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Andrés González Coordinador mundial del programa TEI contra el acoso.

«Para atajar la violencia escolar hay que poner pocas normas y consensuarlas»

El creador del programa TEI interviene este fin de semana en el congreso de formadores. | HÉCTOR FUENTES

El creador del programa TEI interviene este fin de semana en el congreso de formadores. | HÉCTOR FUENTES

Autor del programa contra el acoso más extendido en toda España y coordinador mundial, Andrés González, invitado al congreso internacional celebrado en San Vicente, asevera que exponer a un alumno a la vergüenza no comporta aprendizaje alguno.

¿Dónde diría que está la clave para intervenir en el aula contra el acoso?

El objetivo básico de la educación es el alumno. Hay que trabajar sobre personas, no contenidos, y en una situación de violencia, trabajar desde los primeros síntomas. No hay que dejarlo pasar.

Pero los centros tienen ya sus normas y planes de convivencia.

Hay que poner muy pocas normas y consensuarlas, hasta el punto de que, si no se ponen, no pasa nada. Si el alumno es protagonista de la toma de decisiones le hace ser generador de compromisos. Hemos de aprender esto como profesores para que las medidas acordadas se cumplan.

¿Qué opina de las normas del instituto de Catral, que penaliza al alumnado con pasar vergüenza ante sus compañeros si llegan tarde o estornudan ante el profesor?

Determinadas cosas no se deben tipificar, sobran tantas normas. La exposición a la vergüenza no comporta ningún aprendizaje. No se trata de imponer unas normas, sino de hablar en grupo si algo molesta para no hacerlo nadie. Con cinco medidas puede valer y, si están consensuadas, ya no soy yo como profesor el que afeo la conducta, sino que será el resto de compañeros quien dirá «no te pases» al compañero. Es la convivencia vista por todos los ojos de la clase.

¿Y si es intencionado?

Habrá que preguntarse el porqué, qué reforzadores de conducta ha vivido para que desde la perspectiva del alumno sea guay y chulo estornudar o llegar tarde. Se debe intervenir antes de que se produzca cualquier acto de este tipo, para que se vea como un mal compañero y evitar las justificaciones que vienen después.

Exponga algún ejemplo del acoso entre los más pequeños y qué hacer.

Por ejemplo que alguien llame a otro gordo, elefante, Dumbo, o cualquier otro tipo de exclusión; o que den collejas a la niña que tienen delante bajando la escalera. El acosador dirá que es un juego o una broma, pero es que eso hay que atajarlo antes, trabajarlo de antemano, porque los compañeros van a decir que eso les hace daño y el día que tenga esa mala conducta, serán los demás los que le digan que es un mal compañero.

¿Cómo sabe que funciona un programa como el TEI?

Si como he comentado alguien dice «gordo, pásame la goma» y el resto de la clase se gira para mirar al agresor, no lo volverá a decir. Todos interiorizan, como si lo llevaran en el ADN, que su intención era hacer daño. La solución siempre es preventiva, después ya no tiene sentido. Y la reproducción de modelos en valores será el paradigma que cambie la educación.

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