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La vida de los otros... en el plan Zonal

Una docena de policías relatan ante el tribunal que juzga supuestas irregularidades en la adjudicación del macro vertedero de la Vaga Baja cómo fueron los seguimientos a los acusados en restaurantes, en un barco de Ortiz y hasta en la Feria de Abril de Sevilla

"Los matrimonios Ripoll y Gregory en una embarcación de Ortiz en Dénia"

Relatado por quienes escuchaban y transcribían las conversaciones intervenidas, realizaban los seguimientos o montaban las vigilancias, la tarea de los agentes que se encargaron de ello en el caso Brugal, y en las piezas que de él se derivaron, no dista mucho de la de aquel oficial de la Stasi que en la magnífica «La vida de los otros» se ocupaba de estos menesteres en el Berlín Oriental de principios de los 80. Con la salvedad, además de otras diferencias de mayor calado entre ambas operativas, de que aquí los agentes no llegaron a empatizar con sus objetivos, como sí le ocurrió al espía alemán.

Alrededor de una docena de policías, la mayoría del grupo de Delincuencia Económica de la Comisaría de Alicante, y algunos otros de la central, que declararon por videoconferencia desde Madrid, relataron en la sesión del juicio de este jueves los pormenores de la investigación por las supuestas irregularidades en la adjudicación del plan Zonal de la Vega Baja, una de las ramas del Brugal. Una instrucción que sentó en el banquillo a trece personas de las que ayer únicamente lo estaban tres (José Joaquín Ripoll, Ángel Fenoll y Rafael Gregory) que al final de la mañana quedaron en dos al marcharse el último tras el receso.

Ripoll, su mujer y Gregory frente al edificio de los pisos

A preguntas del fiscal y de las defensas, los policías explicaron que se creó un grupo específico para este asunto dentro de la brigada y que prácticamente todos los días se escuchaban las conversaciones intervenidas de las que, bajo el control del inspector responsable de la investigación, se expurgaba lo que interesaba para las pesquisas de lo irrelevante o lo de carácter íntimo. «Había días que hablaban hasta ocho horas», detalló uno de los testigos para dar una idea del volumen de trabajo que eso comportaba.

Los agentes detallaron comidas entre el entonces presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll, y los empresarios Ortiz y Gregory en un conocido restaurante del centro de Alicante ya desaparecido. Otras a las que asistió Ángel Fenoll, Gregory y el hombre de Ortiz para el consorcio de las basuras, José Candel, también acusado. Contactos entre el empresario de Orihuela y el exdiputado socialista Antonio Amorós y hasta un encuentro entre Gregory y Candel en una pequeña cafetería próxima a las oficinas de Ortiz sin percatarse de que quienes había en la mesa de al lado eran los policías que les estaban siguiendo.

Citas que se documentaron con fotografías, como las que se tomaron en el puerto de Dénia a los matrimonios Ripoll y Gregory a bordo de una de las embarcaciones de Ortiz que el empresario les acababa de prestar. O las que captaron a Ripoll y a Gregory con sus respectivas esposas a las puertas del edificio en el que se encontraban los dos pisos que la Policía y la Fiscalía sostienen que le iban a regalar al expresidente provincial del PP por sus gestiones para que, como contrapartida a la adjudicación de plan Zonal, Ortiz compensara Fenoll, afín a los populares, comprándole una finca para instalar el vertedero.

Ripoll, su mujer y Ortiz en la Feria de Abril de Sevilla

Ripoll, su mujer y Ortiz en la Feria de Abril de Sevilla MERCEDESGALLEGO

Los seguimientos no se limitaron a la provincia sino que, en abril del 2008, se ampliaron a la Feria de Abril de Sevilla, donde se encontraron de nuevo Ortiz, Ripoll y Gregory con sus respectivas mujeres. Primero en una caseta del Real para después desplazarse hasta el barco del empresario, donde continuaron la fiesta. «¿Era mutitudinaria?», preguntó el fiscal después de que Ortiz dijera en su declaración que «estaba Ripoll y otras sesenta personas más». «Multitudinaria no, había 4 o 5 personas, que yo recuerde», declaró el agente.

La Policía documentó con imágenes los encuentros que consideraron relevantes para la investigación. Entre ellos, el que se produjo en el puerto de Dénia, donde Ortiz prestó uno de sus barcos a los matrimonios Ripoll y Gregory (imagen de arriba). A la izda, Ortiz, Gregory y la mujer de Ripoll en la Feria de Abril. Abajo, en el centro, Ripoll, su mujer y Gregory en el edificio de los pisos y, a ambos lados, Ripoll, Ortiz, Fenoll y Candel junto a otras personas a la salida de dos comidas celebradas en días diferentes.

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