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Bartolomé Pérez Gálvez Psiquiatra de la Unidad de Alcohología del hospital de Sant Joan

"20.000 estudiantes en la Comunidad son adictos al cannabis y hay que hacer algo”

El especialista reclama un plan para detectar en los institutos los casos de adicción y derivarlos al sistema sanitario

El psiquiatra Bartolome Perez Galvez Jose Navarro

Este año se cumple el 25 aniversario de la Ley 3/1997 de la Comunidad Valenciana sobre drogodependencias y otros trastornos adictivos.

¿Qué supuso esta norma?

Esta ley salió adelante con el apoyo unánime de todos los grupos políticos, y en mi opinión fue una de las cosas más positivas de la misma. A raíz de su aprobación de crearon las Unidades de Conductas Adictivas, las UCAS, lo que nos ha situado a la Comunidad Valenciana como la única de España y también a nivel internacional que tiene integrado con normalidad dentro del sistema sanitario el tratamiento de las adicciones. Tal vez la gente no es consciente de su importancia, en parte porque el sistema sanitario está maltratado, pero esa es una de las mejores medidas antiestigma, que las unidades estén dentro de los hospitales y de los centros de salud y que el personal que las atiende sea de Sanidad. Es un modelo que ahora se está tratando de implantar en muchos países, sobre todo en Latinoamérica.

Una de las apuestas fuertes de esta ley fue la prevención. ¿25 años después se notan sus resultados?

No. Esta parte de la ley no se está cumpliendo. Ponemos parches sueltos en lugar de apostar por un programa de promoción de la salud. No se ven acciones consistentes y eso nos hace perder credibilidad.

Bartolome Perez Galvez Jose Navarro

¿En qué se traduce esta falta de acción? ¿En qué niveles se sitúa el consumo de drogas en nuestra Comunidad?

Según la encuesta Estudes, del Plan Nacional sobre Drogas, los estudiantes entre 14 y 18 años de la Comunidad Valenciana destacan en el consumo de alcohol, tabaco y cannabis. De esta última sustancia los jóvenes valencianos son los que inician un consumo más precoz en toda España. En cuanto al alcohol, somos la tercera Comunidad en la que más pronto comienzan su consumo. Un 28% de los chicos y un 33% de las chicas han tenido atracones de alcohol en el último año. Pero lo más grave, según esta encuesta, es que 20.000 estudiantes de la Comunidad Valenciana sufren consumo problemático de cannabis. Lo que supone que hasta el 12% de los estudiantes de esas edades son adictos a esta sustancia.

¿Hay mecanismos en los institutos para detectar este problema y atajarlo?

Ese es el problema, que en la escuela no existe ese mecanismo para detectarlos. Los programas de prevención sólo llegan al 30% de los centros, cuando hace unos años era el 85% y además no cumplen con las normas internacionales de prevención. La Comunidad Valenciana, como el resto de autonomías, carece de una política antidrogas. Es un tema metodológico. Hay que evaluar la situación y crear un modelo. Estamos haciendo lo mismo que en los años 80 en cuanto a la calidad de la prevención. No existen protocolos efectivos de detección y derivación. Sin embargo, la situación hay que verla, no como una crítica, sino en positivo. Estos 20.000 chicos están en la escuela, sabemos quienes son. Si atacamos por ahí rebajaríamos considerablemente el consumo problemático de cannabis. Es el momento de empezar a hacer cosas. Debe ser la prioridad número uno.

¿Cómo debería ser ese plan de acción?

Educación y Sanidad se tienen que sentar a hacer cosas prácticas, no planes vacíos. No hay que hablar en los despachos, hay que contar con los profesionales, darles autoridad, porque ellos son los que ven a diario estas situaciones. Hay que actuar ya y dejar de ocultar los datos, que no son culpa de nadie, pero que están ahí. Y la perspectiva de la gente en la calle es que no ocurre nada. Otra cosa son los recursos asistenciales, que son los mismos que hace 8 años e incluso 15. Los presupuestos también se han ido recortando y no existe una formación actualizada del personal, lo que hace imposible atender las necesidades de los pacientes.

20.000 jóvenes son adictos al cannabis en la Comunidad Valenciana Juan_Ignacio_Roncoroni

Educación y Sanidad se tienen que sentar a hacer cosas prácticas, no planes vacíos

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Mucha gente cree que el cannabis es una droga menor, ¿por qué es peligroso su consumo?

Los riesgos del cannabis no se han explicado bien. Siempre se habla de legalizarlo o no y ese discurso no tiene nada que ver con la salud pública. Hay que recordar el daño que esta sustancia genera en el desarrollo neuroevolutivo. El cerebro, sobre todo el lóbulo frontal, se cierra entre los 22 y 25 años y no hay vuelta atrás. Si interfieres gravemente en ese desarrollo, el daño se va a quedar. Hay dos zonas en las que el cannabis afecta especialmente, el lóbulo frontal y el temporal, la memoria. En cualquier chaval que consuma cannabis el daño que más rápidamente se percibe es la pérdida de memoria. Tiene un daño inmediato que afecta hasta el día que se muera, porque cuando eres joven es cuando interesa tener memoria. Por otro lado, el control de la impulsividad está en el lóbulo frontal, que también se ve afectado por esta sustancia.

Si cruzamos los datos de ingreso de jóvenes en las unidades de hospitalización psiquiátrica por trastornos psicóticos con la prevalencia de consumo, son dos líneas paralelas

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¿Qué hay de la relación entre el cannabis y los brotes psicóticos?

Esa es la otra historia que hay que tener en cuenta. Hay trastornos psicóticos inducidos por cannabis que cada vez suben más. Si cruzamos los datos de ingreso de jóvenes en las unidades de hospitalización psiquiátrica por trastornos psicóticos con la prevalencia de consumo son dos líneas paralelas. Una cosa es el discurso de que la esquizofrenia tiene una base genética que no se modifica y otra es la vulnerabilidad psicótica. Puedo tener una vulnerabilidad y pasar por la vida tranquilamente. Cuanto más estrés tenga y más consumo de riesgo, mayor peligro de desarrollarla. En ese sentido el cannabis como desencadenante de estos problemas es mayor que la cocaína, porque es la sustancia que más prevalencia tiene.

¿Son jóvenes que tienen una predisposición pero que si no hubieran consumido jamás habrían desarrollado la enfermedad?

Efectivamente. El problema es que, si hay una vulnerabilidad psicótica, pudiendo pasar de puntillas por la vida, el cannabis la dispara y no hay vuelta de hoja. Es muy habitual ver trastornos psicóticos inducidos por consumo que piensas que desapareciendo el consumo desaparece el cuadro y no es así. Al cabo de poco tiempo aparece la esquizofrenia. Si no hubieran consumido posiblemente no hubiera pasada nada. Un tercio de la población no tiene riesgo si consume cannabis de desarrollar trastorno psicótico, para otro tercio el riesgo es del doble y otro tercio tiene doce veces más riesgo por un tema genético. Cuando vemos esto uno piensa que está en el tercio bueno, pero hay que preguntar cómo está tu memoria. Eso es lo más preocupante y no la legalidad o no que es un discurso caduco.

¿Por qué los datos de consumo de cannabis entre los jóvenes pasan tan desapercibidos?

Porque hay intereses políticos y económicos. Aquí y en cualquier país. Sólo hay que tener en cuenta que en el repunte económico tras el confinamiento, al margen de Standard and Poor's y el Down Jones, las que más subieron fueron las empresas de marihuana medicinal. Hay un interés económico brutal.

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