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Alicante «pincha» ante la primera oleada de cruceristas del otoño

La falta de lanzaderas y el cierre del ascensor de acceso al Castillo de Santa Bárbara obliga a que los turistas del barco más grande que hasta ahora ha llegado al puerto suban andando para visitar el principal atractivo del patrimonio turístico

La falta de un servicio de lanzaderas obliga a los cruceristas a enfilar las cuestas para poder visitar el Castillo de Santa Bárbara. | PILAR CORTÉS

El Ayuntamiento «pinchó» ayer en la atención a los turistas en la primera cita del otoño, y justo en la semana en la que desde el Consistorio se han conjurado con el sector para potenciar al máximo el turismo de cruceros: los tres mil turistas que desembarcaron en el puerto en la primera escala del crucero más grande que ha recibido el puerto en su historia se encontraron «blindado» el Castillo de Santa Bárbara, la joya de la corona del patrimonio turístico de la ciudad. Solo se puede subir en taxi o caminando, ante el temor del bipartito de que surjan protestas vecinales si se implantan las lanzaderas al Castillo antes que mejoras en las líneas de bus de los barrios. Por otra parte, el ascensor sigue cerrado en plena etapa de levantamiento de las restricciones covid. Puerto a punto, calles a punto, bares y cafeterías a punto, excelente temperatura, pero con el acceso más que complicado a la fortaleza.

El «Iona», con 3.500 pasajeros a bordo, abre un mes de recuperación con catorce escalas programadas

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Y todo en el día en que amarraba en Alicante un «gigante» de los océanos, sostenible al 100%, ya que navega impulsado por gas licuado. El puerto de Alicante recibió al crucero «Iona», de la naviera P&O Cruises, cumpliendo los estrictos protocolos sanitarios frente al covid, lo que limitó el pasaje a casi 3.500 viajeros, aunque puede transportar hasta cerca de 7.000 entre turistas y tripulantes. La escala en Alicante pasó a la historia del puerto y del turismo de cruceros, ya que el barco, propiedad del grupo Carnival, es el más grande que ha visitado la ciudad. Casi cuatro mil turistas que arribaron a Alicante, montaron en los autobuses para las pertinentes excursiones, en el tren «turístico» que les recoge en la terminal, pero a los que, de nuevo, se les puso «cuesta arriba», nunca mejor empleada la expresión, la visita al principal icono turístico de la ciudad de Alicante, el Castillo de Santa Bárbara, al que solo se puede acceder en taxi o andando. ¿Motivo? El ascensor sigue cerrado debido, según sostiene el equipo de gobierno municipal, a la normativa de prevención del covid y, ni siquiera, con un servicio de autobuses que suba a los grupos de turistas hasta la fortaleza, uno de los monumentos históricos y turísticos más importante de la provincia. Y todo en la semana en al que el Ayuntamiento trasladaba a los agentes que mueven el turismo de cruceros su compromiso para conseguir que Alicante sea puerto base, objetivo del que se viene hablando desde 1990.

El bipartito no tiene previsto a medio plazo la puesta en marcha de una lanzadera que conecte con el Castillo de Santa Bárbara para facilitar el acceso a la fortaleza. Sólo se puede subir a pie, en taxi o VTC, ya que el aparcamiento se cerró hace más de un año para evitar el «estrés arquitectónico», y el ascensor permanece cerrado desde que estalló la pandemia de coronavirus. El concejal de Transportes, Manuel Villar, se justifica afirmando que el interventor ha rechazado hasta en tres ocasiones el proyecto de las lanzaderas, al incluirse en una iniciativa que recoge también la ampliación de líneas ya existentes, como las del PAU 1 hasta el Postiguet. El gobierno municipal también quiere evitar las posibles quejas de asociaciones por anteponer las lanzaderas del Castillo de Santa Bárbara a la ampliación de otras líneas del autobús, que no mejorarán hasta que se adjudique el nuevo contrato, ante la negativa del interventor a que se pague más por un servicio que se encuentra prorrogado. «Subir andando es una experiencia», defiende el concejal de Cultura, Antonio Manresa, sin haber tenido en cuenta, al parecer, que muchos de los cruceristas que llegan a Alicante pertenecen al colectivo de la tercera edad.

Con una capacidad máxima de 6.685 pasajeros, el «Iona» hizo escala en la ciudad con 3.437 pasajeros a bordo, con el fin de garantizar la distancia social en las travesías. Es el primero de los 14 cruceros previstos este mes de octubre en el que arranca la recuperación de este nicho del turismo tan importante para la ciudad y el resto de la provincia. El «Iona» es el crucero más grande en recalar en el puerto en toda su historia, con 345 metros de eslora.

Dos cruceristas, pasajeros del «Iona», con la majestuosa imagen del barco al fondo. | PILAR CORTÉS

Lujo a bordo

Tiene capacidad para 5.206 turistas y 1.762 miembros de la tripulación, ofrece 17 restaurantes diferentes, incluidos ocho restaurantes para «comidas selectas» y 12 bares diferentes. También tiene 16 bañeras de hidromasaje y 4 piscinas, una de las cuales se encuentra debajo de SkyDome, un lugar de entretenimiento coronado por una cúpula de vidrio de 105 toneladas, 340 paneles y 970 metros cuadrados con un escenario retráctil para espectáculos. El centro del barco también incluye un atrio de tres pisos flanqueado por paneles de vidrio de tres pisos que se proyectan hacia afuera. Su techo de cúpula de cristal y su espaciosa disposición inundada de luz natural, ofrece relajantes e incomparables vistas del cielo y el mar.

