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El hambre no coge vacaciones

Cáritas y Cruz Roja mantienen el ritmo de reparto de alimentos y hay ONG que gastan 3.000 € semanales en comida

Personas esperando alimentos este viernes en Cruz Roja y recogida en Despensa Solidaria. | PILAR CORTÉS

Atención a familias sin recursos. ONG que duplican en verano el número de personas a las que dan soporte, sobre todo a familias con niños que necesitan potitos y pañales; y otras que gastan 3.000 euros semanales en comida para repartir. La emergencia social no coge vacaciones: Cáritas y Cruz Roja siguen dando respuesta a necesidades básicas como alimentación, pago de suministros y recibos de alquiler.

Cáritas da respuesta a unas 15.000 familias en la provincia a través del pago de alimentos, alquiler y recibos de suministros en unos niveles de atención que se mantienen desde que empezó la pandemia, cuando duplicaron los servicios que solían prestar, a los que no han vuelto ni siquiera en verano. La única novedad con respecto al primer estío de la pandemia, el de 2020, es el descenso de personas mayores que no tenían a nadie que les pudiera hacer la compra ni las gestiones imprescindibles: los voluntarios de las 152 Cáritas parroquiales de la provincia se redoblaban para asumir la tarea. Eso ha cambiado y, gracias a la vacunación, esas personas aisladas son atendidas este año por familiares, amigos o vecinos, tal y como explica María Boyer, coordinadora de estas entidades en la provincia, que ya inician los preparativos de las ayudas de libros, material y comedor escolar para los niños de familias con escasos recursos en la vuelta a las clases escolares.

Recogida en Despensa Solidaria. PILAR CORTÉS

Cruz Roja realiza estos meses vacacionales las entregas de alimentación con la misma periodicidad, los mismos días e idéntico horario que en el resto del año ya que la entidad no cierra ninguna asamblea local, que además en julio recibieron alimentos del Fondo de Ayuda Europea para los Necesitados (FEAD), que es lo que se está distribuyendo ahora. En total, más de 700.000 kilos de alimentos, que alcanzarán a más de 40.200 personas en la provincia (13.700 familias) gracias a 440 personas voluntarios. «También donaciones que semanalmente reciben las asambleas locales de diferentes empresas que se añaden al reparto de alimentos», apunta la coordinadora Carolina Espadas. En verano asumen la ayuda a personas que durante el resto del año reciben la comida de organizaciones que sí cierran y que estas semanas acceden a Cruz Roja para recibir alimentos.

ONG como Despensa Solidaria atienden en verano a 100 familias a la semana, igual que en los meses previos, de todos los barrios de Alicante, tanto personas en exclusión social como de los nuevos perfiles de pobreza causados por la pandemia. Llevan gastados en lo que va de año más de 50.000 euros en productos de higiene y comida, 100.000 kilos en total, y 2.500 familias atendidas, unas 7.000 personas.

Despensa Solidaria hace un llamamiento a la colaboración ciudadana. «El hambre no se va de vacaciones, seguimos atendiendo a gente y estamos fatal porque ya hemos gastado todo el remanente de la campaña que hicimos en mayo de 2020, y hemos hecho otra pero la gente no ha respondido y el dinero se está acabando», señala la presidenta de la ONG, María José Solbes. Precisa que cada mes recogen unos 2.000 ingresos de cuotas de socios pero el gasto es el doble pese a contar con lotes del Banco de Alimentos. Cuando éstos se acaban, llegan a destinar cada semana 3.000 euros a comprar comida que cubren con ese remanente que se está acabando. Reciben una subvención municipal de 10.000 euros que les resulta insuficiente, «les estamos solucionando la papeleta al Ayuntamiento y a la Generalitat», afirma Solbes.

La ONG Cometas y Sonrisas recibe «muchas solicitudes de ropa de verano para los niños, higiene, detergente y repartimos muy rápido todas las donaciones que entran de potitos y pañales», apunta su coordinadora, Paqui Moya. Han aumentado las rutas para repartir líquidos en verano a las personas sin hogar y están preparando el reparto de material escolar a familias vulnerables para el 6 de septiembre, con un centenar de familias apuntadas. No están entre las ONG a las que da comida el Banco de Alimentos sino que la reciben de donaciones y se les ha duplicado el número de familias a las que atienden. «Nos faltan recursos, un local más grande y una furgoneta ante la gran demanda», concluyen.

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