Entrevista | Adolfo Rodríguez Enfermero de la Unidad de Quemados del Hospital General Alicante
Adolfo Rodríguez: «Daba por hecho que con la vacuna los ingresos serían anecdóticos, pero no ha sido así»

Adolfo Rodríguez, enfermero de la Unidad de Quemados del Hospital General Alicante / INFORMACIÓN
¿Ante qué escenario estamos con las nuevas cepas de covid-19?
Las nuevas variantes podrían ser la explicación a que esta situación perdure en el tiempo. Llevamos más de un año donde el comentario más escuchado entre nosotros es que esto tiene que acabar, pero la realidad es que no se acaba. De una manera u otra hemos visto cómo la pandemia va cambiando de forma. Se ha oído de todo, y el denominador común es que aún no ha acabado. Cansa. Sobre todo porque cuando parecía que mejorábamos, volvíamos a empeorar.
Se habla que a partir de las próximas semanas se alcanzará el 85% de la población inmunizada. ¿Ven ya la luz?
Yo siempre he sido optimista. Pensaba que con la vacunación iríamos a mejor y acabaríamos con el problema, y es cierto que sí hemos mejorado mucho pero todavía es pronto para que podamos olvidarnos del covid. Es cierto que seguimos teniendo pacientes ingresados, que ni por asomo los mismos que hace unos meses, pero el perfil ha cambiado. Se trata principalmente de personas no vacunadas o que no han completado el ciclo de vacunación.
¿Estamos al nivel de hospitalizaciones que se esperaba?
A estas alturas, donde los no vacunados se encuentran en un rango de edad que no tiene un alto porcentaje de complicaciones, daba por hecho que los ingresos hospitalarios serían casi anecdóticos, pero no ha sido así, una vez más esta pandemia se ha comportado de manera inesperada, por lo que no queda otra que seguir trabajando.
¿Ha tenido compañeros que se han reinfectado?
Tengo buena relación con el jefe de Farmacia del hospital, y hace poco tuvimos una conversación en la que me dijo que ningún compañero vacunado se había infectado. Desconozco si ese dato sigue siendo correcto, pero lo que está claro es que la vacunación es un éxito. Y ahí sí que debemos hacer hincapié los profesionales sanitarios en que las personas que tienen oportunidad de vacunarse lo hagan porque hay evidencias de que su utilidad es mayúscula.
¿Cómo le ha cambiado la pandemia su forma de trabajar en la unidad de quemados?
Todos los servicios del hospital se han visto afectados por la pandemia, sin excepción. A algunos les ha azotado más como por las UCI, Urgencias, Reanimación..., pero no se ha salvado nadie. En el caso de la unidad de quemados nosotros tenemos estipulado un personal que en su día se destinó en su totalidad a realizar tareas de apoyo en plantas covid. En la actualidad el servicio está abierto y en funcionamiento, pero en muchas ocasiones parte del personal ha de realizar, además, tareas de apoyo.
¿Hay estabilidad?
Es una situación complicada porque se han de cumplir dos funciones, la de atender al paciente quemado y los ingresos de cirugía plástica, y atender también las posibles necesidades de otros servicios que necesitan personal en un momento determinado. Esta situación merma, porque se divide el personal asignado a la unidad y debemos atender dos frentes con los mismos efectivos. Obviamente no es lo ideal pero la situación lo requiere y es el momento de sumar todo lo que esté a nuestro alcance.
¿Les ha aliviado la falta de espectáculos pirotécnicos?
Lo normal por estas fechas durante los últimos años ha sido que tuviésemos ingresos de pacientes con quemaduras producidas por los saltos de las hogueras, o los petardos en la Nit de l’Albà pero este año, de momento, solo hemos tenido uno. Han bajado mucho las incidencias porque aunque uno haga vida normal no es igual que antes, ya no hay aglomeraciones. Digamos que al final en verano vienen por barbacoas, quemaduras solares, descuidos y accidentes de trabajo.
¿Hay atenciones por las olas de calor?
Lo habitual es que nosotros no atendamos quemaduras solares pues suelen ser leves y se encarga Atención Primaria pero tenemos casos de personas que se quedan dormidas en la playa o también turistas de países nórdicos, que por su tipo de piel son más propensos a las quemaduras y estas pueden empeorar. Aún y así, sí que hemos notado un descenso en este tipo de casos probablemente atribuible al descenso del turismo.
¿Cómo afrontó los primeros coletazos de la pandemia?
Una de las cosas fundamentales de la Enfermería es que no tienes una especialidad. Terminas la carrera y puedes ir a cualquier destino incluidos centros de salud, gestión, camas… eso aporta mucho pero también te genera estrés porque tienes que estar al día de cosas que no dominas. Tengo la certeza de que no tengo que aprender más si no perfeccionarme, pero de repente llegó una pandemia y lo cambió todo.
¿Estaba preparado para algo así?
Llevo seis años pero hay gente que lleva 22 de enfermero. Cuando te dicen que se cierra la unidad y te tienes que ir a planta covid fue difícil, yo no se como funcionaban las terapias de ventilación, porque no lo he hecho desde la carrera y eso es muy estresante aunque se supone que tienes cierta veteranía.
¿Qué ha sido lo más complejo a lo que se ha enfrentado estos meses?
Uno de los problemas es que el hospital me parecía igual que una trinchera en una guerra mundial. Había chavales que acaban de terminar la carrera y estaban solos ante el peligro y te preguntaban cosas que no sabia responder, te ponías a revisar guías. Era muy complicado. Luego el ambiente era muy gris, me daba la sensación de que habían quitado luz en el hospital, mucho miedo, desconocimiento. Pasó de ser una gripe a una enfermedad que generó confinamiento en masa, y no sabias si te morías si lo cogías.
La crisis sanitaria cambió el enfoque de la novela que acaba de publicar y que trataba también sobre una amenaza universal. ¿Qué mensaje quiere hacer llegar?
«La Gran Implosión» es una historia enrevesada que trata sobre un hombre que ha vivido muchas veces la misma vida. Cuando muere vuelve a nacer y se acuerda de las vidas anteriores que ha vivido y lo aprovecha para tener ventaja. El contexto es divertido porque es muy soberbio y carismático. La trama principal tiene un trasfondo de que necesita hacer algo para salvar la humanidad, digamos que el protagonista habla del covid y conoce un poco la historia porque la ha vivido, y digamos que anticipa lo que va a pasar.
¿Le inspiró el confinamiento?
Estos años que no he escrito me he formado mucho y he aprendido de la escritura porque aunque sea ficción he tenido que cumplir unas normas e investigar. La pandemia a mi me afectó particularmente porque tuve que seguir trabajando, pero en casa yo estaba solo, me separé hace unos años y lo pasaba regular. No tenia ganas de ir a trabajar pero me sirvió un poco para seguir leyendo mucho. Intenté escribir pero no pude aun que en el último año y medio tuve un empujón.
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