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Bono alquiler para jóvenes, ayuda pero no convence

Cuatro jóvenes explican que los 250 euros al mes no solucionan el problema de fondo: la precariedad laboral

Cómo conseguir la ayuda de los jóvenes para el alquiler.

El Real Decreto emitido el pasado 18 de enero por el que se regula el nuevo bono alquiler joven y el Plan Estatal de Vivienda 2022-2025 no convence a varias generaciones que son conscientes de las dificultades que entraña hoy en día acceder a una vivienda en régimen de alquiler, opción mucho más viable que la compra de un piso, para quienes quieren «volar del nido».

Con una visión más social, Belén Romero de 27 años, tras haber leído la medida gubernamental y viviendo actualmente de alquiler, pregunta lo siguiente. «¿Aquellos jóvenes que no cuentan con un trabajo estable y quieren emanciparse pero las inmobiliarias les ponen traba, ¿qué ocurre con ellos?», cuestiona esta trabajadora social. «Aquellos jóvenes que no cuenten con un contrato fijo porque únicamente están trabajando de forma temporal para pagarse sus estudios o porque el mercado laboral actualmente no juega a favor de nadie y los contratos son temporales, no se va a poder acceder a una vivienda y, por consecuencia, al bono joven?», opina.

Arma de doble filo

Aunque considera que el planteamiento sería cambiar la legislación que regula el acceso a una vivienda de alquiler, ve bien que se «piense en nosotros y se nos ayude pero desde mi punto de vista creo que puede ser un arma de doble filo, por una parte puede producir un efecto inflacionario en los precios de las viviendas y, por otro, puede dificultar que los jóvenes puedan emanciparse por los requisitos que piden. Hay que ser realistas, acceder a un alquiler no es fácil», zanja.

Elevada formación, escasa valoración

Para Cristina Guilabert el acceso a la vivienda de los jóvenes «es un problema ya arraigado en la sociedad, como lo es su causa, la precariedad laboral juvenil y la consecuencia, el retraso en el acceso al mundo laboral, su emancipación y participación social». Con contundencia, expone la realidad de muchas personas con grados, másters y doctorados: «una escasa valoración de la elevadísima formación que comparto con mi generación que acaba abocando al exilio para convertirnos en emigrantes mejor valorados en otros países, con un paro estructural mucho más acentuado en el género femenino y con unas ofertas laborales precarias con contratos temporales o de prácticas; el acceso a la vivienda es escaso por no decir nulo», afirma.

Esta profesora de Infantil resume un escenario que aunque desfavorable, plasma el pensamiento de una generación, para la que «el acceso al alquiler supone la presentación de un contrato indefinido, inexistente en nuestra vida laboral hasta los 30 años o más».

¿Es este bono la solución? «Supone una ayuda pero no la solución a un problema que va mucho más allá del acceso a la vivienda». Asimismo, reflexiona: «Si ponemos ayudas pero no solucionamos el problema del empleo juvenil o no valoramos el talento español y lo dejamos marchar, tendremos un problema mayor en unos pocos años al no contar con suficientes contribuyentes».

Aunque este bono «supone un respiro y una declaración de intenciones, habrá que ver si el gobierno se pone manos a la obra a solucionar un problema de base que no nos permite a los jóvenes poder llevar una vida normal», señala.

Impulso para los jóvenes

Más positiva se muestra Sandra Candela ante esta medida del Gobierno. Para esta joven periodista «este bono es una buena iniciativa y una muy buena forma de impulsar y facilitar la independencia de los jóvenes en nuestro país ante la situación económica y social que estamos teniendo que atravesar».

A la hora de ponerlo en práctica sí es más cauta y opina que «debemos esperar a ver cómo las administraciones públicas empiezan a tramitar y gestionar estas solicitudes y no tengan la misma demora que las resoluciones del Ingreso Mínimo Vital», asiente comparando ambas iniciativas promovidas por el actual Gobierno.

Más planes de empleo

El más joven de este cuarteto no está en contra de este bono joven de alquiler, pero sí considera que es más necesario «un plan de empleo juvenil que nos permita la inserción en el mercado laboral y poder comenzar a cotizar cuanto antes, con contratos que no sean temporales o de prácticas que, ahora mismo, es lo que encuentras en las ofertas de trabajo».

Para él, «es una ayuda que siempre viene bien pero, aunque trabajemos, muchos no podemos acceder a una vivienda por no cumplir con los requisitos que pone encima de la mesa esta ley», asegura.

Trasladando el pensamiento de varios compañeros suyos, aclara que «el principal problema no es emanciparse, sino poder tener una seguridad económica que nos permita tener una jubilación el día de mañana y asegurarnos una pensión. El inconveniente no es el acceso a la vivienda, es el camino para llegar a ella sin ayudas».

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