de miserias para llegar a una mayoría de absoluciones y a dos multas que nada tienen que ver con el Plan General. Porque quiero recordar que la sentencia dice que el PGOU es legal, correcto. No existe ni un solo documento, ni jurídico ni técnico, que hable en ningún momento de nada ilegal del Plan General. Entonces, ¿qué ha pasado durante estos doce años? Yo sabía que se iba a llegar a juicio sí o sí, daba exactamente igual todo lo que se dijera. Los jueces instructores del TSJ y de Alicante no se leyeron el caso. Si lo hubieran leído, habrían llegado exactamente a la misma conclusión que han llegado las tres magistradas de la Audiencia.

A Ortiz le condenan a una multa de 18.000 euros por regalarle una chaqueta de Carolina Herrera por su cumpleaños. Y usted, en cambio, absuelta. ¿Lo ve justo?

Yo no soy juez, no voy a decir lo que es justo o lo que no cuando la Audiencia ya se ha pronunciado.

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En la sentencia, el tribunal admite que doce años de proceso judicial es «una duración excesiva».

El proceso ha sido una vergüenza, no se puede permitir. Alguien, en algún momento, debería plantearse qué está ocurriendo en este país. Porque mi caso es uno más, pero ha habido otros que han acabado como el mío. Porque quien la hace la paga, sí, pero quien no la hace, ¿por qué la tiene que pagar también? Es decir, ¿por qué permitimos que la presunción de inocencia no exista? Quitémosla si no somos capaces de respetarla. Entonces, ¿se ha sido justo después de doce años? ¿Me puedo pronunciar ahora sobre la chaqueta, el bolso, el viaje de Creta o su puta madre? ¿De verdad? ¿Después de doce años sangrientos, macabros, rastreros? No.

¿A quién culpa de esa duración excesiva? Porque ha habido dilaciones de todo tipo...

Aquí viene bien ese dicho de «entre todos la mataron y ella sola se murió». Menos mal que por lo menos el tribunal no ha tenido ningún tipo de complejos. Y luego está la política, tu partido y los contrarios. Al final, entre todos, se consiguió el objetivo que se pretendía.

¿Y, para usted, cuál era?

Quitar al PP y, sobre todo, quitar a quien había sacado 18 concejales. Que no había conseguido 14 concejales, eh, que logré 18. Y la izquierda, la izquierda casposa de esta ciudad, no tienen capacidad para nada más que para hacer juego sucio. Y hablo sólo de la izquierda casposa, porque yo tengo más mensajes en el móvil de felicitación de la izquierda que de la derecha. Esa izquierda casposa se ha movido en el barro. Juegan a eso y seguirán jugando.

Las magistradas hablan de «un abuso de la amistad» con el empresario Ortiz. ¿Está de acuerdo? Con el tiempo, ¿se arrepiente de algunas de esas relaciones…?

Puedo ser muy políticamente correcta y decir: «No lo volvería a hacer». Pero, es que yo no he cometido ninguna ilegalidad.

Le pregunto por cuestiones éticas, no legales... ¿Se arrepiente?

Pero, éticamente, ¿qué es lo que tenía que haber hecho? ¿Esconderme más? Pues perfecto.

O también tener una relación más profesional y menos personal con el principal contratista y propietario del suelo en la ciudad.

Pero, ¿por qué? Tener amistad con un empresario o con todos los empresarios es lo normal en Alicante, que esto no es Madrid ni Barcelona. Aquí nos conocemos todos.

Una cosa es conocerse y otra pasar Nocheviejas juntos, irse a Ibiza en el yate de vacaciones...

Creo que no se sobrepasaron los límites, pero vivimos en una sociedad tan sumamente hipócrita que es preferible que te escondas y que los demás no lo sepan, a que lo hagas sin ningún tipo de problema. Escóndete. Pero no por nada, porque te van a juzgar. No vas a hacer nada malo, pero te van a juzgar.

Si usted fuera una ciudadana cualquiera y hubiera escuchado las conversaciones grabadas por la Policía, ¿qué pensaría de los protagonistas de esas cintas?

¿Cómo no va a dudar la gente de la calle de mí con todo lo que se ha dicho? Había momentos en los que dudaba hasta yo. Sabía que no había cometido ningún delito, que no había hecho nada ilegal, pero piensas que a lo mejor alguna de las actuaciones desde el punto de vista jurídico no eran del todo correctas. Yo, sinceramente, habría pensado lo mismo que pensaba mucha gente de mí. Es duro y difícil de aguantar, por cualquier persona, aunque no sea político ni empresario, conversaciones privadas a lo largo de tantos años. Que se juzgue si he cometido un delito, no si he sido deshonesta. Ahora que nadie se atreva a juzgar mi ética, porque entonces yo pongo las cartas boca arriba y juzgo la ética de los demás y te aseguro que no se salva ninguno, tenga el puesto que tenga, sea quien sea.

