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El cambio del AVE de Atocha a Chamartín hace más lento el viaje a Sevilla en tren que en coche

Los desplazamientos a Málaga en ferrocarril se vuelven inviables por el tiempo y el trasiego que implica el enlace entre las dos estaciones de Madrid

Tren AVE a punto de salir desde Alicante hacia la estación madrileña de Chamartín. ALEX DOMÍNGUEZ

El cambio de los trenes AVE de la estación madrileña de Atocha a la de Chamartín ha hecho que resulte más rápido y práctico viajar en coche de Alicante a Sevilla. Hasta ahora, el ferrocarril ofrecía una importante competitividad frente al vehículo privado para una distancia tan larga como los casi 600 kilómetros que separan ambas ciudades, aunque fuera pasando por Madrid, algo que podría parecer paradójico visto sobre el mapa. La suma en tiempo de los trayectos hasta la capital de España y de allí hasta la cabecera de Andalucía es de algo más de cinco horas, pero teniendo en cuenta el transbordo, podía realizarse en poco más de seis, prácticamente lo mismo que en coche y con la comodidad de no conducir.

El recorrido entre Alicante y Sevilla por carretera se podría realizar en unas cinco horas y media, pero en la práctica, teniendo en cuenta las obligadas paradas para descansar que es obligado hacer, en la práctica el periplo se alarga fácilmente una hora más como poco. De esta forma, un viaje de seis horas en tren resulta competitivo; en este caso concreto, además, el hecho de que los AVE Alicante-Madrid y Madrid-Sevilla tuvieran la misma estación como punto de origen y destino lo hacía muy sencillo, dado que no hacía falta salir del recinto de la terminal reservado a los trenes de larga distancia que inician o finalizan allí su recorrido, facilitando el propio enlace y evitando el trajín de ir acarreando los equipajes.

Ahora, con el traslado a Chamartín de la parada de los AVE a Madrid, solo una de las combinaciones, la primera de la mañana, mantiene una duración de seis horas y cuarto, y otra se sitúa en seis horas y media; el resto se aproximan o superan las siete horas. Y a eso hay que añadir el trastorno que supone desplazarse de Chamartín a Atocha. No porque sea difícil en sí, dado que entre las dos estaciones hay prácticamente un tren de cercanías cada dos minutos a lo largo de todo el día y la duración de ese trayecto es de 13 minutos, sino por lo que supone ir cargando el equipaje de un sitio a otro, y porque moverse por las terminales de Chamartín y Atocha y utilizar los trenes de cercanías de Madrid, algo tan cotidiano para miles de personas, puede resultar complicado para quienes no estén familiarizados a emplear estos sistemas de transporte metropolitano.

Además, hay que tener en cuenta que, para el viajero, no es lo mismo pasar el lapso de espera entre dos trayectos de largo recorrido sin moverse de una misma estación que desplazándose de una a otra. Aunque materialmente haya tiempo suficiente para hacer el transbordo, el trajín aporta una dosis de nerviosismo e incomodidad, junto con la mayor exposición a perder el enlace debido a, por ejemplo, una hipotética incidencia en la red de cercanías. Asimismo, el recorrido extra de ida y vuelta a Chamartín puede acortar el tiempo para los enlaces o, todo lo contrario, alargarlos. Como publicó este periódico hace unos días, los trayectos se han incrementado hasta en 90 minutos con este cambio.

A esa circunstancia hay que añadir el coste del viaje, que no resulta barato. Según la búsqueda orientativa realizada a la hora de elaborar esta información, ahora mismo hay billetes disponibles para el próximo lunes 26 de septiembre por un mínimo de 73,30 euros. El precio, con todo, resulta competitivo teniendo en cuenta la elevada cuantía que han alcanzado los combustibles. El problema reside ahora más en la incomodidad del transbordo en Madrid. Cabe añadir también que esta partida la ganaría el avión, puesto que hay vuelos de Alicante a Sevilla que duran poco más de una hora y por precios de incluso 34 años; eso sí, circulan con una frecuencia semanal, por lo que es obligado ajustarse a su horario.

Solución inviable para Málaga

Si el cambio de Atocha a Chamartín supone un lastre para las comunicaciones por tren entre Alicante y Sevilla, en el caso de Málaga hace que el ferrocarril resulte una opción definitivamente inviable. La distancia entre la capital de la provincia y la citada ciudad andaluza es de 470 kilómetros y podría cubrirse en coche en unas cuatro horas y media sin paradas. En la práctica el viaje conlleva una hora más como mínimo, pero aun así sigue siendo mucho menos tiempo que el que se necesita para hacer este mismo trayecto en tren.

Según la oferta de Renfe disponible en el momento de elaborar esta información, la duración mínima de un trayecto Alicante-Málaga en tren a través de Madrid es de seis horas y 40 minutos, aunque alguna de las combinaciones llega a las siete horas y media, y todo ello teniendo en cuenta que hay que llevar a cabo el mismo trajín de desplazarse de Chamartín a Atocha en un cercanías. El precio mínimo del trayecto es de 74,40 euros, que en este caso resulta menos competitivo que en el trayecto hasta Sevilla puesto que, al ser menor la distancia por carretera, también lo es el gasto en combustible.

La mala conexión de la provincia de Alicante con Andalucía es un hecho endémico por la configuración radial de la red ferroviaria española. Y más aún desde que en 1985 se cerró, con un criterio que visto a día de hoy resulta más que discutible, el tramo central de la línea que unía Murcia y Granada. En noviembre del año pasado, como publicó entonces este periódico, el Ministerio de Transportes encargó la redacción de un estudio informativo para recuperar esa conexión perdida hace casi 38 años, pero no ha trascendido ningún avance más al respecto desde ese momento.

La experiencia efímera de los trenes directos

Las comunicaciones de Alicante con Sevilla y Málaga por tren serían mucho más fáciles y cómodas si hubiera trayectos directos. Esta experiencia ya se puso en marcha de manera circunstancial en los veranos de 2014 y 2015, pero no ha tenido continuidad pese a que en ambas ocasiones tuvo una acogida muy buena. Tampoco circulan a día de hoy los trenes directos València-Málaga existentes antes de la pandemia, que hacían más fácil viajar desde Alicante transbordando en Cuenca o Córdoba. Estos trenes utilizaban el "bypass" existente a la altura de Torrejón de Velasco, ya cerca de Madrid, que une las líneas de la capital de España hacia la Comunidad Valenciana y hacia Andalucía.

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