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Golpe letal al regadío del Vinalopó y L'Alacantí: el Júcar recortará un 90% la extracción de agua subterránea sin concretar un trasvase de agua

Los agricultores advierten de que si la Confederación del Júcar aprueba el documento ya redactado el golpe al campo será letal

Instalaciones de trasvase Júcar-Vinalopó en la provincia. Áxel Álvarez

Nuevo pulso con los regantes, ahora con los de las comarcas del Vinalopó y L´Alacantí. A falta de que comiencen a llegar desde la desembocadura del Júcar los 18 hm3 pactados en el acuerdo «histórico» con la Junta Central de Usuarios del Júcar-Vinalopó hasta el próximo 31 de diciembre, los agricultores de las comarcas centrales (40.000 hectáreas, entre ellas las dedicadas a la uva de mesa) se enfrentan a una nueva amenaza. La Confederación Hidrográfica del Júcar ha convocado una reunión la próxima semana, en concreto el miércoles 25, de su junta general para aprobar la nueva hoja de ruta de la distribución del agua desde este año y hasta el horizonte de 2027.

Planificación que pasa por la prohibición de extraer 86 hm3 de los 95 hm3 actuales de agua subterránea para regadío de los seis acuíferos desde el que se abastecen regantes y municipios, que serán los únicos que seguirán teniendo acceso, de momento, a los 41,3 hm3 a los que tienen derecho. Agua, la de los agricultores, que tendrá que ser sustituida por la del trasvase. La propuesta es reducir un 90% el derecho y la concesiones de los regantes, que pasaran a disponer solo de 9,2 hm3 al año por los 95,2 hm3 actuales. El problema es que la Confederación del Júcar pretende dar el paso ya este año, sin tener cerrada la cantidad que facilitará a los agricultores y, que según, fuentes de la Junta Central, estaría en torno a los 30 hm3 al año. Un caudal insuficiente para cubrir las necesidades. "Vincular la reducción de las extracciones con los aportes del Júcar-Vinalopó no lo entendie nadie. El problema es muy grave", advierte Ángel Urbina, portavoz de la Junta Central del Júcar-Vinalopó. En el Consell también hay preocupación. "Lo que está claro es que si el objetivo del trasvase es quitar presión a los acuíferos, hay que buscar y dar una alternativa para los regantes", subraya Roger Llanes, secretario autonómico de Agricultura.

El impacto para el abastecimiento urbano es menor, un 40% menos entre la puesta en marcha del plan hasta 2027 o, lo que es lo mismo, pasar de los 41 ,3 hm3 de agua que se extraen en estos momentos a 24,7 hm3. Básicamente, esta disminución se concentrará en los municipios de l`Alacantí, que deberán abastecerse con agua desalada o, en el caso de Alicante, la que llegue también desde el Tajo.

Un situación que afecta las denominadas «masas de agua subterránea» de los acuíferos Villena-Beneixama, Sierra Castellar, Sierra Salinas -estos dos se cierran al completo para el campo-, Peñarrubia, Sierra de Crevilllente y Reclot. La Junta Central trata en estos momentos de minimizar el impacto que puede tener la decisión del próximo miércoles. Los regantes hablan de ruina total si se da el paso adelante y avalancha de reclamaciones patrimoniales porque, además, muchas comunidades de regantes siguen sin estar conectadas con la infraestructura del postrasvase del Júcar.

Trasvase a Almería

Por otro lado, el Consell y las organizaciones agrarias se oponen de forma frontal al trasvase encubierto, según La Unió, que se pretende realizar desde la Acequia Real del Júcar a Almería, mediante una cesión de derechos de agua, porque las necesidades de los regantes de la Comunidad Valenciana no están todavía cubiertas y existen zonas con un evidente déficit hídrico.

En principio, durante al menos cinco años se pretende llevar 10 hectómetros cúbicos de agua al año desde el Júcar hasta el río Almanzora, donde el problema de la sequía es también acuciante. El agua se vendería entre 0,27/0,30 euros/metro cúbico y se quiere lograr 15 millones de euros (3 millones de euros anuales) con la excusa de llevar a cabo la modernización de regadíos. La organización agraria denuncia que «el agua no servirá por tanto para regar nuestras tierras, ni para regenerar la Albufera, ni para aumentar el caudal del Júcar, ya que se trasvasaría desde Alarcón a 300 kilómetros de la desembocadura del río en Cullera».

«No puede ser que nos hayamos manifestado en Alicante por los recortes del Tajo que reducirán la transferencia a las comarcas alicantinas, que los regantes del Vinalopó sigan con dificultades para regar, que nos opongamos a que se esquilmen los acuíferos del Júcar en la Mancha oriental, y mientras tanto algunos se dediquen a vender el agua a otras comunidades autónomas en una maniobra que al final lo que trata es de lucrarse con este bien público, que es de todos los regantes”, critica el dirigente Carles Peris.

La Unió plantea que se llegue a una solución integral en los recursos hídricos, integrando propuestas vertebradoras y constructivas para todos, evitando el conflictos entre territorios. La coordinación entre las diferentes Confederaciones Hidrológicas, la habilitación de planes hidrológicos estatales e incluso europeos, entre otras medidas, son pasos indispensables para resolver los conflictos. Por ello “reclamamos una visión de Estado a todos nuestros gobernantes, porque hay que socializar las soluciones, no los problemas”, asegura el secretario general.

“La realidad actual nos indica que otras alternativas viables a los trasvases con un precio asumible para que los agricultores podamos mantener nuestras explotaciones no existen y por lo tanto no es momento de asumir ahora recortes de agua, justo cuando los costes producción están desorbitados”, señala Peris.

Los tres socios del gobierno del Botànic están, por su parte, en contra de la venta de agua del Júcar a Almería, una transferencia de 50 hectómetros cúbicos que la Acequia Real del Júcar (ARJ) pretende realizar durante los próximos 5 años para obtener financiación y, también, como respuesta a una solicitud del Ministerio para la Transición Ecológica por la gravísima sequía en la cuenca del Guadalquivir. A la negativa rotunda de Compromís y Unides Podem se une también el PSPV, que considera que hay otras opciones mejores, según información de J. M. Bort.

Desde el partido de Ximo Puig, el trasvase que plantea la ARJ no es la opción «más razonable, máxima cuando sabemos que se están estudiando otras alternativas posibles para atender las necesidades de Almería». «Comprendemos el punto de vista de la Acequia Real y los problemas de Almería, pero creemos que hay alternativas mejores, sobre todo teniendo en cuenta las dificultades hidrológicas de nuestra tierra», señalan.

La diputada de Compromís Graciela Ferrer, portavoz de Medio Ambiente y Agua de Compromís en las Corts, considera que «es inconcebible que, en una cuenca sobreexplotada como es el caso de la del Júcar, la dirección de la Acequia Real del Júcar pretenda coger agua desde el embalse de Alarcón para venderla y, por lo tanto, trasvasarla a Almería». El portavoz adjunto de la coalición, Juan Ponce apunta: «No podemos permitir que el agua del Júcar, el futuro de nuestra agricultura y la supervivencia del río y la Albufera sean moneda de cambio para que los dos grandes partidos estatales tengan más fácil su campaña electoral en Andalucía. Hay que recuperar el Júcar, no venderlo». Roger Llanes, secretario autonómico de Agricultura, apunta, por su parte, que "si hay que ayudar a Almería porque su situación es preocupante hay que hacerlo, pero no a costa de los agricultores de la Comunidad Valenciana. Me consta que en el Gobierno se está buscando una solución",

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