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DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA CIUDAD

El bipartito presume de gestión y la oposición critica la falta de modelo

Barcala defiende el «esfuerzo inversor» y promete la Ordenanza de Mendicidad para final de año, ante la exigencia de Vox - La izquierda lamenta los retrasos en las iniciativas, las promesas incumplidas y el bloqueo a las inversiones del Botànic

El alcalde de Alicante, Luis Barcala (d), saluda al portavoz de Vox, Mario Ortolá (i), al final del tercer Debate sobre Alicante de este mandato. | ALEX DOMÍNGUEZ

Como si de dos ciudades distintas se tratara. El Debate sobre el Estado de la Ciudad, celebrado este martes en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, permitió enfrentar dos visiones bien opuestas de Alicante, de su presente y su futuro. Miradas casi antagónicas, sin apenas puntos en común. Mientras los socios del bipartito intentaron defender la gestión realizada durante este mandato, con el «mayor esfuerzo inversor», un «compromiso social» y la «libertad fiscal» tras la bajada de impuestos, la oposición municipal, sobre todo los grupos de izquierdas, dibujaron una realidad opuesta, incidiendo en la falta de modelo de ciudad del ejecutivo de Barcala, en las promesas incumplidas de PP y Ciudadanos, en los constantes retrasos en la gestión (tanto en la renovación de grandes contratas como en la finalización de obras de envergadura) y en el bloqueo sistemático de toda iniciativa de la Generalitat.

«Estamos haciendo el mayor esfuerzo inversor y transformador de la historia de Alicante»

Luis Barcala - Alcalde de Alicante

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En las más de tres horas de debate, pocos fueron los anuncios concretos que se escucharon desde el ejecutivo local. Barcala se limitó a poner fecha a la Ordenanza de Mendicidad (ahora rebautizada como Ordenanza de Convivencia Cívica), entre presiones de Vox, cuyos votos (dos) todo apunta que necesitarán para aprobar el último presupuesto que gestionará íntegramente el gobierno municipal de PP y Cs antes de las elecciones municipales de mayo de 2023. El alcalde, casi en el epílogo de su intervención, aseguró que la ordenanza, que se lanzó en 2020 y que se paralizó tras las críticas de la izquierda y el pacto presupuestario entre Cs y el PSOE, se volverá a aprobar antes de que finalice este 2021, coincidiendo en los tiempos con la previsible aprobación de las cuentas de 2022. Eso sí, no concretó si será el mismo documento que ya pasó por la Junta de Gobierno local (tal y como reclama Vox) o si se incluirán cambios para hacerla más social.

A esas alturas del pleno, ya en la recta final de la sesión, Barcala habló de otros dos proyectos, aunque sin novedades. Como si necesitara cubrir el expediente. Y lo hizo tras enfatizar: «Quiero hablar de futuro». El regidor volvió a ondear la bandera de «Alicante Futura», la estrategia del PP para intentar que la ciudad sea una capital tecnológica, asegurando que en un futuro próximo se concretarán nuevos espacios físicos. Sin más. Y además desplegó una nueva estrategia, «Corazón verde», que en la práctica supone darle forma de modelo, connuevo «packaging», a proyectos, la mayoría, ya anunciados y a la espera de ejecución, como la peatonalización del centro, el paseo litoral (del que no se ha avanzado en ningún tramo) o Alicante Central (la zona de bajas emisiones que se espera a finales de 2023).

Bellido, Amorós y López, de la izquierda. | ALEX DOMÍNGUEZ

Estos proyectos «verdes» contaron con el rechazo de inicio de Vox. El portavoz municipal de la formación ultra, Mario Ortolá, se mostró crítico con el bipartito, aunque en un tono moderado, sin exigencias (más allá de la Ordenanza de Mendicidad) y reprochando «Alicante Centro», la apuesta por el peatón frente al vehículo y la Agenda 2030. Tampoco faltaron otros clásicos, como las partidas rurales, la falta de seguridad y la necesidad de bajar más los impuestos locales. También cargó contra el Gobierno central. Esta vez Barcala se abstuvo de hacerlo con el énfasis habitual. Ese papel lo ejerció la portavoz del PP, Mari Carmen de España, que destinó íntegramente su primera intervención a criticar a los ejecutivos de Sánchez y Puig, como si se tratara de María José Catalá y del Debate de Política General de la Comunidad, tal y como le llegaron a reprochar desde la bancada de enfrente.

«Cumplimos con lo que se nos pide: estabilidad, gestión y generación de riqueza»

Mari Carmen Sánchez - Vicealcaldesa y portavoz de Cs

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En un papel intermedio intentó moverse la vicealcaldesa portavoz de Ciudadanos, Mari Carmen Sánchez, quien presumió de la «estabilidad» del bipartito, defendió la bajada impositiva y cargó contra el Gobierno central y el Consell. Ella también. Un combo. También intentó defender la gestión principalmente de las concejalías de Cs, y con mayor énfasis en Turismo, su única área delegada. Tampoco hubo anuncios concretos, más allá de incidir en que esta semana se abrirá el ascensor al castillo de Santa Bárbara y de mantener la previsión de que a final de este año se habilitarán las lanzaderas, una previsión que genera muchas dudas incluso en la propia concejalía responsable, la de Transporte.

Aunque para dudas las que evidenciaron desde la izquierda ante la gestión del bipartito de izquierdas, en unos discursos donde ya apenas tiene cabida Ciudadanos y donde cada vez se habla más de Vox como socio «de facto» del PP de Barcala. Con sus matices y sus tonos, los tres grupos progresistas cargaron contra los retrasos en la renovación de las grandes contratas, como la limpieza (que se ha prorrogado pese a la promesa electoral de Barcala de no hacerlo) y la del transporte urbano (en prórroga de igual forma tras llegar tarde). También contra el bloqueo a proyectos del Consell, como con el Plan Edificant en educación.

