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Barcala pretende reprobar a Marzà para desviar el foco de las críticas por la gestión de la edil Llopis

El PP y Cs impulsan la propuesta contra el conseller tras semanas de reproches al bipartito por las políticas educativas, con la forzada rectificación tras renunciar a las ayudas para las extraescolares y el bloqueo a la retirada del amianto y al Plan Edificant

El conseller Vicent Marzà conversa con el alcalde, Luis Barcala, en una imagen de archivo. | ÁXEL ÁLVAREZ

Dicen que la mejor defensa es un buen ataque. Y eso ha debido pensar el alcalde de Alicante, Luis Barcala (PP), con el beneplácito de su socio de gobierno, Ciudadanos, que han registrado la petición para reprobar al conseller de Educación, Vicent Marzà, en el próximo pleno, el primero del curso político, previsto para el 30 de septiembre.

En el escrito, el gobierno local carga contra Marzà por «incumplir sus promesas», aludiendo a «innumerables quejas» en materia educativas recibidas por la concejalía liderada por Julia Llopis. El bipartito basa la petición de reprobación en que la falta de dispositivos digitales «imposibilitó» dar clases «online» durante los confinamientos. También incluye la «falta de material» frente al covid en los colegios (como mascarillas) y de monitores de comedor y las excesivas vacantes de profesores. Además, lamenta los pocos avances del Plan Edificant y critica la «imposición» del valenciano.

Esta propuesta contra el destacado miembro del Botànic llega en horas bajas para el bipartito de Alicante, tras semanas de críticas por controvertidas decisiones en materia educativa en la ciudad. La más polémica de todas fue la decisión, anunciada por escrito a través de una nota de prensa, de renunciar a la subvención de la conselleria para las actividades extraescolares. Finalmente, tras hacerse público que la capital alicantina sería la única gran ciudad de la provincia que iba a renunciar a esa inyección económica, el bipartito se vio obligado a rectificar, a dar marcha atrás, asegurando que volverá a pedir la ayuda. El pasado curso escolar, el Ayuntamiento de Alicante recibió casi medio millón de euros, aunque finalmente ha podido justificar apenas el 20% del total.

En estas semanas, el bipartito ha sido también foco de las críticas por las trabas a la retirada de amianto de tres colegios ante la negativa a asumir el realojo de los conserjes. Finalmente, los tiras y afloja con la conselleria obligaron a posponer hasta el próximo verano las obras en Azorín, El Tossal y Emilio Varela. Sólo se están pudiendo realizar en el colegio Rabassa. Este asunto también se abordará en el pleno, pero a petición de la oposición, que ha registrado una moción (Unidas Podemos) y una petición del PSOE de comparecencia del alcalde, Luis Barcala.

Otro asunto polémico en la gestión educativa del Ayuntamiento de Alicante ha sido el bloqueo al Plan Edificant, que sigue sin avances. Actualmente, todo está a la espera de un informe solicitado por el bipartito a la Intervención autonómica tras los continuos reparos del interventor municipal. En la actualidad, hay tres colegios (Juan Bautista Llorca, La Florida y el CEE Santo Ángel) que llevan tres años esperando a que se saque a concurso la redacción de sus respectivos proyectos, como paso previo a la licitación de las obras. También está a la espera la licitación de las iniciativas de los otros dos colegios: la construcción de los centros de El Somni y la Cañada del Fenollar.

Otro asunto controvertido a nivel educativo ha sido la prohibición a una madre a que llevase leche materna a una escuela infantil municipal (Els Xiquets) para alimentar a su bebé. La polémica que suscitó la denuncia pública de la progenitora obligó al bipartito a cambiar de inmediato el protocolo para garantizar la lactancia materna. Este asunto también se debatirá en el pleno, pero en este caso a petición del bipartito que pide al Consell un protocolo autonómico para regular la lactancia materna en las escuelas infantiles.

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