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Director del Instituto de Salud Carlos III de Madrid

Cristóbal Belda-Iniesta: «Al antivacunas activo le enseñaría las consecuencias de sus falacias»

El recientemente nombrado director del Instituto intentará que la investigación se convierta en un sector de primer nivel con la gran inversión que traen los fondos europeos Next Generation

Cristóbal Belda-Iniesta, nuevo director del Instituto de Salud Carlos III

Cristóbal Belda-Iniesta, nuevo director del Instituto de Salud Carlos III / L.O.

MAR I. LEÓN

El oncólogo murciano pasar a liderar uno de los centros sanitarios de investigación más prestigiosos del país que gestiona los estudios de los hospitales españoles, ahora con el foco en las terapias avanzadas para luchar contra enfermedades como el covid.

Cristóbal Belda-Iniesta (Murcia, 1971), recientemente nombrado director del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, es un médico oncológo optimista que busca desde su posición contribuir a la transformación de la actividad científica, que está relegada en España, para convertirse en una potencia industrial con la llegada de «los fondos europeos con mayor nivel de financiación».

«El coronavirus nos debe hacer reflexionar sobre cuál es la estructura sanitaria que queremos como sociedad»

Ha trabajado estos tres últimos años como subdirector general en la parte financiera del Carlos III, ¿cómo ha sido el cambio a director?

Para mí fue una sorpresa. Sobre todo porque la antigua directora, Raquel Yotti, pasará a la historia del Instituto. Le dio la vuelta. Yo fui por ella. Me pidió que dirigiera el brazo financiero. Y ahí gestionábamos más de 200 millones de euros de fondos de investigación y de forma activa decenas de miles de contratos de investigadores. Pero sobre todo lo que yo no me esperaba no es que yo fuera el director, sino que Raquel fuera a salir del Instituto. Ni al puesto que ha ascendido (secretaria general de Investigación del Ministerio de Ciencia). Es la responsable de toda la gente española, es tremendo.

¿Cómo definiría las labores del Instituto Carlos III?

El Instituto tiene dos funciones principales. Una es la que se ha visto a lo largo de la pandemia, la parte epidemiológica y de diagnóstico de precisiones; y luego, tiene el brazo financiero, que es el que se encarga de financiar toda la investigación biomédica que se realiza en los hospitales españoles.

«En estos años nos proponemos ser capaces de transformar la ciencia española en un motor de la economía»

Usted, que formaba parte del equipo directivo, diseñó el plan estratégico que desarrollará el Instituto hasta 2025 junto con la por entonces directora Yotti, ¿cuáles van a ser sus prioridades ahora que es el director?

Voy a continuar con la línea que diseñamos con Raquel Yotti, lo cual no quita que el Instituto se enfrente, evidentemente, a grandes retos. Nos enfrentamos al reto de la ejecución de los fondos europeos. Va a ser una cantidad ingente de fondos para la actividad científica. Es la primera vez en la historia que se va a alcanzar ese nivel de financiación.

¿El reto son esos fondos?

Nos enfrentamos al hecho de cómo los ejecutamos y, sobre todo, de si vamos a ser capaces de sembrar algo que sea capaz de transformar la ciencia española en un motor económico. Esta es una de las cosas a las que cansadamente como sociedad todavía no hemos conseguido dar salida. Somos excelentes científicos, estamos entre los diez países con mayor producción científica del mundo y, sin embargo, nuestra capacidad de transformar esa ciencia en productos, en riqueza para todos los ciudadanos o en capacidad industrial y empresarial, no es proporcional al nivel científico. Y eso es una de las cosas que tenemos que mejorar. Y esto es uno de los retos principales del Instituto.

«Somos excelentes científicos, estamos entre los diez países con mayor producción científica del mundo»

Entonces, ¿se propone el Instituto cambiar la ciencia española con la llegada de los fondos europeos Next Generation?

En estos años nos proponemos ser capaces de transformar la ciencia española en un motor de la economía. Nos enfrentamos a un cambio de paradigma en la producción del medicamento, que es la llegada de las terapias avanzadas. En estas la materia prima procede del paciente. Hasta ahora la materia prima era un producto. Era una sustancia que se modificaba en una industria que luego se le suministraba al paciente. En estos momentos, el propio paciente tiene en su interior una materia prima que posteriormente modificada se podrá refundir a ese paciente. Y esto nos obliga a adaptar nuestras capacidades industriales. La actividad científica, además de producir ciencia tiene que tener un ojo puesto en las capacidades de producción para suplir a un país. Nos enfrentamos a unos retos que son ilusionantes, pero también de una envergadura variada y bastante importantes.

