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Cazadores, senderistas, ciclistas y familias comparten decenas de entornos en la provincia de Alicante

El incidente en Monte Orgegia, que dejó a un deportista con un centenar de perdigonazos en el cuerpo, reabre el debate sobre las «zonas libres de caza», donde existe peligro latente de accidentes

Un cazador carga su escopeta en un acción contra la sobreexplotación de conejos en la provincia, en una imagen de archivo.

«El uso cada vez más habitual del parque de Monte Orgegia hace incompatible la caza con la actividad lúdica». Son palabras del alcalde de Alicante, Luis Barcala, tras el reciente incidente que acabó con un ciclista con un centenar de perdigonazos alojados en su cuerpo. Ese hecho, calificado como accidente por ambas partes (tanto el cazador como el ciclista que se vieron implicados), ha reabierto el debate sobre la difícil convivencia entre la caza y el deporte en multitud de entornos de la provincia, sobre todo en los calificados como «zonas comunes de caza», que según la ley valenciana se trata de todos los terrenos que «no posean la condición de alguno de los espacios cinegéticos anteriores (reservas de caza, cotos de caza y zonas de caza controlada), ni tengan la consideración o declaración, respectivamente, de zona de seguridad o refugio de fauna». En la práctica, significa todo terreno rústico que no esté protegido, según subrayan desde la Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA): «La ley valenciana convierte de facto a prácticamente todo el territorio de la Comunidad en un inmenso cazadero».

Entornos donde conviven la caza y actividades como el senderismo y el ciclismo, como Orgegia, las lagunas de Rabasa, zonas del Vinalopó o la Serra Gelada. | JOSE NAVARRO/ALEX DOMÍNGUEZ/PÉREZ GIL/DAVID REVENGA

En ese territorio destacan puntos donde el conflicto lleva tiempo sobre la mesa. De hecho, el Ayuntamiento de Alicante lleva años siendo consciente de la difícil convivencia entre cazadores y senderistas y ciclistas en el entorno de Orgegia, un área verde periurbana habitualmente utilizada como zona de esparcimiento por centenares de alicantinos, como así se lo hizo saber un habitual de la zona por escrito hace justo tres años. «En la ciudad de Alicante, hay varios puntos que son o pueden ser conflictivos, como Orgegia, el entorno de las lagunas de Rabasa, donde nos consta un serio problema entre dos chicas y unos cazadores, la sierra de los Colmenares o la Serra Grossa», añade Sergio Arroyo, de AHSA, quien insiste en que hace años, aunque con escaso éxito hasta el momento, llevan alertando de un problema que ya se da en «la propia ciudad, en terrenos periurbanos como el Monte Orgegia; es como si se pusieran a cazar en la Casa de campo de Madrid».

Entorno de la Sierra de Santa Pola, donde se producen conflictos entre senderistas y cazadores. | SERGIO FERRÁNDEZ

Desde la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, que suma unos 9.000 miembros en la provincia de Alicante, defienden la necesidad de la caza tanto para el futuro de los cultivos como para la seguridad en la circulación por carretera: «Existe sobreabundancia de animales, de conejos y, en Alicante, de jabalíes. Si no se permitiera cazar estos días en las zonas libres (la veda ha estado abierta desde el 12 de octubre hasta este 6 de diciembre), tendríamos más daños a la agricultura, sin olvidar que los accidentes de tráfico por animales se han multiplicado por siete. El resto de actividades (como el senderismo o el ciclismo) se pueden hacer el resto del año, aunque nosotros consideramos que en el monte cabemos todos», añade el presidente, Raúl Esteban, quien reclama más mano dura para aquellos, en alusión principalmente a los ciclistas, que se saltan las normas en el campo: «Pedimos que se endurezcan las penas a aquellas personas que no respeten las zonas delimitadas para caza. Ahora se exponen a una falta irrisoria». También, desde la federación, piden a la Administración que fomente una mayor «sensibilización» hacia la ciudadanía y acusan al gobierno de Alicante de impulsar una medida «populista» al pedir a la conselleria que aumente la zona de seguridad en Orgegia para separar más a los cazadores de los senderistas, los ciclistas y las familias que recorren los senderos urbanos habilitados por el Ayuntamiento.

Cazadores, senderistas, ciclistas y familias comparten decenas de entornos en la provincia | JOSE NAVARRO

Desde la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, que dirige la ilicitana Mireia Mollà, subrayan que no está previsto modificar la ley actual, que es de 2004, porque «incluye mecanismos para resolver» este tipo de conflictos, pese a las peticiones desde diferentes frentes. «En este caso, el Ayuntamiento, como titular de los terrenos, tiene tres opciones: que pida la declaración de zona de seguridad, que lo declare paraje natural municipal y incluso zona dotacional. Además, no se puede estar ajeno a la sobreabundancia de conejos en municipios, como Alicante».