¿Ha hablado con Ortiz y con Díaz Alperi tras conocerse la sentencia? ¿Qué se han dicho?

Sí, he hablado con los dos. Se dice lo que todos, que después de doce años, hasta aquí hemos llegado. Es que en mi caso no existe ninguna satisfacción ni ninguna algarabía. Yo ya no olvido, no pienso olvidar nunca por lo que he tenido que pasar.

Tras el fallo, el exalcalde dijo que había sido una «pérdida de dinero público». ¿Lo comparte?

No solamente lo comparto, sino que además va a seguir siendo una pérdida de dinero público porque al fiscal no le cuesta dinero recurrir la sentencia. ¿Cuánto ha costado este proceso? Me gustaría saberlo porque ha costado muchos cientos de miles de euros de dinero público.

Habla de la Fiscalía Anticorrupción, que ha sido una pieza importante clave en este proceso. ¿Qué opinión tiene sobre su papel?

Me va a permitir que la opinión que tengo sobre la Fiscalía la dé cuando la sentencia sea firme.

Tras la sentencia, Ortiz aseguró que este proceso le había ocasionado «gravísimos perjuicios personales y profesionales. ¿Lo comparte también?

Esto te hace daño en todos los aspectos de tu vida. En el familiar, eso sí, es donde más duele. Pero al final te afecta también a nivel profesional. ¿Sabe con cuántos empresarios hablaba cuando era alcaldesa y con cuántos hablo ahora?

Diga. ¿Ya no suena el teléfono?

Dejó de sonar el teléfono.

¿Y cómo se lleva pasar de 100 a 0, dejar de recibir esas llamadas?

Muy bien. Tienes que tener la mente muy fría y el corazón, también. Yo no era así. De hecho, yo era todo lo contrario. Es muy curioso cómo puede una persona cambiar su actitud, su manera de pensar, de ver las cosas, de sentir... Yo siempre he sido una persona con mucha piedad, me preocupaba mucho la gente y todo eso lo pierdes.

De los que dejaron de llamar, ¿alguno ha vuelto a su vida tras la sentencia? ¿Hay reencuentros?

Sí, y yo soy educada. Un «gracias» lo tiene todo el mundo, pero nada más. Hay gente que ha vuelto a llamar, a mandar un mensaje, a hacer llegar un «cuánto se alegran». Qué pena no haber sabido quiénes eran esas personas en su momento. Crees que la gente tiene buenas intenciones, pero hay mucho interesado.

La sentencia que se conoció este miércoles provocó reacciones previsibles: desde el PP se cerró filas en torno a usted y desde la izquierda se lamentó el fallo judicial. Yendo por partes. ¿Qué le parecen las palabras de Barcala, en las que habló de «daños irreparables»? No le sentaron nada bien.

No tiene derecho a decir lo que dijo. Ese señor mantenía una acusación contra mí, y lo hacía con un abogado contratado por el Ayuntamiento de la etapa de Echávarri y Pavón, que mantuvo al llegar al cargo. Ese abogado me estaba pidiendo cuatro años en nombre del Ayuntamiento. Si tú consideras que era injusto, no mantienes esa acusación. Y si mantienes esa acusación, cállate la boca y no digas que te parecía injusto. Es tan fácil como eso.

Pero haber retirado la acusación del Ayuntamiento habría tenido consecuencias políticas...

Le faltó valentía, sin duda. No quería ningún titular en contra. Si a mí el alcalde me llama y me dice: «Sonia, yo confío en ti, pero no me puedo permitir quitarte la acusación porque Ciudadanos posiblemente dejaría de apoyarme y yo dejaría de ser alcalde»... Yo pensaría: «¡Qué pena! Qué pena que seas capaz de pedir cuatro años de cárcel para una persona que crees que es inocente sólo por tener el cargo de alcalde». Pero vale, lo compro, pero dímelo. Me llamas y nos sentamos.

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¿Nunca llegaron a hablar?

El último mensaje que tengo del señor Barcala, al margen de uno masivo del 31 de diciembre del 2020, fue del 30 de junio de 2020. No voy a decir exactamente qué es lo que hablamos porque no quiero dejarlo tan mal. Pero su última frase fue: «Nos vemos, te explico y te contesto». Nunca más he vuelto a saber nada de él.