Cristóbal Belda-Iniesta en su despacho del InstitutoCarlos III. l.o.

Cristóbal Belda-Iniesta en su despacho del Instituto Carlos III / L.O.

«Nuestra capacidad para transformar la ciencia en productos, en riqueza para todos, no es proporcional al nivel científico»

¿En qué está trabajando el Instituto ahora mismo?

Continuamos con nuestra coordinación con el Ministerio de Sanidad sobre el covid-19. Estamos preparando la financiación de la actividad científica de los hospitales españoles de atención primaria para el año 2022. Para el año que viene estaremos con la disponibilidad de los fondos de investigación, probablemente los más grandes de la historia. Para gestionarlos, por el momento, tenemos dos convocatorias abiertas. Son las de Medicina de Protección y de Infraestructuras que se financian íntegramente con los fondos de recuperación. El año que viene tendremos más convocatorias y más dinero para continuar ejecutando investigaciones. Este año, algunas ya se están gestionando. Espero que mis compañeros vayan presentando las propuestas a lo largo del mes de agosto y de septiembre porque la convocatoria cierra el 9 de septiembre. No iba a ser el único que me quedara sin vacaciones. (ríe)

¿Por qué eligió especializarse en Oncología?

Me parecía un reto intelectualmente y porque son realidades muy duras en las que es indispensable que la actividad asistencial e investigadora vayan juntas. Combina el tratamiento de pacientes con investigar sobre todo lo desconocido que tiene el cáncer, que es mucho. Llevo veinte años como médico oncólogo viendo pacientes con cáncer de pulmón y tumores cerebrales, hasta que hace tres años me fui al Instituto, pero todavía hay muchos pacientes que me siguen llamando y preguntando cosas y me hace mucha ilusión.

«Con la llegada de las terapias avanzadas, la materia prima de un medicamento procederá del paciente»

Al ser oncólogo, ¿tiene más presente a los enfermos de cáncer que pudieron morir durante la pandemia en un segundo plano e, incluso, esperando a ser atendidos?

No, creo que hay que entender qué es una pandemia. Es la aparición brusca de una enfermedad cuya presión asistencial se rompe. La covid rompió la cadena asistencial y el día en que pasó no lo voy a olvidar nunca. Fue el 30 de marzo de 2020 y recuerdo los copos de nieve caer por la ventana. Tuvimos que dedicarnos todo el Sistema Sanitario en Madrid a ver pacientes con covid. Lo que tenemos que reflexionar sobre la pandemia es cuál es la estructura sanitaria que queremos como sociedad. Es una reflexión que nos tenemos que hacer todos, no solo un ministro o el director del Instituto Carlos III.

Como médico, ¿qué valoración hace de la cobertura de los medios sobre el coronavirus?

A mí me pareció maravilloso que los medios de comunicación enseñaran una enorme variedad de facetas de la pandemia. Ha habido una cosa muy interesante y es que se ha debatido de ciencia en los medios en prime time. ¡No lo había visto nunca! Estábamos relegados a los programas minoristas. El problema es que han salido los «charlatanes». Pero lo importante es que se empezó a hablar de ciencia. Ahora los productores de televisión tienen que ser capaces de diferenciar al «charlatán» de la persona cualificada y los cualificados ser capaces de no aburrir a la gente.

«Para el año que viene estaremos con la disponibilidad de los fondos para investigación más grande de la historia»

¿Qué le diría a un antivacunas?

Hay dos tipos de antivacunas: el pasivo y el activo. El pasivo es el que por ignorancia recibe la información que cree que es veraz, entre otras cosas porque cae en una falacia clásica en la que alguien con un aparente prestigio en alguna ciencia intenta dotar de reputación una afirmación que en sí misma es una barbaridad. Esto puede provocar que personas sin mucho nivel de estudios puedan caer en esa falsa creencia. Al antivacunas pasivo no tengo nada que decirle. Solo que siento la tristeza de cómo es posible que la ignorancia haya sido capaz de llevarle a esa situación. En cambio, al antivacunas activo tengo que enseñarle las consecuencias de sus actos. Independientemente de que en sus argumentos, sus falacias, el antivacunas sea capaz de desenvolverse razonablemente y esté cómodo con su realidad la ciencia está tan alejada de esas barbaridades que al final las consecuencias las tiene que pagar alguien. Por tanto, al antivacunas activo le enseñaría las consecuencias de sus falacias y del pasivo simplemente sentiría pena. Deseo que la sociedad pueda armarse con elementos de juicio robustos para que los antivacunas sean capaces de encontrar la luz dentro de un camino en el que la ignorancia son solo tinieblas.

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