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Playas de Alicante que sufren desperfectos y que hay que reparar tras cada temporal

Zonas del litoral de Alicante, Elche y Guardamar soportan daños continuos, el último por el granizo hace 10 días - El Instituto de Ecología Litoral achaca la pérdida de arena a la edificación en primera línea

Arena desaparecida en la playa de la Albufereta de Alicante desde el temporal de hace 10 días, en una imagen del viernes de la zona situada frente a la desembocadura del barranco del Juncaret.

El litoral de la provincia tiene puntos débiles donde las playas desaparecen cada vez que se produce un temporal, una dinámica que expertos en Oceanografía del Instituto de Ecología Litoral achacan a la edificación en primera línea, algo común a la mayor parte de la costa alicantina, pues interrumpe el sistema dunar y los aportes de arena. Las borrascas se «tragan» reiteradamente playas del norte como las de Xàbia; del sur como las de Guardamar; y también sufren regresión las de Elche (Arenales) y Alicante, sobre todo la Albufereta, aunque a su problemática se suma el que está situada en la desembocadura de un barranco por donde, cuando hay temporal, salen al mar millones de litros de agua cargados de sedimentos que lo arrastran todo a su paso.

La playa de los Arenales, en Elche, sufre de nuevo pérdida de arena y el agua ha subido hasta las pasarelas en algunas zonas. | ANTONIO AMORÓS

El temporal de granizo de hace diez días provocó que de nuevo desapareciera esta playa, aunque el mar ha devuelto algo de arena. Todavía se aprecia una laguna, con piedras de grandes dimensiones, frente a la desembocadura. El Ayuntamiento incide en que esta playa se regenera sola. «Los servicios de limpieza, a medida que el mar devuelve la arena, la van redistribuyendo con los tractores hasta recuperar su situación habitual». Desde la Concejalía de Medio Ambiente explican que Costas, dado que la playa es de su competencia, ya actuó y colocó un lecho de piedras en la salida del cauce del barranco para reducir el impacto de las avenidas y la pérdida de arena. «Así es más fácil de rellenar el hueco. La arena se la lleva el mar pero las piedras no. La última vez se regeneró bastante rápido, en una semana más o menos». Las borrascas azotan también la zona de calas, que sigue desabrigada y con los espigones muy deteriorados.

Obras de ampliación de la playa de Babilonia (Guardamar); al lado, rocas en la Albufereta horas después de la granizada del día 23. | TONY SEVILLA/PILAR CORTÉS

Los últimos temporales también han dejado daños en las playas de Elche y pérdida de arena. Los lavapiés, la red de tuberías y la estación de bombeo se han visto afectadas por las fuertes tormentas del mes de noviembre y presentan desperfectos. Aunque algunos de ellos ya han podido ser reparados, otros no, y la Concejalía de Turismo espera que para el primer trimestre del año estén arreglados.

Playas que sufren desperfectos y que hay que reparar tras cada temporal

El Ministerio de Transición Ecológica ha realizado inversiones millonarias en la recuperación ambiental del sistema dunar entre el sur de Elche y Guardamar en las dos últimas décadas como estrategia para intentar revertir el proceso de regresión de las playas del litoral en esta zona de la Vega Baja, con un grave impacto sobre el frente costero especialmente con episodios de temporal de Levante. La última de estas actuaciones, con una inversión de más de un millón de euros, ha recuperado vegetación dunar y retirado especies de flora invasoras a lo largo de 13 kilómetros de litoral entre el sur de Elche y Guardamar para retener las dunas, que a su vez permiten mantener la arena en las playas. Con ese proyecto se recupera parte de la pinada de repoblación plantada para evitar que las dunas ocuparan el casco urbano de Guardamar a principios del siglo XIX, en una intervención en la que se han incorporado especies mediterráneas, adaptadas a la salinidad del mar, que permiten fijar la arena dunar y que se quede en la playa.

La regresión costera en la provincia tiene uno de sus ejemplos más llamativos, también a nivel de todo el litoral español, en la playa de Babilonia, donde la arena ha desaparecido por completo y la orilla del mar lame las edificaciones en primera línea. Cuando hay temporal el oleaje impacta directamente contra las casas de planta baja, que han tenido que improvisar defensas con acumulaciones de piedra. El Ministerio de Transición Ecológica ha retirado las concesiones sobre dominio público marítimo terrestre para demolerlas y recuperar este litoral, aunque ha cosechado el rechazo de los concesionarios, con un recurso ante la Audiencia Nacional.

El Ministerio ha recuperado 180 metros de playa en esta zona en un tramo en el que ya no hay viviendas con una inversión de más de 200.000 euros. Las causas de la regresión no están claras. Desde el proceso de urbanización de la costa, con el cambio de las dinámicas de corrientes y su aportación de sedimentos hasta, en el caso de Guardamar, el impacto de los diques de la desembocadura del Segura, que supuestamente impedirían la llegada de aportes de sedimentos que proporciona el río en periodos de avenida. Y sobre todo la subida del nivel del mar por el cambio climático. Efecto cuyo impacto directo sobre la zona no está cuantificado científicamente.

El oceanógrafo del Instituto de Ecología Litoral Joaquín Martínez diferencia entre el problema de la playa de la Albufereta, una zona abrigada donde la pérdida de arena se produce cuando hay riadas y tormentas que arrastran el sedimento al mar, y el resto de la costa, donde afirma que detrás está también la edificación que interrumpe el sistema dunar. En este sentido, aludió al caso de la playa de Babilonia al desaparecer el cordón dunar que existía ocupado por las casas, «lo que hizo que la playa no tenga reserva de arena suficiente para llegar a un equilibrio y contrarrestar el efecto del oleaje. El problema viene de antiguo». A esto se suma que efectivamente la escollera de la desembocadura del río Segura «actúa como barrera al transporte de sedimento y hace que al norte de la playa se acumulen las arenas». También incidió en la falta de caudal del río, «en las últimas décadas lleva cada vez menos agua dulce del interior de la tierra al mar. Llega menos aporte de sedimento. Es una situación compleja». Como la de Arenales del Sol, por la edificación en primera línea invadiendo el cordón dunar. «Un ejemplo de lo contrario es Urbanova, donde la playa es más ancha porque se ha construido menos», dijo.

El experto pone en valor que en las zonas de costa de la provincia donde no se ha edificado y se mantienen vegetación y pinadas existe un almacén importante de arena para la playa. «Cuando hay oleaje la arena que levanta el viento se queda acumulada en las dunas, y en invierno, cuando sopla de tierra a mar, las dunas devuelven a la costa arenas almacenadas previamente. Existe un equilibrio. Si lo rompes construyendo viviendas empiezan a surgir problemas como consecuencia de la ocupación del dominio público. Esto está pasando en todo el Levante español».

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