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Fiebre por los deportes acuáticos este verano en la Costa Blanca con el doble de demanda

El paracaídas enganchado a una lancha rápida, las botas propulsadas por agua y diversos hinchables arrasan junto al jet ski, pese a su encarecimiento por el precio de los combustibles. Españoles, ingleses, franceses, italianos y argelinos copan la oferta a diario y las despedidas de soltero los fines de semana

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Lo último en deportes náuticos en la Costa Blanca David Revenga/Pilar Cortés

"Estamos desbordados. Son actividades que experimentan un gran auge. Será porque la gente piensa que se ha terminado el covid y se nota que quieren disfrutar, además de todas las nacionalidades. Tenemos público español, inglés, francés, mucho italiano y argelinos, hasta el punto de que hemos contratado personal para atenderles en su idioma".

La temporada en una de las escuelas de deportes acuáticos pionera de la Costa Blanca es extrapolable al resto, que dan cuenta de que está siendo un gran verano. Mucho ha cambiado la oferta desde que hace más de 50 años un español y una inglesa fundaran en Benidorm uno de los primeros negocios de la Comunidad Valenciana especializado en deporte en el mar alquilando barcos de remos. Ahora esta sociedad familiar presta más de 200 servicios al día de los deportes acuáticos más innovadores.

Las escuelas y empresas de deportes náuticos de la Costa Blanca están duplicando su negocio con respecto a los dos veranos de la pandemia e incluso mejoran la facturación de 2019 en más de un 20%. A los que que se iniciaron con el paddle surf hace unos años, visionarios en cualquier punto costero de la provincia y en cientos de playas, se suman ahora otras actividades de moda. Unos deportes que se pueden encontrar en Dénia, Calp, Altea, Benidorm, El Campello, Alicante, Santa Pola, Torrevieja o Campoamor.

Entre ellos, "parasailing", modalidad de paracaídas enganchado a una lancha rápida, en verano y de esquí en invierno; "fly board", un tipo de tabla aerodeslizadora que está unida mediante una manguera larga a una moto acuática que hace posible conducir la tabla a través del aire o el agua dando la sensación de que se está "volando" sobre el mar; "banana ride", barco hinchable de recreación hecho generalmente para ser remolcado; "fly fish", hinchable acuático en forma de pez que es arrastrado por las olas por una embarcación; y "crazy sofa", inflable acuático con forma de sofá atado a una lancha motora que se encargará de tirar del hinchable a toda velocidad.

Son nuevos deportes acuáticos que arrasan por pura adrenalina, modalidades que practican pandillas de jóvenes, parejas y familias enteras. La edad mínima en algunos de ellos es de 4 años (en otros de 16 años y con permiso paterno) y no hay edad máxima: algunas escuelas han llegado a tener clientes de más de 80 años.

Los fines de semana predominan los grupos de amigos de despedida de soltero y en temporada baja cada vez contratan más actividades empresas que quieren hacer "team building", es decir, fortalecer el equipo y estrechar las relaciones entre los trabajadores.

"Tenemos público español, inglés, francés, mucho italiano y público argelino, hasta el punto de que hemos contratado personal para atenderles en su idioma"

Marisol Serrano - Escuela de deportes náuticos en Benidorm

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Durante los años de pandemia estas escuelas solo ofrecían estos servicios en julio y agosto pero, ante la gran demanda, ahora ya amplían la temporada. Empezaron en abril y acabarán en noviembre, para lo que duplican sus plantillas.

Carlos Water Sports de Benidorm tiene su punto de reservas en la playa de Levante, donde se puede alquilar una moto de agua para media hora o bien una hora sin necesidad de titulación por distintos precios. El interés por el "jet ski" está en pleno auge, con una gran demanda, pese a que las empresas de alquiler han tenido que elevar el coste de las excursiones por el encarecimiento de los combustibles.

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"Hacemos las excursiones en moto acuática, luego está también el "banana ride", el "fly fish" o pez volador; y el "parasailing", es decir, el paracaídas arrastrado a una lancha. Hemos tenido un aluvión de turistas, mucho argelino, francés e italiano. La edad mínima para ir solo en la moto de agua son los 16 años, con la autorización de los padres firmada. Menores de esa edad deben ir con un adulto y las excursiones se hacen con monitor de moto agua", explica Marisol Serrano, hija de los fundadores de un negocio familiar en el que también trabajan su hermano Carlos y sus padres, Carlos y Carol Serrano, ella inglesa, que hace más de medio siglo empezaron a ofrecer deportes de agua.

Entre los tours que organizan hay uno de media hora a la isla de Benidorm y otro de una hora al parque natural de la Serra Gelada y Altea, en la que enseñan al turista los acantilados y formaciones rocosas junto al mar, las cuevas e incluso alguna cascada que sale de la montaña, donde se pueden bañar. Allí les hacen fotos gratis.

En el "fly fish" pueden subir un máximo de seis personas dependiendo del peso y en el "banana ride" como mucho diez. Esta última "es muy solicitada los fines de semana por despedidas de soltero. Está sin parar". Lo habitual son los recorridos arrastrados por la lancha de 15 minutos por la playa de Levante.

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La actividad más relajante de todas es el parasailing pues "pueden ver todo Benidorm desde las alturas y el skyline. Pueden volar hasta 5 ó 6 personas bajo el mismo paracaídas dependiendo del peso también".

Entre las incorporadas este año destaca el éxito del crazy sofá, "una especie de donuts, un hinchable como la banana o el fly fish que va votando, donde caben hasta ocho personas. Innovamos para satisfacer al cliente, que pide cosas distintas", explican desde una de las escuelas pioneras de la Comunidad y de España.

La temporada de actividades acuáticas se prolonga hasta finales de noviembre, gracias también a la buena temperatura del mar, para atender a clientes fijos llegados en esa época desde el interior del país. Ocurre lo mismo en el Puerto de Alicante, donde los precios de las actividades varían en función del número de personas (a más clientes más económico), y se ofrece también bebida y música en los paseos.

La firma Parasaling Alicante, que ofrece vuelos en paracaídas por la costa, arrancó en uno de los muelles de la zona de Levante hace cuatro veranos. El primero fue el anterior a la pandemia y en 2020 y 2021 se limitaron a julio y agosto, aunque "fueron mejor de lo que esperábamos porque trabajamos cuando levantaban las restricciones. Cada año mejora la temporada anterior pese al covid".

En la actual, la demanda se ha multiplicado desde que abrieron en abril, y ya han duplicado los servicios contratados respecto al primer año, resultados que todavía pueden mejorar mucho puesto que seguirán abiertos hasta finales de noviembre. De hecho de tres empleados han pasado a siete, apunta su responsable, Sara Alonso.

"Julio y agosto de 2020 y 2021 fueron mejor de lo que esperábamos porque trabajamos cuando levantaban las restricciones. Cada año mejora la temporada anterior pese a la pandemia"

Sara Alonso - Escuela de deportes náuticos en Alicante

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Empezaron con el "flyboard", es decir, con unas botas propulsadas por agua que permiten "volar" sobre el mar; y continuaron con motos de agua en Torrevieja, donde también ofrecen sus servicios casi todo el año; y seguidamente incorporaron los paracaídas arrastrados por lanchas.

El público que contrata tiene a partir de 4 años y no hay límite de edad. Entre junio y septiembre abundan los extranjeros; grupos de amigos para los hinchables; parejas y familias optan por el "parasailing" para ver los paisajes; y los fines de semana es el momento de las despedidas de soltero rodeadas de brisa marina.

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