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Los auxiliares covid en El Campello denuncian jornadas de 8 horas bajo el sol sin equipo de protección

El día a día de la plantilla contratada para la prevención del virus en las playas: malas condiciones laborales y carencia de un plan de prevención

Arriba, auxiliares covid en Muchavista; abajo, auxiliar de Morro Blanc con su propia sombrilla. | PILAR CORTÉS

Arriba, auxiliares covid en Muchavista; abajo, auxiliar de Morro Blanc con su propia sombrilla. | PILAR CORTÉS

Los 24 jóvenes contratados para la prevención del covid en las playas de El Campello denuncian las condiciones laborales en las se encuentran, muy lejanas a las prometidas: sin plan de prevención ante riesgos laborales ni equipos de protección, como sombrillas y sillas, para realizar descansos a la sombra tras más de ocho horas de exposición prolongada al sol. «Existe una falta de organización e información muy grande, todavía no tenemos un plan de actuación que explique nuestras funciones», reclaman conjuntamente. Tres semanas después de interponer la denuncia, los auxiliares no tienen noticias.

Los auxiliares de las playas de El Campello relatan en su denuncia presentada ante inspección laboral el pasado dos de julio que, estando de alta y trabajando desde el 18 de junio de 2021, algunos de ellos a día de hoy no han firmado todavía su contrato, desconociendo así las condiciones y el salario que van a percibir. Además, destacan que existen discrepancias entre la primera nómina cobrada durante el mes de junio y lo que el Ayuntamiento de El Campello les mencionó que cobrarían ese mes. «Tres días después de empezar a trabajar nos fijaron el salario, que firmamos en contrato dos semanas después, sin tener conocimiento sobre el mismo y no siendo el que prometían en un principio», denuncia el auxiliar de la playa de Muchavista.

Los auxiliares covid en El Campello denuncian jornadas de 8 horas bajo el sol sin equipo de protección

Además, los afectados cuentan que el pasado 12 de julio, el Ayuntamiento, ante las quejas por una jornada laboral de 10 horas al sol, les modificó el horario y pasaron de realizar 10 horas diarias a hacer 6 o 7, con el fin de compensar las horas extras hechas durante el mes de junio y parte de julio y que el Ayuntamiento afirmó que no iban a ser remuneradas. Asimismo, estos jóvenes cuentan que están repartidos en dos turnos; el de mañana y el de tarde. Sin embargo, dichos horarios se solapan cuando menos falta hace, y es de 14 horas a 17 horas, donde la zona tiene a dos auxiliares. «Durante la hora de la comida la playa está desértica, sería más útil condensar estos dos turnos en un horario con más afluencia. Todo esto deja entrever la poca organización que están teniendo este año con los auxiliares covid», destacan.

Por otro lado, en dicho documento, expresan también que, a pesar de las altas temperaturas y la constante exposición al sol, no existe, ni se les ha facilitado, un plan de prevención de riesgos laborales para evitar los accidentes que trae el sol, como puede ser golpes de calor, insolación o dolores de cabeza. «Los socorristas que efectúan sus servicios en el mismo lugar que nosotros, disponen de una silla, sombrilla e incluso una caseta con aire acondicionado donde poder descansar del sol», señalan.

Así, los auxiliares de la playa de Muchavista, donde no hay sombra por ningún rincón, reclaman que, con urgencia, se les facilite los instrumentos necesarios para poder evitar daños mayores. «Muchos de nuestros compañeros están comiendo al sol y tampoco disponemos de baños para poder hacer nuestras necesidades en horario laboral», denuncian. Además, aún están a la espera de que se les facilite crema solar.

«Los que tienen suerte pueden disfrutar de las casetas de los socorristas y poder comer a la sombra, pero otros no tenemos esa opción y, o bien te llevas tu propia sombrilla y nevera para conservar tu comida, o estarás desprotegido frente al sol ocho horas», señala la auxiliar de playas de Morro Blanc, quien la pasada semana recibió por parte del Ayuntamiento una silla para que pudiera estar sentada durante su hora de descanso. «Esta silla ha llegado casi un mes después de comenzar a trabajar como auxiliar de playas, es avergonzante que tengamos que reclamar estas cosas», recalca la afectada.

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