El tiempo en Alicante: la ola de calor nos abrasará a partir del jueves

Climatología advierte de que llega la gran ola de calor del verano, que va a durar, además, cuatro días

El calor será intenso a partir del jueves y el agua del mar alcanza ya los 27 grados en muchos puntos de litoral

El calor será intenso a partir del jueves y el agua del mar alcanza ya los 27 grados en muchos puntos de litoral / Jose Navarro

F. J. Benito

F. J. Benito

La primera gran ola de calor del verano, sobre todo en intensidad, va a provocar a partir del jueves y hasta el domingo temperaturas de 40 grados en el interior y 33 en la costa. La principal novedad de este subidón térmico no va a ser, sin embargo, la intensidad sino la duración, ya que hablamos de cuatro días de calor intenso y seco en el interior y humedad en la costa, lo que también disparará la sensación de bochorno porque no refrescará por la noche ya que el termómetro no bajará de los 24/25 grados. “Hasta ahora hemos tenido pulsaciones de uno o dos días de gran calor, pero ahora nos enfrentamos a cuatro días de calor sahariano, subraya Jorge Olcina, director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante. Salvo en las zonas situadas por encima de 1.200 metros de altitud, se prevé que la ola de calor se desarrolle durante varias fechas con esos valores de mínimas, que podrán afectar al descanso nocturno, han agregado fuentes de la Agencia Estatal de Meteorología.

Según Jorge Olcina, todos estos cambios están relacionados con la crisis climática, pero la pandemia del covid también ha supuesto un “sock” que nos ha avisado de forma brusca de la necesidad de cambiar nuestro discurso en la relación del ser humano con su medio, con su territorio. La apuesta por la sostenibilidad es un camino sin vuelta atrás. Lo que se haga en estos meses para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en la ciudad, es la hoja de ruta que se debe mantener en las próximas décadas El cambio climático ya no es es una evidencia científica. "Ya no es una creencia. Tenemos datos científicos que lo avalan", subraya Olcina. Los datos están ahí: el decenio 2010-20 fue sido el más cálido de la historia reciente, desde 1850 con un aumento 1,2 grados ya, por lo que solo quedan 0,8º C de margen según el Acuerdo de París, que busca mantener el aumento de la temperatura global promedio por debajo de los dos grados por encima de los niveles preindustriales, y perseguir esfuerzos para limitar el aumento a 1.5 °C, reconociendo que esto reduciría significativamente los riesgos y efectos del cambio climático

Ola de calor

Ola de calor

El calentamiento atmosférico está afectando a los tiempos diarios, es decir, a la circulación atmosférica general, hay más gotas frías ahora que antes. Olcina recuerda que las proyecciones climáticas nos hablan de un clima “menos confortable térmicamente hablando -especialmente en verano-, menos lluvioso en su conjunto, aunque con matices comarcales y con desarrollo más frecuente de eventos extremos La subida del nivel del mar en el litoral mediterráneo no va a ser muy acusada. El mayor problema es la mayor frecuencia de temporales marítimos. Esto nos obliga a reconsiderar la Ley de Costas de 2013.

Más calor y menos confortable en el centro del verano, pero prolongación hacia los extremos de la temporada turística. El “sol y playa” no se acaba pero el cambio climático va a mejorar las posibilidades del Turismo de interior. Perspectivas muy buenas de aprovechamiento en meses de otoño, primavera e incluso invierno.

Esta semana, la segunda del mes de agosto, será calurosa en la mayor parte de España y con escasas precipitaciones, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). En este sentido, el portavoz del organismo estatal, Rubén del Campo, ha indicado que agosto ha comenzado fresco en muchas zonas de España. De hecho, el día 1 hubo temperaturas mínimas muy bajas, como los 3,8 grados centígrados de mínima registrados en Burgos.

"Hay que destacar que, desde mediados de los años 80, no se alcanzaron valores tan bajos en plena canícula en esta ciudad, en Burgos, y eso que es una de las más frías de España", ha puntualizado Del Campo. Posteriormente, se han recuperado las temperaturas y este viernes será un día caluroso, aunque el sábado día 7 las temperaturas bajarán en casi toda España, salvo en el extremo oriental peninsular, donde subirán.

