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El calor alcanza otro récord histórico con 40 grados de madrugada y fuertes vientos

Alicante registra la máxima más alta desde 1900 con casi 42 grados y en la Vega Baja rozan los 43 - Los «reventones cálidos» se suceden en gran parte del territorio, con rachas de casi 100 kilómetros por hora y todo tipo de incidencias

Una mujer observa su teléfono ante una abarrotada playa del Postiguet, este sábado a mediodía. JOSE NAVARRO

El verano de 2022 ya se había convertido en el más cálido en la provincia desde que hay registros, pero este fin de semana se ha producido otro fenómeno prácticamente insólito hasta la fecha. Diversos «reventones cálidos», sobre todo en la costa y las zonas próximas al litoral, hicieron que el termómetro se disparara en plena madrugada por encima de los 40 grados, y que se produjeran fuertes rachas de viento extremadamente cálido, cercanas a los 100 kilómetros por hora. Una evidencia más de que el clima está cambiando y que sus efectos resultan difíciles de predecir.

La del sábado fue, tal y como auguraban los pronósticos, una jornada de calor muy intenso, en la que se volvió a batir otro récord histórico, en este caso en la ciudad de Alicante. La capital de la provincia alcanzó una máxima de 41,9 grados, el valor más alto al menos desde 1900, fecha de la que se tiene el registro más antiguo. Hasta ahora, el récord lo tenían los 41,4 grados alcanzados el 4 de julio de 1994, tal y como recuerda la Agencia Estatal de Meterología (Aemet) en la Comunidad Valenciana. Pero aún hubo registros más altos este sábado en otros puntos de la demarcación.

Así, en Elche se alcanzaron 42,7 grados, según la Aemet, el mismo valor que en Orihuela, en este caso según la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet). También se registraron 42,6 en Bigastro y 42,2 en El Realengo, pedanía de Crevillent. Otro dato destacado fueron los 41,4 grados de Rojales, la misma máxima que se alcanzó en el aeropuerto de El Altet. Sin embargo, en este último lugar ese registro fue casi anecdótico, comparado con los 40,5 que se alcanzaron nada menos que a las 2.50 de la madrugada, cuando el fenómeno de los «reventones cálidos» comenzó a producirse, con un ascenso térmico tan súbito como descomunal y, sobre todo, repentinos vientos con rachas muy fuertes, que generaron todo tipo de incidencias.

Las ráfagas alcanzaron los 82 kilómetros por hora en el aeropuerto de Alicante-Elche, el valor más elevado de los registrados en las estaciones de la Aemet, aunque Avamet dio cuenta de una racha de 99 kilómetros por hora en la sierra de la Villa, en Villena, y otras de 96 en Bigastro y 92 en la urbanización Gran Alacant, en Santa Pola. Las consecuencias fueron muy diversas, pero exclusivamente materiales o con el inconveniente de acarrear la suspensión de actos festivos. Nada que ver con la tragedia ocurrida en Cullera (Valencia), donde un joven de 22 años falleció y otras 32 personas resultaron heridas, al desplomarse una estructura durante un festival de música.

La situación se calmó ligeramente a lo largo de la mañana, pero con un ambiente de puro infierno: solo en algunos puntos muy concretos del interior las máximas llegaron a quedarse por debajo de los 35 grados. Además, el peligro de que se produjeran nuevos «reventones cálidos» se mantuvo durante toda la jornada, y a eso hay que sumar la proliferación de incendios, por suerte ninguno de ellos de gran envergadura al cierre de esta edición. Estos fuegos afectaron a Pego, Hondón de las Nieves y Guardamar del Segura, entre otros municipios.

Cambios a partir de la próxima semana

El cielo estuvo plomizo durante toda la jornada, amenazando con tormentas secas que podrían haber contribuido también a generar algún incendio. No obstante, finalmente no hubo episodios importantes en este sentido, al menos hasta última hora de la tarde. Eso sí, pese al tiempo tan inestable, las precipitaciones brillaron por su ausencia, con apenas cuatro gotas que sumaron 0,7 litros por metro cuadrado en Aspe como cantidad más elevada.

Asimismo, si el día fue difícilmente soportable, la noche no lo había sido menos: ecuatorial o incluso tórrida. Las mínimas en la madrugada del viernes al sábado rondaron los 30 grados en la Marina Alta, con casi 31 en Dénia y más de 29 en Pego, mientras que en Novelda no bajaron de 28,2 y superaron los 27 en Alicante y Alcoy, así como los 26 en Elche y Orihuela. Tan solo Villena bajó a 20,2 grados en torno al amanecer.

La previsión, tal y como apuntan desde el Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, es que este domingo bajen algo las temperaturas, aunque seguirá haciendo mucho calor. Por la tarde podrían producirse tormentas, acompañadas de rachas de viento intensas. No obstante, para mitad de la semana que viene sí se atisban cambios más significativos, con una bajada térmica apreciable.

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