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El coste de la luz duplica la instalación de placas solares de autoconsumo

La patronal de renovables de la Comunidad constata una fuerte demanda de paneles por parte de industrias y casas desde que el recibo se disparó. Los hogares pueden amortizar la inversión en cuatro años y hay ayudas de hasta el 40%

Planta solar fotovoltaica en las inmediaciones del municipio de Crevillent ANTONIO AMORÓS

El alza del precio de la luz ha disparado el interés de empresas y familias de la Comunidad Valenciana por instalar placas solares para autoconsumo. La patronal autonómica de energías renovables (Avaesen) ha constatado que la contratación de instalaciones de autoconsumo «se ha doblado» desde que se desbocó el precio de la luz. La Administración ofrece ayudas a fondo perdido de hasta el 40 % para las familias, mientras que las empresas están llegando a acuerdos con promotores que les colocan la instalación gratis a cambio de un contrato de suministro a largo plazo con descuentos del 20% sobre las ofertas de las comercializadoras tradicionales. Por su parte, los hogares pueden amortizar la inversión en cuatro años.

Las compañías que se dedican a este negocio llevan desde finales de primavera comprobando cómo se ha multiplicado el interés por las plantas de autoconsumo. Marcos J. Lacruz, presidente de la patronal Avaesen, asegura que «se ha doblado el número de contratos firmados. Ha coincidido la facilidad que está dando la Administración para acometer este tipo de instalaciones, la bajada del precio de las placas solares y el elevado coste de la factura de la luz. La electricidad cuesta tres veces más que el año pasado y ahora se pueden amortizar este tipo de instalaciones en cuatro años».

Cabe reseñar que el precio de la luz marcará hoy su segundo máximo histórico con un coste de 118,99 euros por megavatio hora (MWh), en un mes de agosto que no ha parado de batir récords, propiciando que el importe de los recibos se haya triplicado en relación a hace un año.

Lacruz subrayó que las familias y las empresas «han perdido el miedo al autoconsumo. Se ha superado el lastre del impuesto al sol (aprobado por el PP y derogado por el PSOE) y se ha desplomado el coste de las placas».

El Consell de Ximo Puig también ha apostado por el despliegue de las renovables y está incentivando las instalaciones de autoconsumo y la creación de comunidades energéticas que compartan electricidad de origen fotovoltaico para cumplir con los compromisos de reducción de CO2.

Además, el Gobierno aprobó el pasado 29 de junio un real decreto para conceder 660 millones de euros, ampliables a 1.230 millones, en ayudas para instalaciones de autoconsumo. La Generalitat es la encargada de tramitar esta ayuda. Las subvenciones abarcan desde el 15% para una gran empresa hasta un 45% para una pyme. Las familias pueden beneficiarse de un 40% (sube a un 50% en las comunidades de propietarios) y las administraciones de un 70%. La Comunidad Valenciana, en concreto, va a recibir 67,3 millones de euros dentro de este paquete de ayudas.

Asimismo, la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica defiende el despliegue de parques fotovoltaicos pequeños (con un coste de 80.000 euros) que faciliten el autoconsumo en polígonos e instalaciones municipales. «En seis años están amortizados y tienen una vida útil de 30 años», aseguran desde la Administración.

La tarifa por tramos horarios también ha contribuido a aumentar el interés por la energía fotovoltaica

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En el caso de la provincia de Alicante, y a modo de ejemplos en el caso de la industria, hay que destacar el caso de la empresa Tex Athenea, en Villena, que en su apuesta por la sostenibilidad posee sobre cubierta una instalación de autoconsumo equivalente a cuatro campos de fútbol, que genera energía para 500 hogares medios durante las horas de sol.

Pero no es ni mucho menos la única. Una de las últimas cubiertas fotovoltaicas que se han instalado, coincidiendo con este encarecimiento de la luz, es la de la empresa textil Hilaturas Sanchís, en Cocentaina, que además cuenta con otra instalación en la partida de Serelles. A esta hay que sumar también recientemente las instalaciones solares implantadas en Tescoma, en Mutxamel, y Ecocero, en San Vicente del Raspeig.

Otras compañías iniciaron antes esta andadura hacia la sostenibilidad, como es el caso del grupo textil Jover, también en Cocentaina, la empresa de envases plásticos Inden, con sede en Ibi, o la de persianas Persax, radicada en Villena.

En la provincia de Valencia, el grupo Pamesa fue pionero con la colocación de más de 40.000 paneles fotovoltaicos en los techos de sus naves logísticas de Onda a través de una inversión de 15 millones de euros y los proyectos se han multiplica.

Cubierta solar en las naves del grupo textil Jover, en Cocentaina JUANI RUZ

También la empresa cerámica Peronda Group informó ayer de que instalará 567 paneles solares en su sede de Onda ante la situación actual con «el coste de la electricidad en su máximo histórico». La instalación la va a acometer la empresa Quantica Renovables. Peronda apuntó que la planta de autoconsumo le va a permitir «un ahorro superior a 570.000 euros en los próximos 25 años (22.800 euros al año)». Además, va a reducir su huella de carbono (con lo que ahorrará en derechos de emisiones de CO2).