«Alicante sigue varada, con un alcalde que parece un jefe de mantenimiento»

Francesc Sanguino - Portavoz del PSOE

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Por partes, el socialista Francesc Sanguino calificó a Barcala de «jefe de mantenimiento» de Alicante, por las obras de rehabilitación ante la falta de modelo de ciudad, además de afear la ausencia de gerente en Turismo, como símbolo de dejadez.

El portavoz de Unidas Podemos, Xavier López, fue más contundente en su crítica a la gestión del bipartito, además de recordar que Barcala lleva tres debates de la ciudad anunciando actuaciones que ya son todo un clásico, como la pasarela ciclopeatonal entre Urbanova y la Euipo, que sigue bloqueada: «Ni rumbo ni proyecto. Sus anuncios no valen nada». López, como sus socios de bancada, dibujó una ciudad sucia y con las zonas verdes descuidadas y a un bipartito centrado en privatizar el patrimonio (en alusión al castillo, al Ideal o al faro del Cabo) y en «desmantelar» los servicios públicos. También aludió a la exalcaldesa Castedo y su próxima cena de «amigos», aunque lo hizo como recurso para poner nervioso a Barcala.

«Barcala habla de una ciudad de la piruleta y de la gominola que no se cree ni él»

Xavier López - Portavoz de Unidas Podemos

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Dentro de esa compartida línea de análisis crítico del gobierno municipal, el portavoz de Compromís, Natxo Bellido, miró a su entorno para ofrecer un pacto para construir una alternativa al bipartito para 2023. En ese intento de ir más allá, la propuesta contó con la indiferencia de Sanguino (al que tampoco se le espera en las próximas elecciones) y con las reticencias de Unidas Podemos. El portavoz de los morados aprovechó la invitación para pedir el voto para hacer a Yolanda Díaz presidenta del Gobierno. Y es que en el Debate sobre el Estado de la Ciudad se habló de mucho más que de Alicante. Como si estuviera todo hecho.

Mazón, el «breve»: El popular escucha a Barcala y se marcha

El Debate sobre la Ciudad se celebró en el Salón de Plenos de forma semipresencial, con aforo limitado. Los grupos mayoritarios (PP y PSOE, con nueve concejales) podían tener hasta a cinco representantes en la sala. El PSOE cumplió con Sanguino, junto a Trini Amorós, Lara López, Raúl Ruiz y Manuel Marín. El PP en cambio dejó asientos vacíos. Al inicio del pleno, que arrancó con la intervención de Barcala, los populares contaban con el alcalde, la portavoz municipal, Mari Carmen de España, y el concejal, presidente de la Diputación y líder regional, Carlos Mazón, quien sin embargo resistió lo justo en el salón de plenos. En cuando Barcala terminó, Mazón se marchó. Ciudadanos, por su parte, contó con la vicealcaldesa, Mari Carmen Sánchez, junto a Manresa y Berenguer. Los minoritarios sólo pudieron tener a sus portavoces.

Mazón, durante sus minutos en el pleno. ALEX DOMÍNGUEZ

Del Centro de Congresos a la sede del Hermitage

«Los trabajos previos de preparación [del proyecto del Centro de Congresos] están prácticamente concluidos, y en breves fechas firmaremos los convenios de colaboración con la Diputación de Alicante, para la redacción del proyecto y su posterior ejecución. Un proyecto que, iniciado en este mandato, verá la luz y estará operativo en el siguiente», aseguró el alcalde de Alicante, Luis Barcala, quien volvió a arrinconar a la Generalitat en una iniciativa en la que tanto el Ayuntamiento como la Diputación pretenden conseguir financiación autonómica. De hecho, recientemente, el propio alcalde conversó del proyecto con el jefe del Consell, el socialista Ximo Puig, quedando pendiente una reunión monotemática. Por ahora, según el bipartito, el convenio será a dos bandas. Desde el Palau recordaron que Puig «siempre pondrá los intereses de Alicante en primer lugar, aunque el alcalde verá si prefiere seguir la misma estrategia que con el Principal, el Edificant...».

El regidor popular afirma que en «breve» se firmará el convenio a dos bandas, con el Consell al margen

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Pero del futuro Centro de Congresos de Alicante no sólo habló Barcala en el debate, sino también se hizo desde Ciudadanos, para mostrar su apuesta por la iniciativa turística, y la oposición de izquierdas, para recordar que la infraestructura se lleva anunciando desde el principio de este mandato municipal (en el primer Debate sobre el Estado de la Ciudad se le buscó acomodo junto a las harineras de Benalúa Sur) y que, por ahora, no hay más que palabras. 

Poco más que palabras hay, también por ahora, de la intención del bipartito de conseguir que una sede del Hermitage se instale en la capital alicantina. Durante el debate, los socios volvieron a pedir la colaboración del Consell, aunque tampoco avanzaron ningún proyecto concreto. Lo que quedó claro es que el bipartito rechaza que el Botànic compre la parte municipal en el Teatro Principal. 

Desde la oposición aludieron a otros «contenedores» culturales para la ciudad. Vox criticó al equipo de gobierno por ceder a la izquierda y bloquear el proyecto de un hotel en el antiguo cine Ideal, mientras que la izquierda -al respecto- pidió al ejecutivo de Barcala que sume fuerzas con la Generalitat para la compra, rehabilitación y posterior puesta en marcha del edificio como filmoteca. 

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