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El Gobierno enviará a la provincia agua desalada en Murcia para compensar el recorte del trasvase

La Mancomunidad del Taibilla aprueba un proyecto para aumentar la producción de las plantas de San Pedro del Pinatar - Alicante ha perdido 90 hm3 del Tajo en los dos últimos años

La desaladora de Mutxamel envía ya agua a una parte de l´Alacantí desde hace un año. | MANUEL R. SALA

La Mancomunidad de Canales del Taibilla ha aprobado la reconversión de las dos desaladoras de San Pedro del Pinatar en una sola planta para aumentar la producción de agua y garantizar así el abastecimiento de agua para Murcia, que ya consume ese caudal, y la provincia de Alicante, donde abastece de agua a 34 municipios, a fin de paliar, de esta forma, el descenso previsto en el envío de agua del Tajo por los recortes que está sufriendo el trasvase al Segura, con el cambio de las reglas de explotación, la disminución de la reserva en los embalses de Entrepeñas y Buendía y, de cara a mediados ya del próximo 2022, la drástica disminución de recursos que se producirá con la prevista elevación del caudal ecológico en Toledo y Aranjuez.

En este sentido, la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunidad Valenciana ha reclamado esta misma semana al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, que sea más contundente, precisamente, en Madrid, en la defensa del trasvase Tajo-Segura, recordándole que en los dos últimos años todavía sin las restricciones legales aplicadas al trasvase, del Tajo han llegado 90 hm³ menos de lo normal.

El consejo de ministros aprobó el martes la licitación del servicio de explotación de ambas desalinizadoras murcianas unificándolas en una sola con una inversión prevista de 37,8 millones de euros. El contrato de explotación de las instalaciones estará en vigor desde mediados del año 2022 por un periodo inicial de dos años, con posibilidad de prórroga por el mismo periodo.

El Taibilla ya tiene a pleno rendimiento las desaladoras de Alicante, junto al saladar de Agua Amarga, y la empresa estatal Acuamed proyecta también ampliar la capacidad de la macroplanta de Torrevieja hasta los 120 hm3 anuales. Además, desde hace un año, la desaladora de Mutxamel abastece de agua a una parte de l´Alacantí. Mientras, poco a poco va recortándose el envío de agua del Tajo. El último año hidrológico que finalizó el 1 de octubre concluyó con un trasvase total de 314 hm3, lejos de los 400 hm3 de referencia y los 600 hm3 fijados por la ley. Tras las últimas medidas del Ministerio de Transición Ecológica en torno al trasvase, los regantes consideran que va a ser prácticamente imposible que este año se llegue ni siquiera a los 300 hm3, caudal que deberá ser compensado por agua desalada, para lo que la Confederación del Segura ya ha pedido estimaciones de uso a las comunidades de regantes.

Ambas desalinizadoras forman parte de la red de infraestructuras que gestiona la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, organismo público dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que abastece de agua potable en alta a 80 municipios situados en las provincias de Murcia, Alicante (34) y Albacete.

La Mancomunidad de Canales del Taibilla considera que para optimizar la explotación y garantía de suministro de estas instalaciones se considera oportuno integrar la explotación de ambas instalaciones, de tal forma que su consideración pasará a ser de una desaladora con dos líneas de producción.

Las desaladoras de San Pedro tienen una capacidad nominal de producción de 130.000 m3/día de agua potable, alimentando el Nuevo Canal de Cartagena, de tal manera que actualmente abastece a los municipios del Campo de Cartagena, del Mar Menor y a la ciudad de Cartagena, si bien sus caudales pueden ser incorporados a través del sistema hidráulico de la Mancomunidad hasta el área metropolitana de Murcia y la Vega Baja en Alicante, la zona más castigada de la provincia por los recortes en el Tajo-Segura.

