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La provincia gana más de 6.000 residentes en seis meses y supera por primera vez la cifra de 1.900.000

La estimación de población real supera en algo más de 7.000 personas a los empadronados aunque tiende a igualarse - El número de extranjeros sigue en aumento mientras los autóctonos continúan ligeramente a la baja

Transeúntes en el centro urbano de Alicante. ALEX DOMÍNGUEZ

La provincia ganó 6.383 residentes en el segundo semestre de 2021 y superó por primera vez al inicio de este año la cifra de 1.900.000 habitantes reales. Así lo señala actualización de las cifras de población a 1 de enero de 2022 publicadas hace pocos días por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que junto con esta ganancia media de en torno a 1.064 individuos mensuales ponen de manifiesto la continuidad de las pautas demográficas que se vienen reflejando con cada nueva revisión de los datos en los últimos años. Las personas llegadas del extranjero, tanto las que inmigran en estos momentos como las que ya llevan un tiempo establecidas en el territorio, son las artífices casi en exclusiva del crecimiento.

Según los datos del INE, en la demarcación de Alicante residen en la actualidad 1.904.362 personas, de las cuales 397.577 son extranjeras; seis meses antes, esta última cifra era de 394.050, es decir, 3.577 menos, de un total de 1.897.979 individuos. La población de nacionalidad española ha aumentado igualmente en 2.836 personas, situándose en 1.506.765. Sin embargo, como ya viene ocurriendo desde hace un tiempo, hay que fijarse también en el país de nacimiento de los residentes. Así, los habitantes de la provincia españoles y nacidos en España han vuelto a descender ligeramente: son 1.409.213, esto es, 124 menos que en julio del año pasado.

Por lo tanto, se corrobora una vez más la tendencia, reflejada también en los datos de adquisiciones de la nacionalidad española, como publicó este periódico hace pocas semanas: la población crece gracias a las personas que llegan en estos momentos a la provincia o que, instaladas aquí desde hace algún tiempo, asumen ahora la ciudadanía española, o bien lo hacen sus descendientes. Por el contrario, los que podrían considerarse autóctonos se mantienen tímidamente a la baja. La pandemia no ha supuesto ningún cambio significativo en este panorama, a tenor de las cifras.

Una cuestión que hay que tener en cuenta es que este dato de población, que el INE actualiza cada seis meses, no es el oficial, es decir, no se trata del número de empadronados, sino de un cálculo estimativo de las personas que realmente habitan en un territorio, al margen del lugar en el que conste su domicilio. Por lo tanto, resulta de alguna forma más exacto. Y por eso puede afirmarse que la provincia sobrepasa por primera vez la cifra de 1.900.000 residentes, aunque hace algunos años sí rebasó ese número de habitantes de una forma bastante amplia.

En 2013 se alcanzó un máximo de 1.945.642 habitantes, pero entonces el INE cifraba los residentes en 1.854.244, es decir, había un desfase de 91.398 personas entre la población empadronada, y por tanto oficial, y la que se calculaba que realmente había. Esta anomalía, como recogió este periódico, se debía en buena medida a que muchos individuos no habían sido dados de baja en sus respectivos padrones pese a no vivir en realidad en los municipios en cuestión. Esta situación que se daba sobre todo en localidades costeras o con un gran desarrollo urbanístico, y convivía con la circunstancia contraria, la de residentes que no estaban dados de alta en los padrones municipales.

La intervención de oficio del INE, dando de baja a un gran número de personas que realmente no residían en los municipios donde figuraban inscritas, hizo que se corrigiera esa gran diferencia. La cifra de población residente superó por primera vez a la de empadronados en 2016, y desde entonces ambos datos tienden a igualarse, aunque con la primera estimación ligeramente por encima del dato oficial. En estos momentos hay 7.039 habitantes reales más que oficiales, una circunstancia que resulta más lógica, habida cuenta de la habitual existencia en la provincia de Alicante de población flotante como los residentes ocasionales o trabajadores vinculados al sector turístico.

Por otro lado, en cuanto a la procedencia de los extranjeros, el colectivo más numeroso es el de originarios de otros países de la UE, con 123.947 personas, 1.902 más que a mediados del año pasado. Por su parte, el de ciudadanos países europeos no comunitarios se sitúa en 119.456, y ha experimentado un ligero retroceso, ya que a fecha de 1 de julio de 2021 era de 121.376; cabe recordar que aquí se incluyen los súbditos del Reino Unido, la principal colonia por nacionalidad. Asimismo, los contingentes procedentes de África y América del Sur crecen hasta las 66.427 y 56.045 personas, respectivamente.

Inmigración frente a un saldo vegetativo negativo

El número de residentes en la provincia ha aumentado un 4,83 por mil en el último año, uno de los más altos de toda España y casi siete veces más que la media nacional. Está muy lejos de lo que se daba hace dos décadas, ya que en 2002 el aumento demográfico fue del 42,4 por mil, pero es en cualquier caso positivo. Sin embargo, este crecimiento se debe en exclusiva a la inmigración, un fenómeno que compensa el hecho de que desde hace algunos años el saldo vegetativo es negativo, es decir, hay más defunciones que nacimientos. En 2021 hubo 724 alumbramientos por cada millar de muertes, el dato más bajo desde que hay registros.

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