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Menos corderos para la Pascua musulmana

Cae la demanda de carne de la comunidad islámica para la fiesta del sacrificio al resentirse el intercambio entre España y Marruecos

Sammir Tammara, propietario de la carnicería El Cairo en Alicante, con varios corderos. | PILAR CORTÉS

Sammir Tammara, propietario de la carnicería El Cairo en Alicante, con varios corderos. | PILAR CORTÉS

Las carnicerías halal de la provincia de Alicante envían sus productos a Francia, Holanda, Argelia o Líbano todos los meses y surten los platos de los musulmanes que viven a este lado del Mediterráneo para la fiesta del sacrificio del cordero, con una demanda que en los años previos a la pandemia multiplicaba por cinco la venta habitual, según datos del Gremio Provincial de Empresarios Carniceros y Charcuteros de Alicante.

Este año, la venta ha sido tres veces menor que en 2019 en la mayoría de carnicerías para celebrar a lo largo de los tres últimos días la Pascua musulmana, fiesta mayor del Islam en la que las familias comen cordero. Detrás de esta caída en el negocio de las tiendas halal está la cancelación de la operación Paso del Estrecho a causa de la pandemia y de la crisis entre España y Marruecos, por lo que cientos de musulmanes que venían de vacaciones a la provincia o se reunían para celebrar con sus familias esta fiesta no han podido hacerlo. Como ejemplo, la carnicería El Cairo, en la avenida Padre Esplá 19 de Alicante, que antes del covid despachaba 240 corderos para el Eid al-Adha y que este año solo ha servido unos 95. «No ha entrado gente ni de Argelia ni de Marruecos», explica Sammir Tammara, propietario de la citada carnicería, quien destaca las grandes cantidades de cordero que España destina a la exportación, con trailers repletos hacia Italia, Francia y Holanda. E incluso habló de barcos que llevan hasta 5.000 corderos vivos hacia el Magreb o Libia desde el Puerto de Cartagena. Aunque la tradición era sacrificar un cordero en familia, en España está prohibido y se matan en los mataderos. Francisco Jover, presidente del Gremio de Empresarios Carniceros, explicó lo escasos que son estos recintos en la provincia. «Cada vez hay menos. Para la fiesta del cordero se sacrifican muchísimos porque habitualmente se quintuplican las ventas por la demanda de la comunidad musulmana. En las carnicerías está prohibido matarlos. Antes había un matadero en cada pueblo pero ahora solo quedan los de Cañada y Orihuela». Muchos se envían a la provincia de Murcia, donde hay más instalaciones de ese tipo.

Los corderos que se demandan para esta fiesta pesan entre 18 y 20 kilos, y el cliente se lo suele llevar entero o algún trozo. Carnicerías como la de Tammara destinan un tercio del animal que no se venden completo a personas sin recursos de cualquier religión. «Muchos se apuntan y dejan su nombre», señala A las familias con hijos se les entregan unos 3 kilos de carne y a personas solas un kilo y medio. Todas las bolsas son iguales, y contienen piezas para guisar, trozos de cuello y paletilla, y pierna. Este año ha recibido la llamada de las mezquitas de Alicante solicitando carne para familias que necesitan comer, más por la crisis económica.

Tijani Pakhrou, presidente de la comunidad islámica Anour de Alicante, explicó que la fiesta dura tres días. «El cordero se sacrifica en mataderos de Alicante y Murcia. Las carnicerías halal encargan con antelación a los distribuidores de carne, compran los corderos, los llevan al matadero, los sacrifican y pasan a cada carnicería los pedidos». Este rito va acompañado de una oración, un discurso del imán de unos 15 minutos el primer día de la fiesta, que tuvo lugar en el parque Lo Morant con un par de minutos de rezo. «En el discurso se habla de la importancia de la fiesta dentro del Islam, una de las más destacadas junto al fin del Ramadán». Igual que no han llegado ciudadanos de otros países islámicos por el cierre del Paso del Estrecho, «tampoco hay viajes de los que residen en Alicante hacia los países de origen por el conflicto entre Marruecos y España», y la pandemia. Antes del covid, unos 100.000 musulmanes residían en la provincia pero ahora la comunidad es menor en número.

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