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Los cazadores aseguran que fue un «accidente fortuito» por una «imprudencia» del ciclista

El Ayuntamiento desoyó denuncias por el peligro de la cercanía entre senderos urbanos y zonas de caza - El Consell sostiene que el bipartito tiene la competencia de pedir que se prohíba cazar en el entorno de Orgegia -

Un cazador hiere de un disparo por accidente a un ciclista en Alicante

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Un cazador hiere de un disparo por accidente a un ciclista en Alicante C. Pascual

Un desgraciado accidente que se pudo evitar. El centenar de perdigonazos que recibió un ciclista el pasado domingo a causa de un disparo de un cazador en la zona del Monte Orgegia podía no haber sucedido si el Ayuntamiento de Alicante hubiera atendido las peticiones vecinales y de habituales de la zona que le alertaron hace años de la peligrosa convivencia, en un mismo entorno, de los cazadores y de los usuarios de los senderos urbanos que impulsa el propio gobierno local. De los riesgos en esa zona de Alicante ya advirtió, por escrito hace tres años, un habitual de Orgegia.

En el documento registrado en el Ayuntamiento, el ciudadano alertó que en sus paseos por la zona se había encontrado «a cazadores con sus escopetas cargadas y con ropa de camuflaje, por en medio de los senderos disparando a conejos y perdices». Y el «encuentro» no fue esporádico, sino que aseguraba que se había dado en multitud de ocasiones en una zona cada vez más frecuentada por familias. En ese escrito, que nunca obtuvo respuesta en tres años, según el usuario, recomendaba al Ayuntamiento a instalar carteles de prohibición de caza.

Desde la Conselleria de Agricultura y Desarrollo Rural aseguraban este martes, a preguntas de este diario, que el Ayuntamiento de Alicante, como propietario de los terrenos, puede solicitar que en ese entorno esté prohibida la caza menor, lo que llevan años reclamando vecinos y entidades ecologistas. El concejal de Medio Ambiente y portavoz adjunto del bipartito, Manuel Villar, admitió que «no parecen los mejores terrenos para cazar», debido a la proximidad de senderos urbanos habilitados por el propio Ayuntamiento. Respecto a las acciones a tomar, el concejal aseguró que «se exigirá a la conselleria que verifique la señalética y la mejore», aunque en la actualidad está permitida la práctica de la caza en la zona. «Nos vamos a tomar el tema en serio», añadió el concejal, sorprendido de la capacidad municipal para pedir a conselleria la prohibición de la caza en esa zona.

La Asociación de Amigos de los Humedales del Sur de Alicante considera que «buena parte de la responsabilidad» del hecho reside en la Ley de Caza de la Comunidad». Además, lamentan que en el entorno de Alicante hay otras zonas verdes que, al igual que en Orgegia, conviven las actividades lúdico-deportivas con la caza, como son la Serra Grossa y las lagunas de Rabassa.

El accidente de caza ocurrió sobre las once y media de la mañana del pasado domingo en uno de los caminos del entorno del Monte Orgegia que suelen usar los ciclistas pese «a no estar autorizados para ello», según advierten los cazadores, que se quejan de que suelen salirse de los senderos autorizados y circulan por estrechas sendas «donde cortan las ramas de pino que les molestan y construyen saltos con palés».

El ciclista herido es un ingeniero venezolano de 47 años, afincado en Alicante desde hace tres años, que acude con asiduidad a este paraje de Orgegia y que «nunca había visto a cazadores allí». La primera vez fue el domingo y pocos metros después de «cruzarme con ellos recibí un impacto fuerte en la espalda y empecé a pedir ayuda», explica José Miguel Torán. Uno de los cazadores le ayudó y llamó al 112, al mismo tiempo que le sacaba hasta la barrera de acceso a los senderos. Fue evacuado al Hospital de Sant Joan, donde fue intervenido y un cirujano le comentó que tenía cerca de un centenar de perdigones en el cuerpo «pero no me afectó a ningún órgano vital». Solo pudieron «extraerme 16 y el resto se van a quedar dentro» porque «están en la fibra muscular y su extracción puede conllevar peores consecuencias», explica el ciclista, que este martes recibió el alta.

José Miguel es consciente de que «fue un accidente» y afirma que no tiene nada en contra de los cazadores y que el implicado le prestó ayuda desde el principio. No obstante, señala que va a presentar denuncia para evitar que se repitan este tipo de sucesos.

Por su parte, uno de los dos cazadores que estaban cuando sucedió el accidente negó que hubiesen confundido al ciclista con un conejo y achacó este extremo a una broma de los policías que acudieron. Según este cazador, su compañero estaba a unos 20 metros de la senda y «disparó al conejo sin ver que venía por el camino el ciclista». Añadió que cuando van en grupo los ciclistas «se les oye, pero cuando van solos, no» e insistió en que lo ocurrido fue «un accidente».

Desde la delegación en Alicante de la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana aseguraron este martes que lo ocurrido el pasado domingo en Monte Orgegia fue «un accidente por imprudencia del ciclista, no del cazador», según explicó Carmen Soriano, técnico de la entidad, que agrupa a casi 9.000 cazadores federados. Soriano precisó que el lugar del accidente es una zona común de caza y negó que el ciclista que recibió cerca de un centenar de perdigonazos hubiese sido confundido con un conejo, como informaron fuentes policiales. La técnico de la Federación de Caza explicó que al cazador no le dio tiempo a reaccionar, ya que al disparar a un conejo irrumpió el ciclista en la trayectoria del tiro.

El cazador tenía todas las licencias y autorizaciones en regla y, según Carmen Soriano, cuenta con un seguro en la federación que cubre los gastos. El propio cazador que estaba en Monte Orgegia aseguró a este diario que además de contar con las licencias tiene asegurados hasta los perros de caza.

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