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Vandalizan la lápida de las víctimas del franquismo y luego la de Primo de Rivera en el Cementerio Municipal de Alicante

Destrozan a golpes la lápida del Cementerio Municipal en recuerdo de las más de 500 víctimas de los 71 bombardeos franquistas en Alicante y días después realizan pintadas en el monolito donde estuvo la tumba de Primo de Rivera

Actos vandálicos en las lápidas de las víctimas del franquismo y de Primo de Rivera en Alicante Áxel Álvarez

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Actos vandálicos en las lápidas de las víctimas del franquismo y de Primo de Rivera en Alicante Pérez Gil

Dos bandos. La Guerra Civil sigue generando 82 años después de finalizar un enfrentamiento del que no se libran ni los muertos. El último incidente de odio ha tenido por escenario al Cementerio Municipal de Alicante. Desconocidos de uno y otro bando han vandalizado tanto la fosa común donde reposan las víctimas de los bombardeos franquistas en la ciudad como el monolito del falangista José Antonio Primo de Rivera.  


Golpeada con odio hasta quedar reducida a trozos. Así ha aparecido la lápida del Cementerio Municipal de Alicante en recuerdo de las víctimas de los 71 bombardeos que sufrió la ciudad por parte de la aviación fascista durante la Guerra Civil. De todos ellos, el más terrible fue el ocurrido en la primavera de 1938 siendo su principal objetivo el Mercado Central, un ataque contra una población civil indefensa que causó más de medio millar de muertos, la mayoría de ellos mujeres y niños. La placa en recuerdo póstumo que ha sido destrozada fue colocada en el año 2016 por la Comisión Cívica con el siguiente texto: «El pueblo de Alicante en memoria de las más de 500 víctimas de los 71 bombardeos fascistas que sufrió esta ciudad durante la Guerra Civil, el más sangriento de los cuales tuvo lugar el 25 de mayo de 1938 en el Mercado. Muchas de esas víctimas reposan en esta fosa común».

La anónima acción que destruyó el memorial situado en la fosa común donde yacen los restos mortales de muchos de esos alicantinos se detectó al día siguiente de realizarse un acto de exaltación del 20-N. Una concentración autorizada que congregó a sesenta nostálgicos de La Falange, algunos de ellos venidos incluso de Italia, Rumanía y Francia. La comitiva partió el domingo escoltada por la Policía desde la antigua cárcel de José Antonio Primo de Rivera y la marcha finalizó en el camposanto, ante el antiguo sepulcro donde fue enterrado el fundador del partido hasta que su cadáver fue trasladado al finalizar la contienda hasta el Valle de los Caídos. Los participantes en el acto cantaron el «Cara al Sol» y se corearon las típicas proclamas falangistas de «Arriba España» o «José Antonio, presente» entre saludos romanos y banderas rojas y negras. 

La fosa de los fallecidos en los bombardeos y, a escasos metros, el recuerdo a Primo de Rivera. Áxel Álvarez

Pues bien, al día siguiente de que la lápida de las víctimas de los bombardeos de la Guerra Civil apareciera destrozada, la tumba de José Antonio Primo de Rivera también fue objeto de una pintada con el color violeta de la bandera republicana en el monolito donde se reproduce una de las frases más célebres de su testamento: «Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español, tan rico en buenas cualidades entrañables, la Patria, el Pan y la Justicia»

Se da la circunstancia de que, tanto la fosa de los fallecidos durante los bombardeos fascistas de la Guerra Civil en Alicante, como el bloque en memoria del fundador de La Falange, cuya ideología inspiró la acción política y social del caudillo en sus años de la dictadura, se hallan separadas por escasos metros. Y también se encuentra en las inmediaciones del camposanto, en un perímetro de apenas cien metros cuadrados, una fosa común que está siendo actualmente excavada para exhumar a los represaliados del franquismo que fueron fusilados y enterrados entre los años 1939 y 1945.  

La Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática ya tiene conocimiento de lo ocurrido y lo ha trasladado al Ayuntamiento de Alicante. A sus responsables municipales se les ha pedido que adopten medidas para restituir el memorial vandalizado y subsanar el resto de desperfectos y evitar que vuelvan a producirse profanaciones de este tipo.  

En resumen, otro episodio más de intolerancia y odio 82 años después de finalizar una guerra fratricida que abocó a España al sufrimiento y la decadencia.

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