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El "dilema" del Ayuntamiento de Alicante con los contenedores de ropa usada

La finalización del contrato con Proyecto Lázaro impide la existencia de contenedores de textil en las calles de la ciudad al no disponer ninguna entidad de permiso para la ocupación de la vía pública

Uno de los contenedores que nunca han estado amparados por la legalidad y que han vuelto a verse por las calles de Alicante C. P.

El Ayuntamiento de Alicante está entre la espada y la pared con la recogida de ropa usada por el retraso en la licitación del nuevo servicio La Junta de Gobierno aprobó este martes la convocatoria de un procedimiento para adjudicar el servicio de recogida de textil, reservado para centros especiales de empleo, que tendrá una duración de cuatro años y un presupuesto máximo de 681.000 euros. Sin embargo, ese contrato no se prevé que esté adjudicado al menos hasta finales de verano. ¿Qué sucede hasta esa fecha?

Hasta que llegue el momento de la regularización del servicio municipal, el Ayuntamiento se enfrenta ahora a un problema, que no es menor. La recogida de textil lleva sin contrato desde finales de 2021, según confirman desde el anterior adjudicatario, Proyecto Lázaro, que estuvo al frente del servicio a través de contratos menores desde mayo de 2021 al vencer el convenio con Acción Social que durante años le vinculaba al Ayuntamiento de Alicante.

Aunque estaba previsto, según explica el concejal de Limpieza, Manuel Villar, los contratos menores no se prolongaron hasta este mes de mayo, a partir de cuando ya no se iban a poder firmar más vinculaciones a dedo porque podría considerarse fraccionamiento de contratos. Así, en el actual contexto, ninguna entidad, tampoco Proyecto Lázaro, tiene permiso del Ayuntamiento de Alicante para colocar contenedores en el espacio público. Esta falta de permisos municipales había sido el motivo esgrimido por el Consistorio para retirar decenas de contenedores de otros colectivos durante los últimos meses, ya que entonces suponían una competencia desleal para la entidad que sí contaba con un vínculo contractual con el Ayuntamiento.

El concejal Villar admitió este martes, durante la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno, que la situación pasaba a la "alegalidad" desde que finalizase el último contrato menor con Proyecto Lázaro, que según el edil iba a ser a principios de mayo, pero según la entidad fue a finales de diciembre. El Ayuntamiento, en cumplimiento de la legalidad vigente, debería retirar todos los contenedores de ropa de la vía pública. Sin embargo, esa decisión impediría por completo la recogida de ropa usada para su reutilización. El concejal prefirió no detallar la postura municipal hasta la regularización del servicio con la futura adjudicación del nuevo contrato.

Inminente licitación de la limpieza

Por otro lado, el concejal Villar señaló que el nuevo contrato de la limpieza y recogida de residuos se licitará en breve. Incluso, el edil se atrevió a hablar de ese trámite para la próxima reunión de la Junta de Gobierno, prevista para el martes 3 de mayo. El servicio se presta ahora, al igual que el tratamiento de residuos, tras la prórroga de un servicio que todos los grupos municipales, durante la última campaña electoral, rechazaron aprobar.

El pasado verano se supo que el próximo contrato del servicio de la limpieza viaria y recogida de residuos de la ciudad de Alicante saldría a licitación por un presupuesto de más de 43 millones de euros, lo que supondrá aproximadamente un 30% más respecto al coste actual, según el concejal de Limpieza. Entonces se esperaba que el proceso administrativo se iniciase entre septiembre y octubre, con la previsión de que se adjudique en 2022. Ahora los tiempos han cambiado, esperando que se adjudique antes de terminar este año si el proceso no se complica con la interposición de recursos durante el trámite de licitación. Este contrato tendrá una duración idéntica al actual, ocho años. Quedará pendiente de licitar el lote relativo al tratamiento de residuos, que será para veinte años. El de ecoparques se adjudicará para cinco años.

Este incremento del coste de la limpieza, según explicó el pasado verano el jefe de servicio del área municipal, permitirá generalizar el servicio de recogida de residuos orgánicos (contenedor marrón), además de aumentar el personal (principalmente, barrenderos), la maquinaria y también los baldeos, sobre todo en los barrios. Actualmente, según el propio técnico, hay distritos donde las calles se limpian con agua a presión con un periodicidad superior a los dos meses. Además, el técnico también resaltó la implantación de "mucha tecnología", tanto para el diseño de las rutas como para el sistema de control.

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