Aparte del encarecimiento de los precios, la nueva tarifa eléctrica con franjas horarias aprobada recientemente por el Gobierno también ha tenido bastante que ver con el incremento de la demanda de instalaciones fotovoltaicas. Así lo afirmaba Luis Navarro, gerente de la empresa alicantina Cubierta Solar, dedicada a la implantación de placas solares. Según sus palabras, «son muchas las empresas que por la propia naturaleza de su actividad sólo pueden consumir electricidad cara, por lo que se ven abocadas a pagar más por el mismo servicio que tenían hasta ahora. La factura, de hecho, se les está encareciendo por la nueva tarifa entre un 25% y un 37%, a lo que hay que sumar ahora el incremento general del precio de la luz».

Esta circunstancia es lo que, según Navarro, está disparando el interés por la energía fotovoltaica, «teniendo en cuenta que conlleva ahorros de hasta el 80% respecto a la red convencional, y la instalación necesaria se amortiza en un periodo de tres a cinco años, con una vida útil de 30. Hay, asimismo, otras ventajas, dado que la nueva normativa permite la posibilidad de instalar sistemas de almacenamiento para consumir la energía generada y no utilizada cuando más le pueda convenir a la empresa».

El encarecimiento de los costes energéticos está estrechando los márgenes de beneficios de las empresas

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Los diferentes sectores industriales de la provincia de Alicante han venido expresando sus quejas en los últimos meses por el fuerte encarecimiento de los costes energéticos, lo que está estrechando al máximo los márgenes de ganancias. Uno de los que está sufriendo con especial virulencia estos incrementos es el metal, toda vez que se trata de un consumidor energético intensivo. De hecho, hay alguna empresa que se está planteando desviar parte de su producción a otros países en los que también tiene fábricas, debido a que los costes son allí bastante inferiores.

Pero las quejas no proceden solo del metal, sino que son unánimes. El calzado, especialmente afectado por la pandemia de coronavirus, destaca que el incremento imparable de los recibos supone un freno a la recuperación, y en parecidos términos se expresan también los representantes del textil, el plástico y el juguete, así como del mármol, este último también un consumidor energético intensivo. Y es que el de la luz no es el único precio que se ha disparado para las empresas. También está ocurriendo lo mismo con las materias primas y el transporte marítimo.

En lo que respecta a los hogares, el presidente de la patronal valenciana de energías renovables explica que una instalación de placas fotovoltaicas permite ahorros de entre «1.000 y 2.000 euros al año» por vivienda. Lacruz insiste en que en hogares con un gran consumo de luz se amortizan en cuatro años. En el caso de la industria, está creciendo con fuerza la opción de que una empresa instale a coste cero las placas a cambio de un contrato de suministro eléctrico a largo plazo.

La provincia acapara los proyectos de plantas solares

Las comarcas alicantinas concentran 150 de los 170 planes que está tramitando el Consell

Aparte de las placas de autoconsumo que están instalando los particulares y las industrias, en los últimos tiempos se ha desatado una auténtica fiebre por las macroplantas fotovoltaicas, también conocidas como huertos solares. Y en esta carrera desenfrenada la provincia de Alicante se ha convertido en objetivo estratégico, hasta el punto de concentrar 150 de los 170 proyectos que están siendo tramitados por el Consell.

La entrada en vigor a finales del año pasado del decreto que recoge el procedimiento a seguir para la instalación de estas instalaciones fotovoltaicas ha desencadenado una auténtica avalancha de solicitudes por parte de diferentes empresas, entre ellas el grupo del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, o la compañía del yerno de Juan Roig, presidente de Mercadona. Los territorios más afectados son Elche, que aglutina 24 proyectos, y Villena con 20, mientras que nueve se sitúan en Castalla, siete en Monóvar, tres en Salinas y dos en Orihuela, entre otros municipios.

Las compañías fotovoltaicas se están decantando por las comarcas de interior, en busca de suelos de secano, soleados, llanos, baratos y próximos a las estaciones eléctricas, para reducir al máximo los costes.

Esta fiebre ya está generando un movimiento de oposición, por el impacto paísajístico y medioambiental que podrían ocasionar estos proyectos. Ecologistan en Acción, sin ir más lejos, ha presentado alegaciones contra algunas de las plantas, no sólo por el impacto en los terrenos sobre los que se asentarían, sino también por las infraestructuras que se tendrían que habilitar para el transporte de la energía.

Algunos municipios, como es el caso de Castalla, han iniciado los trámites para modificar sus planes generales de ordenación urbana y blindarse de esta forma contra estas iniciativas.

El consejo regulador de la Denominación de Origen Vinos de Alicante también ha trasladado su preocupación a la Generalitat, dado que las plantas fotovoltaicas podrían acabar con 5.000 hectáreas de viñedo en el conjunto de la provincia, lo que generaría pérdidas de 17 millones de euros anuales.

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