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Las dos históricas harineras de Benalúa Sur dejan Alicante tras casi nueve décadas de actividad

El cinturón industrial de principios del siglo XX de la capital pierde a sus últimos supervivientes - Un acuerdo con Urbanismo permitirá mantener en pie ambas fábricas para ponerlas en valor

Imagen aérea desde Harinas Bufort de la fábrica de Harinas Cloquell, que se encuentra en pleno traslado a Mutxamel tras casi nueve décadas en lo que fue el cinturón industrial de Alicante.  | ALEX DOMÍNGUEZ

Imagen aérea desde Harinas Bufort de la fábrica de Harinas Cloquell, que se encuentra en pleno traslado a Mutxamel tras casi nueve décadas en lo que fue el cinturón industrial de Alicante. | ALEX DOMÍNGUEZ

Tras casi nueve décadas de actividad en Benalúa Sur, el cinturón industrial de la ciudad de Alicante de principios del siglo XX está a punto de perder a sus dos últimos supervivientes. Las harineras de Benalúa Sur, Bufort y Cloquell, ya tienen la vista puesta en su próximo destino: Mutxamel. La primera en abandonar su fábrica será Harinas Cloquell, que espera iniciar la actividad en su nueva instalación a finales de este septiembre. De hecho, ya se encuentra desmontando la maquinaria del recinto de Alicante. Poco después emprenderá el mismo trayecto Harinas Cloquell. En noviembre, si se cumplen los plazos previstos por ambas familias, las harineras serán ya historia en Alicante.

José Luis Bufort, de Harinas Bufort, junto a su primo, Antonio Bufort, de Harinas Cloquell. | ALEX DOMÍNGUEZ

El objetivo común, tanto de los actuales propietarios como del bipartito de Alicante, es que las dos instalaciones de los años treinta sigan acumulando años de vida, aunque ya con otra actividad. Ambas partes han negociado para que el Ayuntamiento de Alicante pase a ser el propietario de las fábricas dentro del proceso de desarrollo urbanístico de la zona. «Actualmente está en exposición al publico la reparcelación, en el que se ha previsto comprar parte del aprovechamiento, es decir, construirían menos viviendas. Al Ayuntamiento le costará sobre 1,4 millones de euros. Queremos firmar el nuevo convenio en un mes. Las harineras pasarán a formar parte del Ayuntamiento. El objetivo que tenemos es que no se reduzca la zona verde prevista para que no se una modificación estructural y agilizar los trámites», explica el concejal de Urbanismo, Adrián Santos Pérez, quien da las «gracias» a los propietarios por querer conservar las fábricas «porque han tenido mucha voluntad». Parte del presupuesto previsto para el derrumbe, según el edil, se prevé destinar a lavar la cara a ambas instalaciones de la zona sur.

Dos trabajadores, en distintos momentos del proceso. | ALEX DOMÍNGUEZ

Los propietarios lo confirman, aunque también ponen en valor la predisposición del Ayuntamiento de Alicante y explican la necesidad de cambio. «Las fábricas ya no están en una zona industrial. Esto se ha convertido en una zona residencial, y encima con un colegio al lado, que hace difícil seguir trabajando aquí», explica Antonio Bufort, de Harinas Cloquell, en el despacho de su primo, José Luis Bufort, propietario de Harinas Bufort: «Todo esto empezó en 1927, en Mutxamel, cuando tres socios, Poveda, Bufort y Cloquell, montaron una industria de harinas».

Las dos históricas harineras de Benalúa Sur dejan Alicante tras casi nueve décadas de actividad

Ahora, casi un siglo después, vuelven al lugar de origen, donde todo empezó. Eso sí, con cambios sustanciales en la actividad diaria. En las nuevas fábricas no se realizará el ciclo completo. De hecho, ya no llegará trigo. «Trasladar la fábrica tal cual nos habría costado unos 15 millones de euros. Esa cantidad era inasumible. Ahora nos vamos a dedicar a la mezcla [que es la fórmula secreta de cada empresa], al envasado y a la distribución. También seguiremos comprando el trigo», añade José Luis Bufort, quien apunta que buena parte de la maquinaria que a día de hoy permite convertir el trigo en harina y también en salvado tras un ciclo que dura alrededor de seis minutos no irá a Mutxamel. «Ya veremos qué hacemos con ella. Venderemos parte de ella», agrega. Así, ambas industrias externalizarán parte del trabajo.

La marcha de ambas fábricas a Mutxamel dejará sin actividad unas instalaciones que se construyeron en los años treinta, en una zona en la que había proliferado la industria. «Si hay consenso político, nosotros también preferimos que las instalaciones se conserven. Ahora falta ver qué usos se le dan», señala Antonio Bufort, el que lleva la voz cantante en la cuestión urbanística del proyecto.

Que se mantengan en pie ambas industrias satisface los deseos de Alicante Vivo, uno de los colectivos sociales de Alicante que han reclamado al Ayuntamiento que hiciera lo posible para conseguir la propiedad con el objetivo de darle nuevos usos. «No hablamos de dos industrias al uso, se trata de lo poco que queda de aquel cinturón industrial de principios del siglo XX en el sur de Alicante», argumenta Ernesto Martín, de Alicante Vivo, quien recuerda que el recinto de Harinas Bufort fue obra de Miguel López en el año 1934, mientras que la fábrica de Harinas Cloquell fue diseñada por Julio Ruiz Olmos dos años después. «Si se eliminasen, se borraría la ultima foto industrial de esta zona de Alicante. Tenemos que mantenerlas en pie porque allí no queda nada más, son irremplazables», explica el experto en patrimonio alicantino, quien recuerda que en los años setenta y ochenta se demolieron buena parte de las industrias de ese cinturón económico. «Estas dos fábricas se han mantenido en pie porque se ha retrasado mucho el desarrollo urbanístico. En este caso, el retraso ha sido bueno», mantiene Martín.

Sobre el futuro de ambas instalaciones, desde Alicante Vivo también piden una reflexión madura. Que se piense mucho y bien: «Es muy interesante pensar el futuro, merece una reflexión con colectivos sociales. Es algo para todos. Puede ser un centro social, un museo del patrimonio industrial alicantino, sede para colectivos, una filmoteca... Es clave darle un uso lo más rápido posible para que no se convierta en una ruina y luego la gente quiera tirarlos. No se puede conservar solo por conservarlo. Hay que darle vida».

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