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El calor provoca 22 muertes durante las últimas seis semanas en la provincia de Alicante

Ocho personas fallecieron la semana pasada, coincidiendo con el aumento de temperaturas

La provincia atraviesa por la cuarta ola de calor del año

La provincia atraviesa por la cuarta ola de calor del año / Juani Ruz

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Pino Alberola

Pino Alberola

Alicante

La provincia de Alicante atraviesa su cuarta ola de calor desde que comenzó el año y la segunda de este verano. Unas altas temperaturas que ya se han cobrado la vida de 22 personas en apenas mes y medio, entre el 1 de junio y el 16 de julio. Así se recoge en el sistema de monitorización de la mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, una herramienta que mide el exceso de muertes por distintas causas, entre ellas las atribuibles a las temperaturas. 

Ocho de estas muertes se produjeron la semana pasada, coincidiendo con la llegada de la ola de calor que estos días está afectando a media España y a buena parte de Europa, y 14 en la anterior ola de calor, entre el 18 y el 25 de junio.

La inmensa mayoría de fallecidos son personas mayores de 85 años, aunque tres de las muertes se han producido en la franja de edad de 45 a 64 años. Hay prácticamente las mismas muertes entre hombres que mujeres. Las 22 muertes que se han registrado suponen la segunda cifra de mortalidad más elevada desde 2019, un año en el que el arranque del verano fue especialmente intenso en calor en todo el continente europeo.

Con temperaturas máximas de 35 grados y mínimas de 24 estos días cuestan de sobrellevar debido al calor. La situación es de especial riesgo para las personas mayores. “El cuerpo necesita de una temperatura estable para que todos los órganos funcionen adecuadamente”, explica Vicente Giner, responsable de Medicina Interna del Hospital Virgen de los Lirios de Alcoy. Nuestro organismo posee mecanismos de termorregulación que nos ayudan a defendernos de estas altas temperaturas, por ejemplo activando nuestro cerebro el mecanismo de la sed.

Sin embargo, añade Giner, en las personas mayores estos mecanismos se atrofian, “por lo que sudan menos y peor y no tienen sensación de sed, así que se deshidratan con más facilidad”. El calor también ejerce un factor de desestabilización de enfermedades previas que tiene el anciano. 85.000 personas mayores de 65 años viven solas en nuestra provincia. Son los más frágiles entre los más frágiles, ya que en muchos casos no tienen a nadie cerca que les recuerde la necesidad de beber líquido constantemente y no salir en las horas más calurosas del día.

"Además de a mayores, los golpes de calor afectan a jóvenes que hacen ejercicio en horas centrales del día"

Vicente Giner

— Jefe de Medicina Interna del Hospital Virgen de los Lirios de Alcoy

En el extremo contrario también se producen muertes en gente joven que hace ejercicio en las horas centrales del día, “lo que provoca un sobrecalentamiento del cuerpo y unos síntomas de malestar inespecíficos que llevan a que el paciente entre en coma”. De ahí que ante estas altas temperaturas las autoridades sanitarias recomienden dejar el ejercicio para las primeras horas del día o bien cuando cae la noche y el calor afloja.

La provincia atraviesa la segunda ola de calor del verano

La provincia atraviesa la segunda ola de calor del verano / Alex Dominguez

El calor a edades más jóvenes puede complicar otras enfermedades de base, como ocurre con el caso de los ancianos. Un ejemplo son los infartos. “Una forma que el cuerpo tiene para defenderse del calor es generar adrenalina, que en población con riesgo de problemas cardiacos puede desencadenar un infarto”, explica Giner. También son muy sensibles a las altas temperaturas los pacientes que sufren enfermedad renal, diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer o patologías que dificultan la movilidad. Además, la exposición al calor puede aumentar el riesgo de enfermedades y la mortalidad en algunas de ellas, incluidos el trastorno bipolar y esquizofrenia, empeoramiento de síntomas de demencia y mayor riesgo de suicidio.

Según recuerda la Sociedad Española de Medicina Interna, cuando la persona se expone a temperaturas elevadas, el cuerpo activa una serie de mecanismos de defensa, como la dilatación de vasos sanguíneos para aumentar el flujo sanguíneo o la sudoración para crear enfriamiento por evaporación, para mantener la temperatura dentro de un rango seguro. Sin embargo, “estos mecanismos tienen sus límites, especialmente en las poblaciones más vulnerables”.

En muchos de estos casos se da el fenómeno llamado "estrés por calor", que sucede cuando los mecanismos de defensa del cuerpo no pueden evitar el aumento de la temperatura corporal y provocan calambres, síncopes y agotamiento por calor. Los síntomas que se experimentan en estos casos incluyen dolor de cabeza, cansancio, vómitos y confusión.

La forma más severa de este "estrés por calor" es el golpe de calor, que se produce cuando la temperatura corporal está por encima de 40 °C e incluye el fallo de múltiples órgano, como riñones, hígado, corazón, pulmones, cerebro y sistema sanguíneo. Normalmente un individuo sano tolera una variación de su temperatura interna de aproximadamente 3°C sin que sus condiciones físicas y mentales se alteren de forma importante. A partir de 37°C se produce una reacción fisiológica de defensa.

En toda España son 360 las personas que han muerto en esta última ola de calor, entre el 10 y el 15 de julio. Las cuatro olas de calor que llevamos sufriendo desde el inicio del año son una muestra evidente de los efectos que tiene el cambio climático. En este sentido, la Sociedad Española de Medicina Interna sostiene que la mortalidad por los efectos del cambio climático se incrementa en un 4% por cada grado que aumenta la temperatura ambiente.

Ante el aumento del mercurio, el Ministerio de Sanidad aconseja beber agua y líquidos con frecuencia, aunque no se sienta sed y con independencia de la actividad física que realice. Evitar las bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas, ya que pueden favorecer la deshidratación. Permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refrescarse cada vez que se necesite. Procurar reducir la actividad física y evitar realizar deportes al aire libre en las horas centrales del día. Usar ropa ligera, holgada y que deje transpirar.

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