Entiendo que usted le pedía que reconsiderase la acusación.

No, simplemente quería saber qué estaba pasando. Nunca más he vuelto a saber nada de Barcala, pero tampoco quiero saber ya nada. Y vuelvo a repetirlo: que no hable más de mí, que no diga que le ha parecido injusto, no tiene derecho a decirlo porque ha formado parte de toda esta injusticia en estos doce años.

Barcala sí quito la acusación contra Echávarri, por ejemplo.

Ya, pero es que hacerlo con la izquierda vende. No es lo mismo quitarle la acusación a Echávarri que a Castedo. Así quedaba bien, porque eso lo hacía alguien del PP.

¿Le acusa de populismo?

Absolutamente. Que la gente no se olvide que a ese señor lo puse yo en la lista del PP. Nadie más. Porque nadie del partido pidió nada por él.

Cuando lo colocó en el puesto 19, a priori de relleno, en la candidatura electoral de 2011, ¿pensó que algún día podría ser alcalde?

No, pensaba en otras personas como Carlos Mazón. Luis no tenía ninguna trayectoria política.

Las palabras de Mazón, tras la sentencia, sí las ha agradecido. ¿Cómo ve su futuro político?

Mazón es un animal político, un superviviente de la política. Ha sabido apartarse cuando los momentos no eran propicios y ha sabido volver a recoger otra vez los restos de un partido.

Cuando la sentencia ya sea firme, ¿se plantea volver al PP, al partido que le suspendió de militancia por el «caso PGOU»?

¿Por qué no? Es una posibilidad importante. Tengo que esperar a ver cuando haya sentencia firme, que tardará tiempo. No lo descarto en absoluto. Es un partido al que he pertenecido y es al único partido al que volvería a pertenecer. Que nadie se equivoque, que otros dejen de mandarme globos sonda. Solo he pertenecido al PP y solo volvería allí.

¿Es que ha recibido ofertas de otras formaciones políticas?

Vamos a dejarlo en que dejen de mandarme globos sonda...

¿Ese «tantearle» ha sido después de conocerse la sentencia?

Después de la sentencia, sí. Pero globos sonda no son ninguna oferta, son un tantear a ver qué tal.

¿Y descarta crear un partido?

Jamás ha pasado por mi cabeza. No me lo he planteado.

¿Y se lo puede plantear ahora?

Complicado, se tienen que dar demasiadas circunstancias, que no sé si se darán...

¿Qué circunstancias?

Circunstancias. A día de hoy no me lo planteo.

¿Y lo descarta? ¿O deja la puerta abierta de cara al futuro...?

Yo no descarto absolutamente nada en mi vida, nada.

¿Le gustaría que el PP le ofreciese un cargo para rehabilitarla en la política?

Un cargo no da la dignidad.

Pero es una forma de compensación desde el partido que le presionó para que dimitiera en 2014. ¿Cree que el partido se portó bien?

No es algo que ahora me quite ni un momento de mi tiempo. La dignidad no se recupera, ni personal ni políticamente. La dignidad te la quitan, te la roban, te la pisan y ya nunca puedes volver a recuperarla. Y no digamos el partido, digamos determinadas personas porque hay otras que se portaron muy bien, como De Cospedal, Camps y Císcar.

¿Y Fabra? Era el presidente regional cuando se forzó su salida.

Ni bien ni mal, ni sí ni no, ni frío ni calor. Y la salida la decidí yo: cómo, dónde y cuándo. La marqué. Además, dije que si se filtraba algo, me tendrían en el cargo los seis meses que quedaban hasta las elecciones. Las presiones llegaron mucho antes, pero no hicieron mella. Yo me fui por mi hija. Lo decidí en agosto.

Su relevo, durante unos meses, lo cogió Miguel Valor, que promovió la renuncia al PGOU que ahora ha sido juzgado.

Eso fue un acto de cobardía. La gente tiene complejos, piensa mucho en el qué dirán. No les gusta leer noticias negativas sobre ellos.

Con todo, las peores críticas a la sentencia han sido desde la izquierda. Miguel Ángel Pavón, que fue su principal oposición, señala que ustedes son los «protagonistas del mayor caso de corrupción que ha afectado a Alicante».

El mayor caso de corrupción que ha afectado a Alicante es Pavón. Por él, Alicante ha perdido un Plan General. Es tan absolutamente inepto que en tres años no fue capaz de hacer nada. Que se coma con patatas la sentencia. El Ayuntamiento debería reclamar a Pavón, por propiciar todo ese gasto, el dinero que se pedía como responsabilidad civil.

