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Fin de las mascarillas en el aula: entre la alegría y la prudencia

Los profesores más mayores y algunos niños optan por seguir utilizando la prenda de protección, pese a que desde hoy ya no es obligatoria en interiores

Parte del alumnado y del profesorado han optado por seguir llevando la mascarilla

Alumnos y profesores de las localidades en las que ha habido clase este lunes, día de San Vicente Ferrer y festivo en muchos municipios, estrenaban el primer día sin mascarillas con alegría por poder volver a verse las caras tras dos años de pandemia, pero también con mucha cautela ya que el virus todavía sigue entre nosotros. De ahí que un considerable porcentaje de profesores y en menor medida de alumnos en los colegios consultados por este diario hayan optado por seguir llevando esta prenda de protección, pese a que su uso ya no es obligatorio en espacios cerrados.

"En nuestro centro hay en torno a un 30% o 40% del profesorado que la sigue utilizando y en el caso de los niños será alrededor del 20% los que por prudencia han optado por llevar la mascarilla", Explica Yolanda Rodríguez, directora del colegio Enric Valor de Alicante. En este colegio también han aprovechado el regreso de las vacaciones de Semana Santa para eliminar las entradas escalonadas por las mañanas, de ahí que este lunes haya sido un arranque de semana lleno de novedades. "Los niños estaban a la expectativa de ver qué ocurría. Muchos nos miraban sorprendidos a la cara porque era la primera vez que nos veían el rostro sin las mascarillas, y para nosotros mismos ha sido una sorpresa descubrir por primera vez la cara de compañeros con los que llevábamos dos años trabajando sin quitarnos esta prenda de protección".

Otros colegios consultados por este periódico han optado por mantener la entrada escalonada, pese a que la normativa sanitaria ya permite que entren todos los niños a la vez. “La fórmula ha funcionado bien y las familias están contentas, así que lo mantendremos lo que queda de curso”, señalaba ayer la directora de otro colegio de la ciudad de Alicante que prefiere mantener el anonimato.

En las instrucciones que ha enviado la Conselleria de Educación a los centros se indica que la mascarilla es necesaria para las personas mayores, inmunodeprimidas y embarazadas cuando no se pueda guardar el metro y medio de distancia de seguridad. De ahí que en colegios como El Palmeral su uso siga siendo generalizado "entre los profesores más mayores", como destaca la directora del centro, Rosa Pinto. También a los alumnos más mayores de este colegio les ha costado mucho desprenderse de esta prenda de protección. "A media mañana, en tercero y cuarto la llevaban la mayoría de niños. Cuando les preguntabas por qué no se la quitaban, te decían que tenían miedo", destaca Pinto. En este cole también han permitido que desde este lunes los padres de los niños de Infantil puedan acompañarles hasta las clases, "así que los más pequeños estaban felices".

Niños acceden con y sin mascarillas a un colegio de Alicante

Los profesores consultados destacan la importancia de no llevar mascarilla para la enseñanza. "La comunicación no verbal es importantísima para los niños, aunque en estos dos años han aprendido a leer la expresión facial a través de los ojos", destaca una docente de la ciudad de Alicante.

De donde no va a desaparecer la mascarilla es del transporte escolar. Educación recuerda que en los autobuses deben seguir llevándola todos los niños mayores de seis años, como en el resto del transporte público.

Esta prenda también es obligatoria para las personas positivas en coronavirus como sus contactos estrechos, en los 10 días siguientes al inicio de los síntomas. Pese al fin de las mascarillas en los interiores, la conselleria recuerda que es recomendable su uso en aquellos espacios en los que no se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros y la ventilación no esté garantizada.

Este lunes se cumplen cinco días de la desaparición de las mascarillas en los interiores. Únicamente se mantiene su uso obligatorio en los hospitales, centros de salud y farmacias como medida preventiva para evitar contagios. También en las residencias de ancianos para proteger a los más vulnerables y en el transporte público, donde se dan más situaciones de aglomeración y es más complicado mantener la ventilación.

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