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El turismo residencial tira de la construcción y recupera el 80% de la actividad prepandemia

Los promotores detectan un nuevo perfil del comprador vinculado al «efecto confinamiento» - El negocio inmobiliario mantiene un total de 96.000 empleos en la provincia de Alicante

Dos operarios en un edificio de viviendas en construcción en Playa de San Juan. | ALEX DOMÍNGUEZ

Los promotores que se centran en la construcción y venta de viviendas turísticas en la provincia han detectado en los tres últimos meses un fuerte repunte de la demanda de la denominada segunda residencia por los inversores europeos, lo que ha hecho que el volumen de ventas se haya situado a los niveles anteriores a la pandemia, al recuperarse hasta un 80% de las operaciones que realizaban en 2019. Los datos de los promotores coinciden con el balance que maneja sobre visados de viviendas nuevas el Colegio de Aparejadores: la construcción cerró el último trimestre de 2021 con más viviendas visadas (1.564) que en 2019 (1.463), aunque el cómputo anual esté aún un 21% más bajo. Alicante es el municipio con mayor crecimiento, con 1.026 viviendas iniciadas en 2021, Elche (376), Orihuela, (371), Dénia, (345), Torrevieja, (321), Pilar de la Horadada, (309), Xàbia, (304), Santa Pola, (292) y Finestrat con 198 son los municipios donde mayor es la actividad.

El sector cree que el efecto confinamiento por el covid ha ayudado a reactivar una demanda que hasta 2019 se concentraba en las personas próximas a la jubilación, pero ahora se ha rejuvenecido, con un perfil de edad media del comprador que está en los 52 años, por los 62 años antes de la pandemia. Los bajos tipos de interés y el ladrillo como sector refugio del dinero también ayudan. El inminente mes de febrero se encara, por lo tanto, en un escenario mucho más optimista que el de hace justo un año cuando el «cierre» del aeropuerto por las restricciones paralizó ventas y nuevos proyectos.

El turismo residencial se ha convertido, prácticamente y utilizando un símil bancario, en un sector «sistémico» (su eliminación afectaría al conjunto de la producción de la provincia) para la economía de la Costa Blanca, al mover hasta 2019 un total de 12.000 millones de euros al año, de los que seis mil millones corresponden al gasto de los extranjeros que tienen su segunda residencia en la provincia, y otros seis mil al movimiento económico de la compraventa de apartamentos, villas y chalets. La actividad representaba el 17% el PIB. La venta de viviendas a extranjeros y turistas españoles mantiene 96.000 empleos al año y una actividad que ayuda a la desestacionalización y concentra el 60% del gasto turístico, según Provia.

Los promotores detectan, además, que en los tres últimos meses que la Costa Blanca ha cogido ritmo en la construcción de segunda residencia gracias, paradójicamente, a dos factores en teoría contrapuestos: por un lado el avance en el final de la restricciones y, por el otro, en que muchos compradores del centro y norte de Europa han decidido invertir en vivienda convencidos de que es mejor parar un confinamiento por el covid o cualquier otro virus que pueda surgir que en sus ciudades de origen con quince grados menos de temperatura, según apuntan desde Provia. Influyen también los bajos tipos de interés y el hecho de que el ladrillo vuelva a tener fuerza como refugio del capital.

Perfil del comprador

La elección de la provincia como un lugar para soportar mejor las medidas contra el covid -el teletrabajo se impone- ha provocado también un cambio en el perfil de edad del comprador que se ha rejuvenecido en diez años, pues ha pasado de ser una pareja en torno a los 62 años, cercana ya a la jubilación, a ser clientes con una media de 52 años, «que piensan que ante lo que ha pasado en los dos últimos años hay que aprovechar mejor el tiempo», apunta Pablo Serna, consejero delegado de TM, el principal grupo inmobiliario de vivienda turística.

Jesualdo Ros, secretario general de Provia, subraya que «había mucha demanda internacional retenida y al levantarse las restricciones ha salido a borbotones. Desde el verano y hasta principios del otoño los departamentos de venta no pararon. Llegó la calma por la incertidumbre de la ómicron, pero llevamos unas semanas en las que volvemos a percibir muchas ganas de comprar».

Ros apunta que «2021 fue al final mucho mejor de lo que esperábamos en enero. Para este ejercicio confiamos que la creciente demanda internacional se mantenga estable. Las altas tasas de ahorro que ha generado la pandemia se están canalizando hacia la segunda residencia, y a ello también contribuyen los bajos tipos de interés, aunque también es cierto que hay un riesgo importante de alza de los precios por el fuerte incremento de los costes de materiales, energía, laborales y normativa técnica», apuntó este viernes Jesualdo Ros.

Por otro lado, Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante, advierte de que la sostenibilidad territorial es compatible con un turismo residencial bien entendido, que apueste por la calidad y no por la cantidad. «Hay empresas de la provincia que tienen claro estos supuestos y están desarrollando promociones inmobiliarias, de finalidad turística, que apuestan claramente por la calidad tanto constructiva como paisajística. Y, asimismo, han incorporado criterios de eficiencia energética y de ahorro de agua. Este es el camino a seguir en la provincia en el futuro». Olcina subraya que «debemos especializarnos en calidad, que además aporta valor añadido a las promociones y mejor reclamo turístico». Para Olcina, «lo importante es construir ciudad por lo que la apuesta habría que enfocarla por el modelo compacto como el de Benidorm, llenando, incluso, todos esos huecos y solares que quedaron vacíos tras la crisis de finales de la década de 2000. Siempre es mucho mejor que el modelo de ciudad dispersa. No buscar espacios alejados de la ciudad y que se repitan los esquemas de aquellos años del boom. Lo importante es construir ciudad, porque es más sostenible desde el punto de vista del consumo de agua y energía».

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