Al ser la primera escala que realizaba el «Iona» en la ciudad, se organizó el tradicional acto de bienvenida organizado por la Autoridad Portuaria, durante con un intercambio de metopas con el crucero para conmemorar esta primera visita a la ciudad. En el acto participaron Mónica Bautista, directora comercial de la APA, Francesco Balbi, director de la Terminal de Cruceros, Robert Arthur, representante de Marmedsa Cruise Services en Alicante, y Robert Gerald John Camby y Andrew John Wolverson, capitanes del buque.

El «Iona» abre un mes de octubre con gran actividad, en cuanto a llegadas de cruceros en el Puerto de Alicante, teniendo previstas catorce escalas, algunas de ellas dobles: el día 11, con los buques Apex y Aida Perla, y el 15, con el Marella Explorer 2 y el Club Med 2. Este fin de semana hay previstos dos barcos más. El puerto tiene programados hasta final de año un total de 26 cruceros con capacidad para transportar 23.324 pasajeros, aunque por el asunto de la distancia social los barcos han reiniciado operaciones navegando al 60% de su capacidad. Hoy sábado llega el Aida Stella, con capacidad para 2.700 pasajeros, y el domingo el Britannia, con capacidad para 5.722 cruceristas.

Por otro lado, esta semana se ha conocido la nueva iniciativa Cruise Friendly para la ciudad de Alicante, presentada por el CEO de Esatur Servicios y vicepresidente de Asociación por el Turismo de Cruceros, Jorge Rodríguez. El objetivo es crear un sello de calidad en establecimientos de hostelería, comercios y espacios culturales, donde a través de una herramienta digital, el crucerista podrá localizar encontrar servicios y productos auténticamente autóctonos y con un extra de calidad diferenciado.

«Queremos que el crucerista que llegue a Alicante y a su provincia tenga una impresión increíble, gracias al trato que reciba en los establecimientos que visite, a la calidad de la oferta gastronómica y a las experiencias personalizadas y con valor añadido de las que pueda disfrutar», ha comentado Jorge Rodríguez.

Este compromiso Cruise Friendly ofrecerá ventajas a los visitantes como el Tax Free, el uso de tarjeta de crédito, diversas campañas de descuentos en comercios, menús especiales en restaurantes, experiencias culturales personalizadas, conexión Wifi gratuita y atención personalizada en inglés y otros idiomas.

Cumbre para la mejora de la conectividad aérea

El Patronato Provincial de Turismo ultima la organización del «I Foro de Conectividad Costa Blanca: Retos y oportunidades de aeropuertos y destinos», que se celebrará el 21 de octubre en el aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández. Este encuentro abordará el papel de las aerolíneas en la recuperación de la actividad turística, además de los principales retos a los que se enfrentan las compañías aéreas y cómo afronta el sector la coyuntura desde el punto de vista de los destinos. Responsables de las principales aerolíneas, así como distintos organismos de promoción turística que trabajan en la planificación de una estrategia de conectividad, participarán como ponentes en este cónclave en el que colaboran AENA, Hosteltur y la escuela de negocios especializada en conectividad, ITAérea.

La escala de un crucero medio deja 260.000 euros 

La escala de un gran crucero en Alicante deja unos ingresos en la ciudad de 300.000 euros con un gasto medio de 65 euros por turistas y de 25 euros por los tripulantes que bajan del barco El tiempo medio de estancia es de cuatro horas y, según los datos de la terminal, el 78% de los cruceristas realizan alguna compra y un 26% contrata alguna de las excursiones que se ofrecen. Estas son cada días más importantes y las navieras reclaman una oferta atractiva.

El tiempo habitual de escala es de cuatro horas y ser puerto-base es la gran asignatura pendiente

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Consolidar Alicante como puerto base para los cruceros que surcan el Mediterráneo ha sido una vieja aspiración de los presidentes del Puerto desde 1995. En 2003 se invirtieron dos millones de euros en la rehabilitación de la antigua terminal marítima de cruceros -Alicante llegó a tener una línea regular con EE UU a mediados del siglo XX- y, por fin, en 2007 llegó la confirmación de que el buque Jules Verne tendría su base en Alicante. El barco no cumplió, sin embargo, con las expectativas al tratarse de una nave más propia de las que cubren el ferry Alicante-Argelia, que de los grandes «resorts flotantes» de navieras como la Cunard, Royal Caribbean, Costa o MSC. Tampoco cuajaría en 2017 la experiencia de un crucero de Pullmantur. 

Por otro lado la naviera MSC ha programado para el próximo invierno un crucero que va a estar tocando periódicamente Alicante. La naviera estudia la posibilidad de que Alicante se convierta, en el invierno de 2022-23 en puerto de embarque y desembarque de un crucero que tiene itinerario por varios puertos españoles, entre ellos Alicante. Uno de los retos que tiene el sector que mueve los cruceros en Alicante y la provincia (excursiones) es conseguir, en este sentido y de cara a apostar porque Alicante sea puerto base, que el aeropuerto de Alicante-Elche tenga una conexión aéreadirecta con Estados Unidos. De esta forma, los expertos en este nicho de mercado turístico creen que se podría captar al potente turismo de EE UU, que navega por el Mediterráneo. Una vieja aspiración complicada por la propia programación de las compañías que optan concentrar sus operaciones en Barcelona o Madrid. No obstante, Málaga, provincia similar a Alicante, la tiene

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