Ayer ocurría justo lo contrario: bajada de temperaturas en el área mediterránea y subida en el resto. "Tendremos en general, de nuevo, un fin de semana fresco para la época en nuestro país, si exceptuamos las regiones bañadas por el Mediterráneo", ha añadido.

Ese ascenso térmico, que ya comienza el domingo, continuará durante buena parte de la próxima semana en prácticamente toda España. A partir ya del martes y sobre todo del miércoles, el calor será el protagonista, con temperaturas máximas superiores a 35C en muchas zonas de la Península y Baleares, y más de 38º en puntos del tercio sur y cuenca del Ebro.

También serán calurosas las noches. En el Mediterráneo no se bajará de 22ºC, además con alta humedad relativa que incrementará la sensación de bochorno. Tampoco se bajará de esos 22ºC en muchos puntos del Ebro, zona centro y mitad sur a partir del miércoles.

"En estos momentos, los modelos de predicción indican que este calor, aunque será intenso, en principio no dará lugar a valores muy extremos, pero persistirá durante varios días. Lo que nos dicen los modelos de predicción: calor intenso, aunque no extremo, pero persistente", ha manifestado el portavoz de AEMET.

Además, se esperan pocas lluvias, que este fin de semana pueden caer en forma de chubascos en puntos del norte, también en Cataluña y la Comunidad Valenciana. La próxima semana las precipitaciones serán escasas.

Durante la segunda quincena de agosto, podrían continuar estas altas temperaturas por encima de lo normal: primero, en el tercio oriental peninsular y Baleares, extendiéndose el calor a finales de mes también hacia el oeste y buena parte del sur.

Junio tuvo una temperatura superior en una décima a su promedio normal y julio una décima inferior, de manera que, con los dos primeros meses ya terminados, el verano de 2021, de momento, tiene una temperatura que coincide con su promediando normal. "Veremos hacia dónde decanta la balanza agosto, aunque como decimos, de momento parece probable que acabe siendo cálido", ha recalcado el portavoz.

Por otro lado, un informe reciente advierte de que más de un 7% del total de las muertes registradas al año son atribuibles a la temperatura. Las temperaturas frías tuvieron un impacto sobre la mortalidad hasta diez veces superior al de las cálidas. Sin embargo, las proyecciones realizadas mediante modelos epidemiológicos indican que, en caso de no introducir medidas de mitigación efectivas de manera inmediata, la tendencia podría revertirse a mediados del presente siglo , dando lugar a un rápido aumento de la mortalidad atribuible al calor.

"Todos los modelos indican un aumento progresivo de las temperaturas y, en consecuencia, un descenso de la mortalidad atribuible al frío y un incremento de las muertes atribuibles al calor. La diferencia entre los escenarios planteados está en el ritmo al que se produce el aumento de las muertes asociadas al calor", ha explicado la investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio, Èrica Martínez.

Los datos, prosigue, apuntan a una estabilización e incluso un descenso de las cifras totales de mortalidad atribuible a las temperaturas en los próximos años, seguida de un incremento muy pronunciado, que podría producirse a partir de la mitad del siglo o hacia el final del mismo, en función de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El investigador Marcos Quijal, que comparte la primera autoría del estudio, ha informado de que en las últimas décadas, el calentamiento en Europa se ha producido a un ritmo más rápido que en cualquier otro continente.

"La incidencia de este fenómeno es desigual, ya que los países del Mediterráneo se muestran más vulnerables que el resto. Nuestros modelos, además, prevén un aumento desproporcionado de la mortalidad atribuible al calor en los países del arco Mediterráneo, debido a un ascenso significativo de las temperaturas en los meses de verano y a esa mayor vulnerabilidad al calor", ha dicho.

Las proyecciones indican un aumento muy notable de las muertes como consecuencia del calor extremo, hasta el punto de que, en el escenario de emisiones más altas sin adaptación, estas llegarían a sobrepasar la mortalidad atribuible al frío.

"Nuestros resultados confirman la urgencia de adoptar medidas de mitigación de carácter global , ya que si solo se adoptan en países o regiones específicas no resultarán efectivas. Además, un factor que resultará determinante y que no hemos introducido en nuestros modelos es nuestra capacidad de adaptación a los nuevos escenarios, que ya está contribuyendo a reducir nuestra vulnerabilidad frente a las temperaturas", señala el investigador de ISGlobal y último autor del estudio, Joan Ballester.

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