Cazadores, senderistas, ciclistas y familias comparten decenas de entornos en la provincia | PÉREZ GIL

Pero este conflicto no es propio de la capital alicantina, sino que se da en numerosos entornos de la provincia. Decenas son los puntos donde los ecologistas alertan de que la convivencia genera serio peligro. En Santa Pola se llevan cinco años tratando de que el Cabo y la Sierra sean declarados paraje natural para aumentar la protección no sólo del patrimonio paisajístico si no también potenciar la seguridad de los visitantes. Cuando se abre la temporada de caza es muy común ver cómo convive la actividad cinegética con escapadas de senderistas, ciclistas y familias al completo que encuentran en este enclave una forma de ocio porque también hay una ruta con fortificaciones de la guerra civil. En Elche, en la última veda, conscientes del aluvión de deportistas que cada vez más registran los montes ilicitanos, sobre todo desde el estallido de la pandemia, los cazadores optaron por colocar carteles tanto en Elche como en Santa Pola para avisar y prevenir riesgos. Vallongas, El Molar y la Loma de El Altet son las zonas más habituales donde se practica la caza en Elche.

Cazadores, senderistas, ciclistas y familias comparten decenas de entornos en la provincia | DAVID REVENGA

«En el monte cabemos todos. Tenemos que ser respetuosos para que todo sea compatible» RAÚL ESTEBAN, Presidente de la Federación de Caza

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«La ley lleva a que el 95% del suelo, al margen de las ciudades, sea en la práctica zona de caza» SERGIO ARROYO, Miembro de Amigos de los Humedales

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«La ley ya incluye mecanismos para resolver este tipo de conflictos. No está previsto cambiarla» MIREIA MOLLÀ, Consellera de Agricultura

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«El uso cada vez más habitual del Monte Orgegia hace incompatible la caza con la actividad lúdica» LUIS BARCALA, Alcalde de Alicante

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En la Vega Baja hay dos zonas en las que la convivencia entre la actividad regulada de cazadores y la de ciclistas y senderistas es más conflictiva. Es el caso del paisaje protegido de Sierra Escalona y Dehesa de Campoamor. No es raro que senderistas y ciclistas realicen su recorrido con el sonido de disparos de fondo, sobre todo los fines de semana. Algo similar ocurre en la sierra de Benejúzar. En este caso el Club de Caza La Pilarica lleva años intentando concienciar a la población sobre las restricciones de paso por muchos de los principales parajes de la sierra en función de la época de caza. En general existe un desconocimiento de senderistas y ciclistas sobre la legislación que protege la actividad de los cazadores. En una situación que cada vez genera más problemas en zonas densamente pobladas con residentes que buscan con mayor frecuencia parajes naturales fuera de sus poblaciones.

Las comarcas del Alto y Medio Vinalopó poseen una extensa red de senderos homologados y debidamente señalizados, y también de otros no oficiales creados a su paso por los montañeros o los ciclistas, que delimitan con cotos de caza, los atraviesan o discurren por su mismo trazado. En el Medio Vinalopó las zonas próximas al monte de Monóvar, Pinoso, Petrer, Elda y Salinas suelen ser lugares habituales donde deportistas, senderistas y cazadores suelen coincidir. En el Alto Vinalopó hay todavía más zonas «calientes» por la existencia de más montañas y enclaves recónditos muy atractivos para los ciclistas de montaña y, a la vez, ricos en fauna silvestre. Sobre todo conejo, liebre y jabalí. Es costumbre entre senderistas, ciclistas y montañeros gritar cuando escuchan disparos próximos para alertar de su presencia a los cazadores. Incluso los hay que llevan silbatos para indicar su presencia en zonas de pinada o matorral denso con escasa visibilidad.

En la Marina Baixa, existen varias zonas en las que las zonas de caza están cerca de áreas con senderos o pasos de ciclistas. Una de ellas es el parque natural de Serra Gelada, ubicado entre Benidorm y l’Alfàs del Pi.

Las cifras

2004: La actual ley tiene ya más de quince años en vigor

La ley valenciana de caza, según el BOE se publicó en el Diari de la Generalitat Valenciana en diciembre de 2004, así que supera los 15 años.

9.000: Cifra de alicantinos con licencia de caza

La provincia de Alicante tiene a unas 9.000 personas con licencia de caza, según las cifras facilitadas por la Federación autonómica. 

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