La desaladora de agua marina del Nuevo Canal de Cartagena (Antonio León Martínez-Campos-San Pedro I), ubicada en el municipio de San Pedro del Pinatar fue puesta en funcionamiento en 2005, siendo explotada mediante la fórmula de concesión administrativa hasta inicios de este año. Con posterioridad, se licitó la contratación de la explotación de la instalación hasta una fecha máxima prevista en enero de 2023. Para aumentar la disponibilidad de recursos hídricos se inició la construcción de una nueva planta desaladora (San Pedro II) junto a la ya existente y de similares características en 2005. La explotación de esta instalación, que se puso en marcha en octubre de 2006, se ha venido llevando a cabo mediante sucesivos contratos de explotación, mantenimiento y conservación.

La aprobación de este proyecto que garantizará el suministro de agua al sur de la provincia de Alicante pero con un coste mayor debido a que el precio del agua desalada es cuatro veces más caro que la del Tajo, se ha producido justo cuando el Ministerio para la Transición Ecológica ha vuelto a llenar de incertidumbre el futuro del trasvase Tajo-Segura, que estará cerrado, en principio, tres meses, por unos trabajos de mantenimiento en el embalse regulador de la Bujeda, el mismo que ya estuvo cerrado entre octubre de 2020 y abril de este año.

El Gobierno central ha pasado en 30 años de proyectar la interconexión de todas las cuencas hidrográficas de España a querer cerrar el grifo de los trasvases -bueno, de algunos, porque el Ebro, entre otros, sigue enviando agua a Tarragona, Bilbao y Santander- e imponer el agua desalada en la franja sur del Mediterráneo interconectando las desaladoras, unas plantas que, como la de Torrevieja, siguen sin el proyecto para su conexión con la mayor parte de los agricultores de la provincia.

La interconexión de las cuencas era un proyecto planteado desde la razón y la realidad que no salió adelante en los tiempos del socialista Josep Borrell al frente de la política hídrica estatal. Hoy, en el año en que se cumplen cuarenta y dos desde que llegara al sur de la provincia la primera gota de agua del Tajo para traer la prosperidad y la riqueza, tanto a Alicante como al resto de España, el trasvase está herido de muerte.

La hoja de ruta de la desalación ha sido seguida al pie de la letra por todos los que han tenido responsabilidad en la política hídrica de este país en el que las competencias del agua son centrales. La vicepresidenta Teresa Ribera insiste en que en la franja sur del Mediterráneo hay que apostar por la desalación y la reutilización de agua. Dos fuentes de suministro de agua que en Alicante se conocen y se aprovechan desde hace lustros. Prácticamente el 80% del agua reutilizable (no todo el caudal residual que se trata en las depuradoras es apto para riego, y menos para el consumo) termina en las explotaciones agrícolas. Al margen de del agua del Tajo dependen más de cien mil empleos directos e indirectos, de los que 25.000 se localizan en la provincia de Alicante, entre Alicante y Pilar de la Horadada.

El Tajo embalsa 4.642 hm3 y el Segura 417 hm3

Los embalses de la cuenca del Tajo almacenan esta semana un total de 4.642 hm3 de agua, lo que representa el 42% de su capacidad con más de 600 hm3 en el complejo Entrepeñas y Buendía, desde donde parte el trasvase. Por contra, los embalses de la cuenca del Segura tienen 417 hm3 (37%) y los del Júcar 1.412 hm3 (51%). Por otro lado y en medio de la polémica por el reparto del agua del Tajo, la Asociación de Municipios Ribereños de los Embalses de Entrepeñas y Buendía reclamó ayer el aumento de las tarifas del trasvase hasta los 18,15 céntimos el m3, que es el coste que tendrían que pagar de acuerdo a la actualización del IPC. La Asociación de Municipios Ribereños exige, informe en mano, la actualización de cuotas para «acabar con los privilegios del Levante a costa del resto».

Vista aérea de las plantas desaladoras de la Mancomunidad de Canales del Taibilla en San Pedro del Pinatar. | M.C.T.

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