Desde EU, que han sido acusación en el proceso, defienden que la sentencia es una «burla».

Por un lado tengo que entenderlo, porque al final son oposición. Ellos no saben, no pueden ganar de otra manera. EU debería centrarse en recuperar los votos que en su momento tenían.

El líder local de Compromís, Natxo Bellido, afirma que en Alicante «sigue oliendo a podrido»?

Huele a podrido porque él todavía no se ha puesto la camiseta con la cara del exmarido de Mónica Oltra, que abusaba de menores. Que Bellido dé a conocer el trabajo que hace y cuánto cobra. Es un inepto, un incapaz. Que sigan contestándome. Ellos, teóricamente, deben de ser políticamente correctos. Pero yo ya no. Que se olviden de mí, que respeten las sentencias judiciales.

Cuando habla de una izquierda «casposa» excluye al PSOE. ¿Lo hace porque retiraron la acusación antes del juicio del PGOU?

Al margen de que me puedan gustar más o menos, el PSOE es comedido en sus declaraciones. Respeta las sentencias judiciales. Y cuando alguien respeta, yo respeto. El juego es así.

«Al bipartito le falta valentía. Las críticas te tienen que dar igual»

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La exalcaldesa, que ve la ciudad «triste», lamenta la falta de carisma del equipo de gobierno, al que acusa de «vender» mucho y «ejecutar» poco

Lleva seis años y medio fuera de la política tras su dimisión. En este tiempo, ¿qué es lo que más le ha gustado y lo que menos de lo hecho por el gobierno municipal?

Habría hecho muchas cosas más con el dinero que tienen ahora. Lo que se podría hacer en concreto no lo voy a decir porque no doy ideas gratis. Si las quieren, que las paguen.

¿Se está ofreciendo como asesora?

No, jamás en la vida.

¿No se ve asesorando, por ejemplo, al gobierno liderado por Luis Barcala?

Me voy a ahorrar la contestación.

¿Como ve Alicante? ¿Ha cambiado mucho en estos últimos seis años y medio?

No ha cambiado en nada. Veo una ciudad triste. A mí me gustaría un Alicante alegre, que transmitiese color, vitalidad... Se está haciendo un trabajo importante en el arreglo de calles porque hay dinero y se lo pueden permitir. Echo de menos proyectos de ciudad.

¿El bipartito no le transmite ilusión?

Les falta ejecutar. Venden, pero no ejecutan. Hace falta hacer más ciudad. Alicante no puede estar casi igual que hace seis años. Al gobierno le faltan ideas y valentía, las críticas te tienen que dar igual. Alicante no es un pueblo, es una ciudad. Hay mucha voluntad, pero también demasiadas carencias.

Faltan menos de dos años para las próximas elecciones locales. ¿Ve a Barcala repitiendo como alcalde en 2023?

No tengo ni idea, porque como no hablo con él. Será el partido el que tomará la decisión que corresponda.

En las ultimas elecciones, el PP sacó nueve; en las anterior, ocho. Usted logró 18. ¿Cree que se repetirán esas cifras?

No. Yo aportaba frescura. Tengo una manera de ser donde no cabe el término medio. Si se le pregunta a la gente, solamente se va a encontrar dos tipos de opiniones: los que me quieren o los que no me soportan. No hay término medio.

¿Cree que en la actual política se intenta agradar demasiado a todos?

En política tienes que ser tú siempre. Tienes que ser natural. Lo que se fuerza no funciona. Y el carisma se tiene o no se tiene, no se puede forzar nunca.

¿No ve carisma en el bipartito?

No, no hay carisma. Pero lo importante es ser un buen gestor. Si además le puedes añadir esa empatía con la gente, ese querer ayudar cuando no hay fotografías... Actualmente se busca mucho la fotografía para las redes sociales y se roza el ridículo. Ser político también implica una seriedad.

¿Dónde se ve Castedo en unos años?

No lo sé, no me planteo nunca mi vida a largo plazo, sólo a corto plazo. Esto es una derivada de estos últimos años. Imagino que aspiraré a tener tranquilidad, a viajar mucho, a conocer mundo, a dividir mi tiempo entre Alicante y Galicia, a disfrutar de mi familia, sobre todo de mi marido porque mis hijas se van haciendo mayores.

Y hoy, ¿por dónde se le puede ver a Sonia Castedo? ¿A qué se dedica?

Sonia Castedo ya no es un personaje público. Espero que nadie se preocupe ni de lo que hago ni de lo que dejo de hacer. Ya no tengo que dar explicaciones a nadie.

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